Cómo escribir escenas interesantes

Hemos insistido a menudo, y probablemente la mayoría de vosotros lo tenéis claro, en que la estructura de la obra, su conflicto y el desarrollo del los principales personajes son vitales. Y sin duda es cierto. Pero, al tiempo, todos esos aspectos se refieren al conjunto, a la visión global de la obra. Para escribir una buena novela es también necesario descender a lo que sucede, por decirlo así, página a página.

Y página a página suceden las escenas.

Tu lector solo va a tener una visión global de la historia al concluirla, entonces podrá valorar el equilibrio entre las partes, el desarrollo de los personajes, la fuerza del conflicto o el sentido del final. Pero mientras lee, lo que le hace avanzar por la historia es precisamente la solvencia y el atractivo con el que la acción se desarrolla en escenas.

Aunque a este respecto es importante hacer dos aclaraciones:

  • Una novela no se compone únicamente de escenas. Es un error construirla como una concatenación de escenas que conducen desde el inicio hasta el final. Lo explicamos ya en este artículo que no te puedes perder sobre cómo planificar escenas.
  • La calidad y pertinencia de las escenas es importante, pero no es el único factor que espolea al lector a seguir leyendo: el uso del lenguaje, la ironía o la exposición de ideas también son vitales y no conviene descuidarlos. Una novela es mucho más que su argumento o sus personajes, por ello Nabokov exhortaba: «Apreciad los detalles, los divinos detalles».

Pero, sin duda, si haces un buen trabajo a nivel de escena te asegurarás de que tu lector no abandone la historia. Veamos algunos aspectos que debes cuidar para asegurarte de escribir escenas interesantes.

Cinco claves para escribir escenas interesantes

En el artículo dedicado a planificar escenas te recomendamos que elijas bien qué momentos de la historia deben ser representados como escenas, ya sea por su carga dramática, ya sea porque representan una acción determinante.

En una escena la prosa debe ser ágil y estar cuidada, los personajes han de resultar convincentes y la trama debe avanzar. Y es que el requisito imprescindible para escribir escenas interesantes es asegurarse de que en ellas suceden cosas relevantes.

1. Algo sucede

Para que la trama avance es necesario que en las escenas suceda algo.

Sin duda, una escena es la forma más apropiada de presentar una acción, siempre que esta sea relevante. No escribas una escena para contar que tu personaje va a por el pan, a no ser que en el trayecto le suceda algo significativo para la trama: se encuentra con alguien, sufre un accidente, se enamora del panadero…

Muchas novelas fracasan porque están repletas de escenas con acciones irrelevantes; si se prescindiera de ellas la trama no se vería alterada en absoluto. Esas son las escenas que debes localizar y eliminar en el momento de la revisión.

Pero no es menos cierto que también puede haber escenas de introspección en las que el personaje reflexiona sobre lo acontecido o lo por acontecer. Los escritores de literatura popular prefieren no incluir ese tipo de escena o hacerlo solo como pequeños interludios para crear contraste, pero lo cierto es que algunas de las mejores páginas de la literatura universal se corresponden con este tipo de escenas de introspección.

En Retrato de una dama, Henry James incluye una escena en la que Isabel Archer reflexiona a lo largo de una noche de vigilia sobre la decisión que debe tomar en un asunto importante. En el prefacio a su novela, el célebre autor defiende así su decisión de incluir esta larga escena en la que no hay acción exterior, pero hay un importante movimiento interior:

Reducida a su esencia, no es sino una vigilia dedicada a la búsqueda y a la crítica; pero impulsa la acción mucho más lejos de lo que se habría conseguido con veinte «incidentes». Fue ideada para tener toda la vivacidad de un incidente con toda la economía de una imagen. (…) Es solo una representación de cómo estando inmóvil ve y un intento de conseguir que la mera lucidez mental de su acto sea tan interesante como la sorpresa de que aparezca una caravana o la identificación de un pirata.

2. Hay conflicto

El conflicto es el motor de la trama. No es exagerado decir que si no hay conflicto no hay historia.

Por eso es importante que el conflicto tenga la entidad suficiente como para poner la acción en marcha y sostenerla hasta el final, poniendo una y otra vez ante el protagonista obstáculos y problemas, como te explicamos al hablar de las claves para resolver la falta de conflicto en tu trama.

En tus escenas, por tanto, debes asegurarte de que el conflicto se manifiesta de alguna manera, obligando a tu personaje a actuar o a reflexionar sobre los acontecimientos. Por eso es importante examinar bien, durante la fase de trabajo previo, cuál es el conflicto de tu novela para encontrar todas las formas externas e internas en que ese conflicto podría manifestarse, y elegir las mejores.

Un error común es concebir la novela como una serie de escenas donde suceden crisis: persecuciones, enfrentamientos, huidas… que sin embargo no contribuyen a desarrollar el conflicto. Por supuesto, determinados géneros van ligados a ese tipo de escenas, pero incluso en ellos hacer que el conflicto avance es fundamental si de verdad quieres que tu lector siga atento y no abandone el libro.

Si tu personaje es perseguido en una escena tras otra, pero no avanza en su resolución de enfrentarse a su perseguidor, o averiguar por qué le persiguen, o pensar un plan de huida definitivo… por trepidantes que sean esas escenas acabarán por cansar al lector.

Por otra parte, no todas las novelas se prestan a ese tipo de escenas. Como mencionábamos más arriba, Isabel Archer solo se mueve para avivar el fuego durante su noche de reflexión y, sin embargo, esa escena pone de manifiesto el conflicto de una manera prístina.

3. Hay complejidad

Una novela es un artefacto complejo. En ella participan multitud de componentes y elementos que nunca funcionan de modo aislado, sino que se relacionan con todos los demás componentes y elementos de modo que el resultado es siempre mayor que la suma de las partes.

La complejidad es por tanto una cualidad que recorre la obra entera y, cuanto mejor autor seas, más capas de complejidad serás capaz de añadir. Por supuesto, esa complejidad se manifiesta también en las escenas.

No te quedes en lo superficial, haz que el narrador exprese lo que sucede en el interior de tus personajes para representar su subjetividad —no solo la del protagonista, también la del resto de los personajes—, usando para ello con habilidad el cambio de punto de vista. Así te asegurarás de generar empatía del lector hacia ellos.

Crea subtexto y ofrece pistas al lector sobre cómo interpretar lo que está sucediendo. El lector completa la obra, es cierto, pero tu obligacón como escritor es darle las herramientas para que pueda llevar a cabo esa compleción.

Usa apropiadamente las descripciones, no solo para darle al lector una idea del espacio en el que se mueven los personajes, sino también para reforzar el sentido de la acción e incluso de la historia. Un día de calor o de intenso frío puede ayudar a potenciar el conflicto; un día de lluvia puede subrayar el estado de ánimo melancólico del protagonista.

4. Hay sorpresa

La sorpresa es un elemento imprescindible en la ficción narrativa porque permite que el lector no prevea cada acontecimiento del argumento. Por eso conviene añadir un poco de sorpresa en algunas de tus escenas (no necesariamente en todas, ya hablamos de los inconvenientes del abuso de la sorpresa en la trama).

La inclusión de un hecho inesperado es un excelente recurso para conducir la acción por nuevos derroteros, actuando así como un punto de giro. Pero, aunque el lector no se espere ese hecho inesperado, tú si debes haberlo preparado cuidadosamente sembrando indicios previamente que señalen en ese sentido.

El lector tiene que haber recibido señales que, subrepticiamente, apunten hacia lo inesperado por llegar; pero no tantas que le permitan adivinar lo que va a suceder, minando así el efecto sorpresivo.

Como imaginarás, para lograr incluir algo inesperado que el lector no aguarde, pero que resulte convincente y bien hilado cuando sucede, hay que trabajar con mucha atención e intención la dosificación de la información.

5. Hay cambio

Esta es quizá la clave para escribir escenas interesantes: el cambio.

Tal vez se podría prescindir de alguno de los elementos anteriores (aunque no te lo recomendamos), pero sin duda en una escena bien pergeñada tiene que haber cambio.

Al concluir la escena las perspectivas, opinión, estado, oportunidades o mentalidad del personaje tiene que haber cambiado. No necesariamente para mejor, recuerda.

Tras cada escena el personaje tiene que saber algo que antes no sabía, pensar algo que antes no pensaba, poder hacer algo que antes no podía (o no poder hacer algo que antes sí podía); tiene que haber conocido a alguien o haber perdido un aliado; ha de tener una certeza o estar más confuso; tiene que haber tomado una decisión, ya sea la de afrontar o rehuir un aspecto del conflicto… Las posibilidades son inmensas, pero es imprescindible que se dé un cambio.

Es a base de estos pequeños cambios que suceden escena a escena como la historia avanza y trama y personaje completan sus arcos argumentales y dramáticos.

Insistimos en que los recursos de la ficción son diversos y están conectados entre sí. No basta con manejar muy bien uno solo de ellos para escribir una buena obra, pero es indiscutible que si escribes buenas escenas tendrás muchas opciones de escribir una novela en la que los lectores estén gustosos de adentrarse.

¿Habías meditado alguna vez en los elementos que vuelven una escena interesante?, ¿cuál te parece el más efectivo? ¿Crees que nos hemos dejado alguno? No te pierdas la tertulia sobre cómo escribir escenas interesantes en los comentarios.

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Otros artículos:

  • Interesante lo de poner escenas en ciertas partes; en estos momentos estoy revisando una novela que escribí hace diez años. El tiempo es México en el Siglo XVII. Es la funadación de una orden religiosa llegada de España y en sus primeros años ocurre el deceso de un novicio, lo que después se comprueba que fuew homicidio. Terminando esta revisión (la primera), la releeré e intentaré seguir sus recomendaciones. Saludos y pendientes de sus interesantes lecciones.

  • Muy importante tener en cuenta que en cada escena el protagonista debe avanzar y saber algo o entender algo que antes de la misma no sabía o entendía y así es cómo avanza la novela.
    Muy buenos consejos con el factor sorpresa también.
    Gracias por estos tips.

  • Como siempre, una entrada interesantísima.

    Madre mía, no sé cómo voy a hacer para gestionar adecuadamente todas las perlas de sabiduría que voy recopilando de este maravilloso blog y de otros que veo por ahí. Me siento abrumada. Cada vez que leo una nueva entrada, me asaltan las dudas sobre lo que estoy escribiendo. ¿Voy por buen camino? ¿He añadido esos elementos? ¿Mis escenas son aburridas? Ay, Dios mío, creo que alguna lo es…

    En fin, tendré que hacer una lista con los puntos más importantes a tener en cuenta, y darle más de un repaso a conciencia a mi libro en la fase de revisión. Mil gracias por tanta información compartida tan generosamente. 😉

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