Seis consejos para no darte por vencido

Escribir una novela no es sencillo. Es un trabajo creativo e intelectual exigente que, al tiempo, pide mucho de tu parte emocional. Philip Roth ha dicho que si te resulta fácil es que algo no estás haciendo bien.

Construir y conducir tu carrera de escritor tampoco es fácil. Al esfuerzo del trabajo de escritura se unen otros: cuidar tu marca personal, relacionarte con editores, lectores y críticos o gestionar el marketing y las ventas de tus libros.

Para colmo, en ocasiones los resultados tardan en llegar y parece que no ves avances significativos (sobre todo cuando no sabes muy bien qué es lo que tienes que hacer ni cómo hacerlo). No eres capaz de terminar tu novela y los correos que envías a las editoriales no cosechan respuestas positivas. Entonces sientes que tus esfuerzos son en vano y que estás trabajando mucho para nada.

Lógicamente es normal tener días bajos, momentos en que sientes deseos de abandonar y lanzarlo todo por la borda. Días en que te preguntas si realmente vales para escribir, si tienes talento; momentos en los que piensas que si de verdad esto fuera lo tuyo ya hubieras llegado.

En momento así la tentación de darte por vencido es muy fuerte. Dejarlo todo, encerrar bajo siete llaves el borrador de tu novela y no volver a pensar en él. Abandonar la búsqueda de editor. Desistir de tus intentos para aumentar las ventas de tus libros en Amazon…

Pasar por fases de desánimo es perfectamente normal (aunque ciertamente doloroso y frustrante), por eso hoy queremos compartir algunas claves que te ayuden a perseverar y no darte por vencido.

Recuerda tu motivación y tu meta

Cuando sientes tu ánimo flojear es el momento de recordarte por qué escribes.

Por supuesto buscas lectores, reconocimiento, poder vivir de lo que amas… Y todo eso son motivaciones perfectamente válidas. Pero en momentos de duda debes conectar con esa motivación más profunda e íntima que te llevó a escribir.

Antes de querer publicar y vender tus libros, antes de soñar con que algún día te leyeran miles de personas hubo un día en que comenzaste a escribir. Lo hiciste porque tenías que dar salida a algo que hay dentro de ti. La necesidad de escribir es para ti casi una pulsión a la que necesitas dar vía libre.

La escritura da sentido a tu vida y es algo que disfrutas en cuerpo y alma.

Es con esa motivación intrínseca con la que debes conectar. Recuerda lo importante que es para ti la escritura y piensa en cómo te sentirías si de verdad ya no formara parte de tu vida.

Y si la motivación intrínseca falla, siempre puedes probar con la motivación extrínseca. En este artículo hablamos de ambas (motivación intrínseca y motivación extrínseca) y de cómo pueden ayudarte cuando sientas deseos de echarlo todo a rodar.

Es muy importante que tengas siempre presente qué es lo que te mueve a escribir. Pero del mismo modo es vital que no olvides lo que deseas alcanzar. Conecta con tu objetivo y visualízalo.

¿Te imaginas cómo será tener tu novela finalizada? ¿Qué experimentarás cuando un editor acepte publicar tu libro? ¿Cómo será tu día a día cuando vivas de tu escritura?

Puedes escribir una pequeña historia sobre esa realidad que deseas y leerla de vez en cuando como ejercicio para permanecer conectado con tu visión y reforzar tus ganas de lograr lo que persigues. Fantasear con el resultado final puede ayudarte a no darte por vencido jamás.

Sé positivo… pero no tanto

Acabamos de decir que fantasear con el resultado final puede ayudarte a no darte por vencido jamás. Pero ten cuidado de no pasarte.

Ser positivo es fantástico porque te da una gran fuerza y reduce la frustración. Pero ser positivo en exceso, aunque resulte paradójico, puede ser contraproducente.

Resulta que cuando eres excesivamente positivo tiendes a dar el trabajo por hecho. Tú ya te estás viendo recogiendo el Nobel de Literatura y aclamado por lectores y crítica como el escritor revelación de siglo que sin duda ingresará en el canon… Pero todavía no has empezado a trabajar en tu primera novela.

Soñar es bueno. Y tener grandes aspiraciones también. Pero si detrás de tus sueños y aspiraciones no hay un plan bien articulado que tú ejecutes día tras día con perseverancia, lo más probable es que nunca logres nada de lo que te propones.

Y, a la larga, eso se traducirá en que acabes por rendirte. Por tanto, procura fijarte pequeñas metas y aplícate para llegar a ellas.

Ponte pequeñas metas

Precisamente el motivo de que te sientas asustado y con ganas de darte por vencido puede estar en que te hayas fijado metas demasiado ambiciosas. Tan grandes que no te sientes capaz de alcanzarlas y la tentación de abandonar es demasiado fuerte.

Ser ambicioso está bien, pero debes ser consciente de que el camino se anda paso a paso. Primero un pie y a continuación el otro: no puedes saltar de golpe hasta le meta.

La clave está en fijarte pequeños objetivos que sean alcanzables. Puede que no debas plantearte escribir una novela, tal vez debas empezar por preparar los esquemas preliminares. Y cuando los tengas, tu meta podría ser escribir el primer capítulo; luego, el segundo… y así hasta que, sin agobios, tengas tu borrador finalizado.

De esta manera, cada pequeña meta alcanzada actuará como un refuerzo positivo que te ayudará a mantenerte motivado y dispuesto a seguir en la brecha. De hecho, cada pequeña meta alcanzada te ayudará a tener una mejor imagen de ti mismo: te verás como una persona capaz de alcanzar lo que se propone, sentirás que hay muy pocas cosas que puedan detenerte y la idea de abandonar rara vez pasará por tu cabeza.

Fijarse metas pequeñas y asumibles todavía tiene otra ventaja: serás capaz de dosificar tus esfuerzos para no agotarte.

A veces lo que te impulsa a darte por vencido no es otra cosa que el cansancio. Cuando haces un gran esfuerzo es lógico sentir que ya no puedes más y la tentación de dejarlo todo puede hacerse cada vez más grande.

Eso es lo que les sucede, por ejemplo, a muchos autores después de un lanzamiento: el trabajo intensivo de las acciones del lanzamiento les deja tan agotados que, finalizado este, desaparecen del mapa. Por eso es tan necesario saber cómo preparar y enfocar un lanzamiento.

Sé flexible y no confundas perseverancia con testarudez

Si sigues los consejos que acostumbramos a dar, te habrás fijado unos objetivos y tendrás un plan para llegar a ellos. Eso está muy bien.

Sin embargo, el deseo de darte por vencido se relaciona en ocasiones con el hecho de percibir que tu plan no funciona o que no alcanzas los resultados que te habías propuesto. En ese caso es normal sentir cierta desesperanza, porque parece que lo que haces no sirve para nada.

Ahora bien, llevar a cabo un plan requiere también de cierta flexibilidad. En efecto, las cosas no siempre salen como las habías planeado, sobre todo cuando entran en juego terceras personas. Puede que tú pensaras que conseguir reseñas para tu nueva novela fuera a resultar más sencillo, pero a la hora de la verdad los blogueros literarios no parecen interesarse en tu libro.

No te des por vencido. Antes bien, repasa tu plan y busca alternativas para conseguir los mismos resultados por un camino distinto. O incluso replantéate tus objetivos, puede que hayas sido demasiado (o poco) ambicioso.

Repensar tu plan para ajustarlo a los cambios que se van produciendo en la realidad es siempre imprescindible. Porque un plan es algo ideal, pero luego hay que bajarlo a la tierra y aprender a ajustarlo y modificarlo para que funcione.

Eso es lo que te ayudará a ser perseverante. Porque cuando insistes e insistes en una acción y esta no da resultados es cuando automáticamente te embarga el deseo de darte por vencido y abandonar.

En muchas ocasiones no se trata de insistir, sino de cambiar el plan. Si lo que haces no te está dando resultado, la testarudez solo te conducirá a la frustración y, a la postre, a renunciar.

Por tanto, aprende que ser perseverante no es ser testarudo. A veces hay que buscar otras vías. Recuerda: se flexible.

Inténtalo, experimenta

Es triste, pero hay personas que tiran la toalla incluso antes de haber presentado batalla. Se dan por vencidos de antemano y nunca dan un paso para lograr aquello que sueñan, pero que consideran imposible.

Por favor, antes de rendirte, inténtalo.

No permitas que el miedo te convenza de que no vas a poder, por lo menos prueba una vez a intentarlo.

Lo más seguro es que compruebes que no es tan difícil como habías imaginado. Y cuando ya hayas comenzado a andar el camino aprenderás a enfrentarte a los retos y dificultades que vayan surgiendo. 

Por otro lado, ya lo hemos dicho: puede haber diversos caminos para llegar a un mismo resultado. Lo inteligente es experimentar nuevas fórmulas de alcanzar lo que deseas antes de darte por vencido.

Si, por ejemplo, has intentado escribir tu novela solo y no eres capaz, ¿por qué no pruebas a formarte?, ¿y si buscas asesoría?

Reduce tu nivel de exigencia

Estás inmerso en la escritura de una novela y te parece que no es lo bastante buena. Dudas acerca de si el argumento es poco original, el protagonista no te convence del todo y para colmo cada frase te parece insulsa o trillada.

Lo que tú quieres es escribir una novela memorable, brillante, original y no sabes si lo estás logrando. Tu desazón es tanta que a veces deseas darte por vencido.

No cedas a la desesperación. Recuerda que un primer borrador es solo un primer intento de convertir en palabras esa historia que imaginaste. No va a salir perfecto a la primera y puede que necesites escribir incluso un segundo y un tercer borrador, después de muchas jornadas de reescritura y revisión.

Aunque déjanos decirte que el trabajo previo facilita mucho la labor de escritura y te ayuda a que construir un primer borrador sólido sea mucho más fácil, para que después trabajar sobre él te resulte mucho más secillo. Aprende cómo en el Curso de Novela.

Lo mismo sucede respecto a sacar adelante tu carrera de escritor: sin duda es algo que demanda mucho de ti. No es ya solo el laborioso proceso de escritura, son las demás tareas asociadas a ser escritor: gestionar ventas, atender a tus lectores, buscar reseñas, responder a entrevistas, trabajar en tu marketing…

El trabajo es mucho y es inevitable que en ocasiones sientas que no llegas a todo, o que no llegas a todo con el nivel de perfección que desearías. Puede que tengas que rebajar un poco tu nivel de exigencia, recordar que «hecho es mejor que perfecto» y que vale más buscar la excelencia que la perfección.

Date cancha a ti mismo, no te agobies ni te pidas más de lo posible. Cuanto más te aprietes las tuercas más posibilidades de que acabes dándote por vencido.

Hoy nos encantaría que nos dijeras si alguna vez te has dado por vencido, si has sentido deseos de abandonarlo todo y renunciar a la escritura para siempre. También te invitamos a que nos cuentes cómo hiciste para salir del pozo y continuar adelante. Estamos seguro de que tus experiencias pueden ayudar a otros escritores que se encuentren ahora en tu misma situación.

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