Cómo saber si escribir es lo tuyo

Hace tiempo uno de los miembros de nuestra comunidad nos envió el siguiente correo:

Buenos días, quisiera saber si pueden escribir un artículo que tenga que ver con cómo saber si uno tiene talento o no para escribir. O cómo saber si escribir es lo que cada uno quiere hacer. Yo estoy pasando por un momento en el que dudo sobre si sé escribir, si es lo mío; a veces no quiero hacerlo, las criticas me afectan mucho, pero en el fondo hay algo que me dice que lo siga haciendo. Sin embargo, a veces creo que lo estoy haciendo por capricho y que quizás me estoy mintiendo para escribir a la fuerza, porque a veces no lo disfruto, a veces sí, no me entiendo, y creo que muchos pasamos por lo mismo.

En efecto, después de más de una década trabajando con escritores, en Sinjania sabemos que esa confusión es muy habitual; sobre todo en escritores noveles, pero también queda un poso de ella en los veteranos.

¿Sirvo para escribir?, ¿quiero dedicarme a escribir? ¿Es normal que me cueste tanto? ¿Por qué me afectan tanto las críticas? ¿Tengo talento?

Dudas y preguntas se amontonan en tu mente y pueden llegar a paralizarte, sobre todo cuando se mezclan con esos pensamientos negativos propios de los escritores, como los que te explicamos aquí.

Hoy vamos a analizar por partes ese cóctel de pensamientos y emociones para ayudarte a aclarar la gran pregunta: cómo saber si escribir es lo tuyo.

A vueltas con el talento

Tal vez la pregunta que más os hagáis los escritores es si tenéis talento.

T. S. Eliot decía que no es posible reconocer el talento sin conocer la tradición. ¿Qué significa esto? Que tienes que conocer la tradición literaria para poder juzgar si tienes o no talento.

Danilo Kiš, por su parte, consideraba que el talento es la desviación del canon. Lo que de nuevo nos lleva a la necesidad de conocer el acervo literario universal. Es decir, que para poder valorar si tienes talento tienes que haber leído mucho.

En resumen, solo comparando tu obra con la de los grandes autores de todos los tiempos podrás juzgar si tienes o no talento.

Pero lo verdaderamente importante es que no serás tú el único que compares tu obra con la de los grandes: tus lectores y los críticos también lo van a hacer. Y serán ellos quienes determinen si tienes o no talento.

No pierdas energías ni te preocupes tanto tratando de decidir si tienes el talento necesario para escribir, porque eso lo van a decidir los demás. Puede que tú juzgues que sí lo tienes, pero si los lectores no lo consideran así, dará lo mismo.

Luego, en lugar de quedarte paralizado tratando de decidir si tienes o no talento, deberías hacer dos cosas:

  • Ponerte a leer ya todos esos libros canónicos que siempre te han dado pereza.
  • Y ponerte a escribir dando lo mejor de ti. Tratar cada vez de superarte y escribir tu mejor obra. Así, cuando los demás la juzguen (que lo harán) tendrás el convencimiento, decidan que tienes talento o decidan que no lo tienes, de haberlo hecho lo mejor de lo que tú eres capaz.

¿Escribir es lo que quiero hacer?

Pese a quien pese, escribir es un trabajo.

Por supuesto, no es el peor de los trabajos. Escribir puede proporcionar grandes dosis de disfrute intelectual, estético y emocional. Pero no deja de ser un trabajo.

Exige esfuerzo, concentración y preparación. Pasar largas horas sentado, casi siempre ante una pantalla de ordenador. Cansa. Y los resultados no son siempre los que nos gustarían.

Si te detienes a pensarlo es normal que en ocasiones no te apetezca escribir, como a muchas personas no les apetece cada día ir a sus trabajos. Uno querría quedarse en casa o salir a pasear o pasar más tiempos con su familia o sentarse a leer…

Pero de la misma manera en que cada día acudes a tu trabajo nutricio, si tienes uno que compatibilizas con la escritura, así cada día debes ponerte a escribir. Y si escribir es tu oficio, razón de más para acudir cada día a tu trabajo.

Ahora bien, no es menos cierto que con un poco de organización cualquier trabajo cuesta menos. Por eso en este otro artículo te damos las claves para programar sesiones de escritura efectivas.

Las críticas me afectan mucho

Como hemos apuntado más arriba, tu libro va a ser juzgado.

La única posibilidad de que no lo sea es que nunca lo entregues a los lectores. Que lo dejes bien guardadito en la memoria de tu ordenador. Pero no es para eso para lo que escribes. Escribes porque tienes algo que decir, historias que contar, ideas que compartir. Y ese acto de comunicación carecería de sentido si no llega al otro lado, a su receptor natural, que es el lector.

Es perfectamente lógico que los lectores valoren tu obra, que la comparen con otras (ya hemos visto que del resultado de esa comparación depende el ser considerado un escritor con talento). Y no todas esas valoraciones te van a agradar. Siempre habrá lectores a los que tu obra no les parezca interesante o bien escrita o solvente, del mismo modo que tú mismo has leído libros que no te han gustado. Es inevitable y debes aprender a vivir con ello.

Luego está la crítica profesional, más temida aun si cabe por los escritores que las opiniones de los lectores.

La labor de la crítica profesional es, precisamente, comparar tu obra con las que componen el canon y advertir los puntos en común, así como los puntos en los que tu obra «rompe» el canon de modo novedoso y original, superándolo.

Y luego compartir su valoración con el público con la intención de guiarle, señalándole las mejores obras y evitándole las que no merecen la pena.

Los críticos hacen su trabajo y tú debes hacer el tuyo: escribir, cada vez, la mejor obra posible fruto de tus conocimientos y tu esfuerzo. Si lo has hecho, puedes afrontar la crítica con ecuanimidad.

Es cierto que las reseñas negativas pueden resultar dolorosas, pero tienes que aprender a trascenderlas.

Forma parte del oficio.

En este artículo hablamos sobre cómo afrontar la vergüenza y tolerar la exposición cuando eres escritor.

A veces no disfruto escribiendo

Como también queda dicho, escribir implica un gran esfuerzo intelectual. Naturalmente, realizar un esfuerzo no siempre permite disfrutar. Hay días felices en que sí, pero en otros cada palabra cuesta.

Esa idea de que escribir tiene que ser divertido, hacerte disfrutar, ser casi un éxtasis forma parte de lo que en Sinjania llamamos la mística del escritor. Supuestamente la inspiración te transporta a un estado en el que la escritura brota de ti como si tú fueras un médium (pero, entonces, ¿dónde estaría tu mérito?).

La realidad, por el contrario, es que hay que picar piedra. Mira si no lo que escribió Gustave Flaubert:

La semana ha sido mala; estoy fúnebre, triste, agobiado, asqueado. Las correcciones, que por fin hice, aunque mal, me fastidian. Para mí no hay nada peor que corregir. Escribo tan lentamente que todo se sostiene, pero cuando altero una palabra, a veces hay que cambiar varias páginas. Las repeticiones son una pesadilla y, además, estoy aterrorizado por todo lo que aún me queda por hacer, ¡cuando pienso que todavía tengo para meses!

En su carta a Louise Colet, Flaubert habla de tristeza, de agobio, de asco, de fastidio, de pesadilla y de terror. Se siente cansado y sabe que todavía le queda mucho trabajo por delante. Así que, como ves, es normal no disfrutar escribiendo.

Cómo saber si escribir es lo tuyo

Por tanto, ¿cómo saber si escribir es lo tuyo?

Sencillamente, si aunque dudes de tu talento, escribes. Si aunque no te apetezca, escribes. Si aunque recibas una crítica mala, escribes. Si aunque no sea placentero, escribes.

Si aceptas el dolor mezclado con la gloria. Si cuando piensas en dejarlo e imaginas tu vida sin la escritura —o incluso cuando has llegado a dejarlo—, te sientes peor que cuando escribes, a pesar de las dudas y los sinsabores.

También Flaubert dijo:

¡Qué importan nuestras molestias, nuestros desánimos, nuestra lentitud de ejecución y el consiguiente malestar por la obra si siempre avanzamos! ¡Si subimos, qué mas da el fin! ¡Si galopamos, qué más da el albergue! ¿No es este perpetuo sinsabor una garantía de delicadeza, una prueba de fe?

Escribir es, a fin de cuentas, una prueba de fe.

¿Tú también te preguntas si escribir es lo tuyo? ¿Cuáles son las dudas a las que te enfrentas? Debatimos esta interesante cuestión en los comentarios, ¡participa!

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Otros artículos:

  • Buenos días!
    Me gustó mucho su artículo, me quedo con «…una prueba de fe.» y a seguir escribiendo.
    Desde Toluca, México, muchas gracias!

  • No me identifico con los comentarios que Vds. aportan, por haberlos recibido, ya que precisamente podría definirme por lo contrario, es decir: «Criticar a mis críticos, por insuficiente sapiencia». Pero tengo un problema y no sé lo que hacer.
    «Soy un escritor primerizo, en el sentido que mi `primer libro, de más de 500 pgs., un amigo me lo remitíó a la editorial LULU en Norteamérica, por Internet hace más de 4 meses. El pasado 1 de Enero me escribieron indicándome que me lo remitían, pero yo no lo he recibido. Les he escrito cinco cartas, pero, o no me contestan, o me remitan párrafos de alguna de sus Circulares al respecto. Pagué 100 euros por el primer ejemplar. No sé qué está pasando, ni donde puedo reclamar mis derechos conculcados. Perdonen mi atrevimiento. Algo he debido hacer mal, pero no sé lo que es. ¿Podrían Vds. facilitarme alguna idea al respecto? Mis teléfonos son: De mesa: 943322768. Móvil 607284347. Pueden llamarme a cobro revertido. Les daría un millón de gracias.
    Ignacio Urrestarazu

    • Hola, Ignacio:

      Lamentamos lo que te ha sucedido. Vaya por delante que no somos expertos en este tema, pero nuestro consejo es que revises bien el contrato que firmaste o en su defecto las condiciones del servicio que contrataste. Y si se incumple lo pactado, que procedas a tomar medidas legales.

      Mucho ánimo.

  • Todos los que estamos (estuvimos/estaremos) leyendo esto tenemos algo en común, por eso estamos en este artículo, nos sentimos de manera similar, al menos en nuestras dudas, queremos respuestas. De mi bloqueo actual logré sacar algo en limpio, que a su vez tiene que ver con este artículo. Se los dejo.

    Siento que escribo como en recuerdos, porque cada vez que vuelven a mi están cambiados, así es como me engañan los infieles, jamás representan lo que de verdad sentí. No sé por qué se atoran al salir los que a gritos piden una hoja, son como las raíces de mis pensamientos, por eso siempre crecen arrancando de la luz, me hacen creer que quieren ver el día buscando incansables una salida. Mentirosos, engañadores. No en verso, no en prosa, no en cuentos; no improvisando, no matando neuronas con fórmulas lingüísticas inexistentes; no inventando palabras, mucho menos usando las que gozan de un espacio en el diccionario ¿Qué debo hacer para sacarlos? Quizás hablar hasta que olvide el lenguaje o quizás nombrarlos tan seguido que terminen perdiendo su significado, pero no quiero, ya no más olvido en mi vida, hoy quiero saber quién soy, y lo que soy está entre esas palabras hundidas en mi alma, incrustadas hasta el punto de ahogo. Creo que hablaré tanto y diré tan poco que el vacío terminara empujando al lleno a vivir.

    J. G. Dante

  • Me encanta escribir, mi vida no sería la misma si no lo hiciera. Es bueno hacerlo, y no solo novelas o cuentos, o poesías, etc. me gusta escribir mi diario así como reflexiones personales, y puedo decir que me han ayudado mucho a cambiar como persona.

  • Me inundan las dudas. Anulan mis ganas de escribir los rechazos y los concursos perdidos, pero cuanto más leo y leo, sé que soy buena, que llegar a algún sitio depende de mí, de la fe que tengo en que mis historias tienen significado y en mi prosa.
    Pero es muy duro, quizás más de lo que la mayoría aguanta o de lo que yo aguanto, por eso llegan a la meta unos pocos.

    • No te preocupes por los concursos y rechazos, la verdad es que todos hemos pasado por eso y tristemente desisten en cumplir su sueño de escribir por la falta de fe. Los concursos estos en algunos casos no valen la pena y todos ellos no definen de verdad quien es el mejor escritor u escritura.
      Los rechazos, bueno si te refieres a los rechazos de editoriales o algo así pues deberías de seguir intentando y mejorar cada vez más para superarte y no seguir en las mismas, por eso es bueno hablar con alguien de confianza o con alguien experto en el tema de escritura sobre lo que quieres compartir al público por el cual deberías de pedir siempre pedir opiniones sinceras que te ayuden a progresar y el lo que deberías mejorar. Lo que yo hago para recibir opiniones es primero no decir que la historia la escribí yo, prefiero que me cuenten ¿que les pareció? y su opinión sincera para luego decir que la escribí yo.

      Espero que este consejo te ayude y recuerda que un concurso que de premio dan dinero u objeto material no define de verdad el gran escritor que eres, ten de en ti. No te rindas y suerte.

  • Apenas tengo dieciocho años (Todavía soy un pequeño cachorro en el oficio de la escritura) y realmente me gustaría vivir de las obras que escriba. No por dinero, mi deseo (al igual que muchos) simplemente es hacer que las personas vivan nuevas aventuras, conozcan otras perspectivas y disfruten los mundos, personajes y situaciones que planeo presentarles.
    El año pasado terminé el borrador de lo que llamaría mi primer libro (Toda una novatada llena de horrores gramaticales y ortográficos), pese a todo, recibió buenas críticas. Empecé con un segundo libro ajeno a este mientras trabajaba en la secuela. Seguí escribiendo y escribiendo, y lógicamente, mejorando. Terminé el denominado libro «dos» el 26 de noviembre de 2018. Lo comparé con mi primogénito y al ver la gran diferencia en la calidad narrativa, le puse un alto a la secuela y opte por corregir aquello que estaba mal, para hacer algo mejor.
    Meses después me topé con este blog y whou. Gracias a Sinjania y a sus maravillosos artículos estoy dando el 110% para hacer de esas buenas historias, grandes historias. Pienso aceptar todo lo que venga; críticas, insomnios, frustraciones, correcciones. Bah, nada de eso importa por que no tengo dudas acerca de esto. Con este artículo tan interesante me siento, de cierta forma, más ligera.
    ¡No me extiendo más! Gracias si llegaste hasta el final de este comentario y felices navidades para todos.

    • Hola anais, me gusto mucho lo que escribistes, yo todavia no he publicado nada estoy siempre leyendo y escribiendo cosas salteadas, me alegra que hayas publicado. Suerte.

  • Estimados amigos, recién me he unido a este grupo, espero no desilusionarlos. Considero que luego de 63 años de escribir historias, sin tener los estudios relativos a la Literatura, debe ser porque me gusta escribir. Cuando al fin me he encontrado con personas del oficio, me doy cuenta de que tengo infinidad de vicios de escritura. Aprendiendo un poco aqui y otro tanto allá, voy corrigiendo mis textos. Siempre busco la crítica dura; esa es la que nos va enseñando. Soy un lector constant desde los primeros años; supongo que ello me impulsó a escribir. A mis 79 años, no descarto poder publicar algo que se venda, no para percibir ingresos, sino para que alguien conozca mis historias. He escrito cuento infantil; cuento corto; cuento largo; costumbrista; religioso, policiaco y ciencia ficción. Tengo cuentos, novelas y poesías; quiero suponer que entre tanta paja se pueda hallar algo de valor; pero eso solo lo sabré si me lee gente que no me conozca. Sigo aprendiendo cada d}a y me complazco de haberlos encontrado. No soy un hombre de fortuna, vivo de mi pension y no he podido pagar algún taller, por lo que busco recursos gratuitos. Quedo a sus órdenes. Saludos cordials.

  • Hermoso post. Me pasa muchísimo y me desanimo y a veces no quiero hacer nada ni escribir nada, pero como bien dijeron al final: si a pesar de todo ese miedo, cansancio y duda, lo sigo haciendo, es porque en verdad amo lo que hago y lo sé, amo escribir.

  • Qué tema tan interesante éste que tratáis hoy. Interesante y peliagudo. A mí me costó años averiguar a qué me quería dedicar. Siempre envidié a aquellos compañeros de colegio que, con un bagaje de calificaciones académicas mucho más modesto que el de quien suscribe, decidieron con doce o trece años que querían ser abogados, médicos o maestros… ¡y acabaron siéndolo! Yo, en cambio, me tuve que conformar con presenciar cómo las oportunidades desfilaban ante mí mientras me debatía entre ser piloto de combate, sacerdote, conductor de autobús, científico… creo que quise ser de todo y, ya se sabe (al menos ahora lo sé): a barco que no lleva rumbo, ningún viento le es propicio.

    Nunca tuve muy claro cuál era mi vocación. No sé si será casualidad, pero esta es una palabra que no aparece ni una sola vez en vuestro post (talento, en cambio, se puede leer hasta en dieciséis ocasiones). Quiero creer que no es accidental. Si hay algo que un escritor debe conocer es la importancia de las palabras. Y tanto es así que, en ocasiones, no es lo mismo utilizar un sinónimo u otro porque existen variaciones semánticas, a veces muy sutiles, que alteran de manera más o menos significativa el resultado final. Vocación, por ejemplo, es una palabra que etimológicamente procede del latín “vocatio”, que significa “llamada”. Algunos de sus sinónimos son: preferencia, tendencia, inclinación, aptitud… Ninguno de ellos tiene las implicaciones que ofrece la palabra vocación: una llamada implica que alguien externo a ti te está llamando, que tú debes escuchar esa llamada y tomar la decisión de seguirla, o no. Pero, ¿qué pasa si, como me ocurrió a mí, no escuchas la voz de la llamada? ¿Qué si el barullo externo o interno te impide entender? Pues que pasan los años mientras tú pierdes un tiempo precioso entregándote a actividades que no te satisfacen y que no conducen a ninguna parte.

    Después de mucho tiempo perdido y frustraciones sin cuento decidí sustituir la palabra vocación por alguno de sus sinónimos menos tendenciosos, quizás porque entendí que era yo quien debía elegir el camino, no una voz externa a mí. Que la responsabilidad de darle un sentido a mi vida era exclusivamente mía. Que si bien vine a este mundo con ciertas inclinaciones (jamás me planteé ser abogado, por ejemplo) he dispuesto en todo momento de libertad absoluta para ser esto o aquello porque, como dijo William Ernest Henlley en su poema “Invictus”:

    “No importa cuán estrecho sea el camino,
    cuán cargado de castigos el viaje…
    soy el amo de mi destino,
    soy el capitán de mi alma.”

    Así que para mí no hay duda: escribir es lo mío porque yo así lo decido. Y aunque ansío ser leído, como cualquier otro escritor, he tomado la decisión de seguir este camino independientemente de lo que tarde en llegar los resultados. Incluso aunque no lleguen nunca. Soy escritor y punto.

    • Gracias, Daniel, por compartir tu experiencia y tu punto de vista.

      Respecto a la vocación (y su relación con el talento) ya hablamos en su día en este otro artículo: https://www.sinjania.com/talento-o-vocacion-escritor/

      A nuestro juicio el talento es secundario, porque no es algo que uno posee, sino que los demás deciden que posee. De modo que no merece la pena reflexionar sobre si se tiene o no se tiene y mucho menos permitir que la duda al respecto te paralice y te impida escribir. Un escritor puede decidir que tiene talento, si los lectores no lo jugan así, ¿de qué le habrá servido?

      Más que preocuparse por el talento lo que hay que hacer es formarse y trabajar con perseverancia, asumiendo que el camino tendrá altibajos y que se debe estar preparado para ellos.

      Un saludo.

    • Oye Daniel, siento que las palabras surgen de tu mano como un río, porque lo que dices es lo mismo que yo siento. Me separé luego de 32 años de matrimonio y sólo leer y escribir me ha mantenido en pie, no espero grandes frutos sólo satisfacción.

  • En mi experiencia como escritor, mis novelas han sido desestimadas por la editoriales al no estar dentro de la línea que ellos trabajan, solo deduzco de esta repuesta que no es falta de talento o trabajo. Mi humilde punto de vista, es seguir creyendo en lo que uno hace, saber que cada novela o trabajo literario que pueda ser rechazado, solo es un escalón más hasta conseguir el gran objetivo. Fe y siempre creer en lo que hacemos, aunque las circunstancias del momento nos digan lo contrario.

  • Hola Sinjania.
    Es cierto toda esa noria de sentimientos que arremete cuando escribo, pero, lo que mas me aterra es el fracaso, después de tanto esfuerzo, dedicacion , tiempo, ilusión.
    Me destruiría emocionalmente publicar mi obra y que no tuviera aceptación.
    Estoy en la fase de corrección, incluso con la portada y contraportada definida, una maqueteadora en la sala de espera.
    Es la sensación de jugárselo todo a una carta.
    Gracias por escucharnos.

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