Cuatro ejercicios para conocer mejor a tus personajes

Los personajes son piezas claves en cualquier relato o novela. Y crear personajes inolvidables es una ciencia compleja. Hoy queremos darte algunas técnicas para conocer mejor a un personaje y tener todo el material que necesitas sobre él para contar mejor su historia.

Un personaje es como una persona. Tiene que tener un complejo sistema de recuerdos, opiniones, valores, relaciones, miedos y esperanzas. Incluso si tu personaje no es una persona.

Si escribes ciencia ficción o fantasía tal vez tus personajes sean seres mágicos o artificiales, pero tendrán que tener características humanas que permitan que el lector se identifique con ellos y entienda su conflicto y su idiosincrasia.

¿Cómo se logra esto?

Conociendo a tus personajes, especialmente a los protagonistas.

Con los ejercicios que te proponemos a continuación conseguirás conocer mejor a un personaje y además pasar un rato divertido escribiendo, lo que te puede servir para calentar motores.

1. ¿Qué lleva tu personaje en los bolsillos?

Lo que solemos llevar en los bolsillos (o en el bolso o en la mochila) puede decir mucho de nosotros. Lo mismo sucede con tu personaje.

Haz una lista con los objetos que lleva tu personaje encima habitualmente.

Habrá elementos comunes como el móvil o las llaves de casa.

Habrá elementos que señalen cosas sobre él y te inviten a imaginar. Por ejemplo, ¿lleva un paquete de pañuelos de papel porque es una persona precavida a la que le gusta estar preparado para posibles contingencias?, ¿o los lleva porque es alérgico y la acción sucede en primavera?

¿Lleva encima las llaves de un coche o un bonobús? Si lleva las llaves de un coche, ¿de qué coche?, ¿uno viejo o un coche de gama alta?

¿Cuánto dinero lleva en la cartera? ¿Tiene tarjetas de crédito o de débito, de qué bancos?

¿Lleva fotografías encima?, ¿de quién?

¿Fuma cigarrillos; de qué marca? ¿Tiene mechero o es de los que piden siempre fuego?

¿Lleva un libro? ¿De qué autor o de qué género?

Como ves son muchas las cosas que te puede indicar sobre tu personaje aquello que lleva en los bolsillos o en el bolso. Empieza a imaginar.

2. Invita a tu personaje a comer

Otro ejercicio que te ayudará a conocer mejor a un personaje es imaginar que le invitas a comer.

Seguro que más de una vez has invitado a comer a alguien a quien deseabas conocer mejor. Puede que a un nuevo compañero de trabajo a al nuevo novio de tu hija. Se trata de hacer lo mismo (de forma imaginaria) con tu personaje.

Piensa a qué lugar le llevarías a comer y qué menú encargarías.

Si se trata de una persona bien situada, deberías llevarla a un buen restaurante. O si es una persona muy joven, tal vez prefiera una cadena de comida rápida. Si es vegetariano no puedes llevarle a un lugar famoso por sus chuletones de buey. Y si es una persona que le encanta Oriente, seguro que te gustaría llevarle a un restaurante japonés a comer sushi.

Pero al imaginar vuestra comida juntos, debes ir más allá del local y el menú.

¿De qué temas hablaríais? ¿Cómo se presentaría vestido? ¿Cómo sería su lenguaje corporal? ¿Se mostraría serio y reservado o jovial y espontáneo? ¿Te contaría cosas privadas?

Imaginar que comes un mediodía junto a tu personaje puede revelarte muchas cosas interesantes sobre él.

3. Rellena un cuestionario

Para conocer mejor a un personaje nada mejor que rellenar un cuestionario sobre él.

Puedes preparar tu propio cuestionario, tan extenso como quieras. Aunque te recomendamos que trates de ir al grano y de centrarte en lo relevante.

Si no quieres invertir tiempo en diseñar las preguntas, te las damos ya hechas.

Aquí tienes cuatro preguntas para verificar quién es tu personaje, qué quiere y cómo le va a hacer cambiar la historia.

Responder a estas preguntas es fundamental cuando preparas tu protagonista, no dejes de hacerlo con todos ellos.

4. Haz que tu personaje te acompañe durante todo un día

Un truco que se suele recomendar como una forma de conocer mejor a un personaje es acompañarle a lo largo de todo un día.

Desde que se despierta hasta que se acuesta, escribir cada minuto de su día: qué desayuna, cómo llega al trabajo, qué hace durante la jornada laboral, qué hace al volver a casa, etc.

Este es un buen sistema, pero nosotros te proponemos otro: que sea tu personaje quien te acompañe a ti.

Este ejercicio puede revelarte un montón de información sobre tu personaje. Así tendrás información sobre quién es, no sobre lo que hace.

Muchas veces nos vemos obligados a hacer cosas con las que no nos sentimos identificados para nada. Y acompañar a tu personaje el día entero, solo te permitiría conocer el aspecto externo de su vida, pero no necesariamente sus gustos, intereses, filias y fobias.

Por eso te proponemos que sea tu personaje quien te acompañe a ti.

¿Qué piensa de la hora a la que te levantas? Tal vez considera que eres afortunado porque puedes levantarte más tarde que él. Él tiene que madrugar mucho todos los días y odia hacerlo.

¿Qué piensa de tu trabajo? Quizá tu personaje es su propio jefe y cree que no podría volver a ser asalariado. Aunque siente cierta envidia por tu tranquilidad financiera: él nunca sabe cuánto va a ganar ese mes.

¿Qué piensa de tu vida personal? Tal vez le gustaría tener una relación estable como la tuya. O puede que no le guste nada tener hijos.

¿Qué piensa de tu clase de pilates? Puede que él salga a correr todas las tardes. O tal vez sea de esos que piensa que debería hacer más ejercicio, pero se sienta cada tarde en el sofá.

Hacer que tu personaje te acompañe durante un día te ayudará a conocer por contraste (con las tuyas) sus opiniones sobre las cosas básicas del día a día. Una información muy útil cuando buscas conocer mejor a un personaje.

Para conocer mejor a un personaje, piensa en lo relevante

Para terminar, queremos darte un consejo importante.

Al empezar a recopilar información sobre un personaje, especialmente sobre el protagonista, lo normal es que te emociones. La norma dice que cuanta más información tengamos, mejor.

Pues coge esa idea con pinzas.

No se trata de tener cuanta más información mejor, sino de tener aquella información pertinente y relevante para el desarrollo de la historia.

Si te divierte o te ayuda, puedes amontonar datos y datos sobre tu personaje como trabajo previo, pero eso no significa que debas volcarlos todos en la novela y abrumar al lector.

Si no resulta pertinente mencionar que tu personaje se rompió la pierna a los catorce años y tuvo que ser operado de urgencia, ese detalle sobra. Ni lo menciones. Ahora bien, si esa operación es el motivo de que no pueda correr con rapidez al huir del asesino que le persigue, entonces sí, añádela a tu historia.

A la hora de conocer mejor a un personaje, céntrate en aquellos datos que van a aparecer en la historia, aportando a su desarrollo o permitiendo que el lector comprenda mejor las motivaciones que impulsan a tus personajes. Todo lo demás, sobra.

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