Si nos sigues desde hace tiempo, sabrás que con frecuencia hablamos de la necesidad de desarrollar una escritura consciente.
Entendemos por escritura consciente la búsqueda intencional de la mejora de tus textos, de manera que estos no sean fruto del azar o de la improvisación, sino de una práctica reflexiva y de un proceso de escritura consecuente. En lugar de una escritura impulsiva, en la que tienes la idea y acto seguido comienzas a escribir sin un proceso de reflexión intermedio ni una toma consciente de decisiones, la escritura consciente apuesta por un proceso más reflexivo y lúcido que te permita ser consciente del valor de tus decisiones, de tus aciertos y de tus errores… porque solo de ese modo habrá un proceso de mejora real en tus textos que te lleve a escribir cada vez mejor. Hemos desarrollado el tema de la escritura consciente en este artículo.
Pero volver consciente el proceso de escritura, desde la planificación a la revisión, no es algo que pueda hacerse de un día para otro; por el contrario, requiere de un cierto entrenamiento que incluye, además, conocer los elementos del texto literario y los recursos y técnicas de los que dispones como escritor. Sabedores de la necesidad de dicho entrenamiento, en nuestro curso de escritura creativa incluimos el que nos parece un interesante ejercicio que pretende ser, justamente, un adiestramiento en esa práctica intencional.
El curso de escritura creativa, además de un completo bloque teórico en el que podrás aprender recursos y técnicas, tiene una parte práctica que busca que te ejercites en el uso de dichos recursos y técnicas. Esa parte práctica se concreta en cuatro textos de unas dos mil palabras que debes escribir basándote en unas premisas dadas. Y para completar la experiencia, cada una de las propuestas de escritura se acompaña de una invitación a reflexionar (y escribir) sobre el proceso de escritura de cada uno de esos cuatro textos. Es decir, a volver consciente la escritura.
Ese ejercicio, que también es revisado y comentado por la profesora del curso, como el resto de las propuestas de escritura, busca (y la experiencia nos dice que lo logra) esa toma de conciencia, esa mirada lúcida sobre el proceso de gestación, escritura y revisión del texto, desde que surge la idea hasta que se llega a una versión definitiva.
En este artículo queremos compartir algunos de los beneficios a los que conduce la escritura consciente, extraídos como conclusión del proceso por el que pasaron los alumnos de la edición del curso de escritura creativa de 2025. Veámoslos.
1. Identificar los elementos del texto literario
El primer beneficio de la escritura consciente es aprender a identificar los elementos del texto literario.
Al comenzar el proceso de volver tu escritura consciente es posible que no seas del todo capaz de identificar los elementos que has usado en tu texto. Valga decir que para poder ser consciente de dichos elementos es requisito indispensable que los conozcas: no es posible identificar ni nombrar aquello que no conocemos. Pero si tienes ese conocimiento (vital para un escritor, qué duda cabe) la escritura consciente te permitirá identificar todos aquellos que hay en el texto.
Como el proceso de aprendizaje de un escritor es constante y acumulativo, a medida que vayas sumando conocimientos, más capacidad tendrás para ver todo lo que hay en un texto literario. Esta es una capacidad muy interesante, porque te permitirá realizar lecturas más completas y complejas de las obras de otros escritores que leas (y aprender así de ellas), como también aprenderás a leer mejor tus propios textos.
Pero esta capacidad, como sin duda ya has pensado, se ejercita con el texto ya completo: es cuando tengas el texto ya escrito cuando podrás identificar en él cada una de las piezas que lo forman. Como veremos después, esto tiene sus aplicaciones.
2. Tomar buenas decisiones
A medida que conoces los elementos del texto literario y eres capaz de identificarlos te darás cuenta de que comienzas a pensar en ellos ya mientras escribes, e incluso antes de comenzar a escribir. Es decir, de pronto el uso de esos recursos se vuelve consciente.
Hay que comprender bien cómo funciona el proceso creativo cuando se escribe. Como es natural, y como en cualquier otro arte, hay una parte de la escritura que es intuitiva, dionisíaca: no tienes que pensar lo que tienes que hacer, lo haces. Sería interesante saber qué porcentaje de ese «saber lo que hay que hacer» es puramente intuitivo y qué parte es un conocimiento tan interiorizado que funciona de manera automática: quizá la intuición es solo conocimiento integrado que opera mecánicamente.
Pero, en la escritura (como en cualquier otro arte) hace falta también una parte apolínea de toma de decisiones. Habrá aspectos del texto que en un primer momento no sepamos resolver de ese modo intuitivo y nos exijan, por tanto, reflexión. Habrá efectos que queramos lograr y que exijan que tomemos una decisión consciente sobre qué herramienta o recurso puede ser el más apropiado para lograrlos. E incluso, idealmente, deberíamos sopesar aquellas partes del texto que son fruto de la intuición para valorar con ecuanimidad si hay algo en ellas que pueda mejorarse desde lo consciente. Sería ingenuo pensar que la intuición es infalible.
Ese proceso de toma de decisiones sucede en tres momentos diferentes: antes de comenzar a escribir, cuando planificamos el texto; durante la escritura en sí, cuando vamos resolviendo los problemas que el desarrollo de la obra implica; y durante la fase de revisión, cuando solventamos errores y pulimos el conjunto. En todo momento el texto pide de ti que tomes decisiones, y lo mejor es que seas consciente no solo de esa necesidad, sino también de las que tomas y de por qué lo haces.
3. Trabajar el lenguaje
El lenguaje es la herramienta fundamental del escritor. Los personajes, el narrador, la impresión de tiempo… todos los elementos del texto literario están compuestos única y exclusivamente de palabras. Por eso si hay algo que el escritor debe volver consciente es el modo en que las usa.
Esta vuelta consciente del lenguaje atañe a tres aspectos: el primero sería escribir correctamente, construyendo frases claras y gramaticalmente correctas. Puede parecer innecesario mencionar este punto, pero nuestra experiencia nos advierte que no lo es. Con frecuencia, al escribir nos dejamos llevar por el flujo del pensamiento y no nos paramos a asegurarnos de si cada una de las frases que escribimos articula ese pensamiento en el orden más adecuado para que sea comprendido sin que haya lugar a la ambigüedad o al error.
El segundo aspecto de volver el lenguaje consciente concierne a la elección de palabras. Cuando escribimos no vale cualquier palabra, hemos de esforzamos en elegir aquella que mejor expresa el significado que queremos construir, la palabra justa. Pero cuando escribimos de manera automática no prestamos la adecuada atención a las palabras (a cada una de las palabras) de manera que se cuelan algunas poco exactas, ambiguas, repetidas…
El tercer y último aspecto relativo a tomar conciencia del lenguaje tiene que ver con el uso de recursos de estilo. El uso de estos recursos surge en gran medida de manera natural o intuitiva; nuestra experiencia como lectores de lo que una obra literaria es nos indica el «código» literario» con el que estas han de ser escritas. Pero de nuevo, trabajar conscientemente con el lenguaje y los recursos de estilo nos llevará a un texto más pulido, donde la elección de muchos de esos recursos es voluntaria, en busca de distintos aspectos rítmicos, emocionales, temáticos… Como en este ejemplo de buen estilo de Virginia Woolf que analizamos no hace mucho.
4. Facilitar y potenciar la fase de revisión
La escritura consciente facilita también el siempre arduo y exigente proceso de revisión. En parte porque al escribir de manera más lúcida se cometen menos errores y se toman mejores decisiones a la hora de resolver las dificultades textuales. Sin embargo, eso no exime de la necesaria revisión del texto.
Pero, como dijimos antes, un proceso de escritura consciente lleva al escritor a conocer mejor las distintas instancias narrativas y a saber cómo se relacionan entre sí. De manera que, en el momento de volver sobre el texto, es capaz de detectar con mayor acierto las partes donde sus componentes no engranan y el fluir de la historia se ve alterado.
De hecho, en cuanto forma parte del proceso de escritura, la fase de revisión debe hacerse también de una manera consciente. No solo a la hora de detectar errores, sino también a la hora de valorar las posibles soluciones de esos fallos para elegir la que mejor encaja con la historia y con el modo en que la queremos contar.
5. Conocerte como escritor
Este es quizá el beneficio más interesante de la escritura consciente: conocerte como escritor.
Todos los beneficios anteriores llevan a una mejor escritura, lo cual es magnífico. Pero la escritura consciente contribuye además a un mayor autoconocimiento. La escritura consciente invita a explorar el proceso de escritura no solo desde un punto de vista racional, sino también emocional.
Quizá descubras que no abordas igual la escritura de un relato que la de una novela. Detectarás temas que suelen aflorar en tus escritos e incluso podrás indagar en las causas de que lo hagan una y otra vez. Sabrás qué aspectos de la escritura te cuestan más, e incluso por qué sucede. Conocerás cuál es para ti el estado idóneo para escribir, rutinas, filias y fobias…
Al tiempo, y esto es importante, irás desarrollando una poética, ese ideal literario del que ya hemos hablado: un conjunto de principios que te caracterizan como autor, el modo en que tú concibes la literatura y la creación. ¿Sabes esos libros en los que los escritores que tanto admiramos comparten su visión sobre su arte? Pues son fruto de una reflexión consciente sobre su proceso creativo que esos autores han ido desarrollando a lo largo de años.
Como ves, la escritura consciente aporta interesantes beneficios. Te animamos a comenzar a ejercitarla desde hoy.
Y si quieres unirte a la próxima edición del curso de escritura creativa para aumentar tus conocimientos, llevarlos a la práctica escribiendo y comenzar a desarrollar la escritura consciente, puedes unirte a lista de espera en este enlace y te avisaremos en cuanto se abra el proceso de inscripción, que será pronto.
Es importante todo lo que viene en este correo, hy que ponerlo en práctica siempre, gracias, los sigo Tayde
Veo 2 problemas que me impiden siempre de matricularme en este tipo de curso, apesar de su presentación ser muy buena:
1) mi interés es exclusivo para ejercitar la escritura consciente; y no me interessa todo el contenido teorico de un curso a largo plazo de escritura creativa, pues ya los he hecho varios;
2) no me interesan ejercícios que me desvien de mi cauce de ecritura de mi novela, como los sobre variados temas; pero sí, ejercícios que puedan ser capítulos de mi novela. Mejor aún, de capítulos a eligir dentre las decenas que ya tengo hechos.
Estoy seguro que esta es la circunstância de muchos escritores jovens como yo que huyen de cursos como este ora presentado.
Hola, Julio:
Siento que el curso no se ajuste a tus necesidades. Si lo que buscas es la lectura y comentario de la novela en la que trabajas, tal vez una asesoría de proyectos narrativos se acerque más, si bien yo solo reviso obra finalizada. Aquí tienes información sobre ellas: https://www.sinjania.com/asesoria-de-proyectos-narrativos/
Un abrazo.