Por qué la técnica lleva a la innovación

No hace mucho dedicamos un capítulo a la idea de que solo el dominio de la técnica —el adecuado conocimiento de sus herramientas— lleva al escritor a la libertad, a concebir y escribir su obra de acuerdo por entero con sus propósitos y objetivos.

Cuando escribes, decíamos entonces, deberías saber qué efectos buscas lograr, desde lo que pretendes provocar en el lector al modo en que quieres construir la obra: quizá quieres darle un ritmo determinado, o crear una determinada atmósfera, o establecer una determinada distancia —más cercana o más lejana— con respecto a lo narrado…

Dominar la técnica es lo que te permite lograr esos efectos y construir la obra tal como la concibes ya desde el mismo momento de su ideación y planificación. Es decir, dominar la técnica es lo que te concede libertad a la hora de crear.

Si te interesa, puedes leer el artículo completo aquí.

En el artículo ya esbozamos algunas ideas sobre cómo el dominio de la técnica lleva a la innovación, que hoy queremos ampliar. ¿Nos acompañas?

La técnica lleva a la innovación

Decíamos también en el artículo que sin el dominio de la técnica puedes verte restringido a hacer únicamente lo que sabes y únicamente como sabes hacerlo. Pero ¿qué sucede si quieres explorar nuevos territorios?, ¿qué sucede si necesitas buscar nuevas maneras de hacer?, ¿qué sucede si quieres hacer algo que nunca se ha hecho antes porque consideras que esa es la única manera en que puede ser escrita esa obra que quieres escribir?

Esa actitud inconformista es propia de los artistas y creadores, que rara vez se conforman con lo establecido, que siempre empujan más allá sus límites y los límites de su arte. Eso es lo que lleva a la inacabable lista de evoluciones y revoluciones que conforman la historia del arte (y la de la literatura), con sus movimientos, corrientes y escuelas.

Juan Goytisolo dijo:

La única escritura que me interesa es la que se sitúa fuera de las formas literarias canonizadas. […] Mi verdadero nacimiento de escritor coincide con la destrucción de mi literatura, de los moldes novelescos que rutinariamente tomaba a la tradición de prestado.

En realidad, con frecuencia no se trata de innovar por innovar, sino de buscar, simplemente, la forma adecuada para plasmar la obra tal como el escritor la concibe.

Sea por un prurito de innovación y experimentación, sea por pura necesidad, lo cierto es que en ocasiones el escritor necesita apartarse de los cauces establecidos y explorar nuevos derroteros. Y para hacerlo, una vez más, como siempre, necesita dominar la técnica.

De nuevo, la caja de herramientas

Una vez más echaremos manos de la comparación que nos presenta al escritor como un artesano, pongamos un carpintero, que tiene a su disposición una caja de herramientas. (La nuestra está ya un poco abollada, de tanto como la traemos y la llevamos).

El carpintero es un buen artesano y tiene una caja bien provista de todo tipo de utensilios. No solo tiene muchos, sabe, además, para qué se usa cada uno de ellos y tiende la mano en su busca sin un gesto de duda según lo que pretenda hacer en cada momento con la madera con la que trabaja. Ese carpintero tiene un buen dominio de la técnica.

Traducida esa imagen a la creación literaria diríamos que el escritor necesita tener un buen conocimiento de técnicas, recursos, corrientes y estilos. Ese conocimiento equivaldría a una caja de herramientas bien surtida. ¿Cómo llena su caja el escritor? Sin duda y fundamentalmente, leyendo. Leyendo mucho, leyendo bueno, leyendo variado. Pero leyendo de un mono activo y consciente, no rutinario.

También, por supuesto, el lector puede llenar su caja formándose. Si quieres hacerlo con nosotros, el plazo para unirse al Curso de Escritura Creativa que comenzará el 9 de marzo está ahora mismo abierto.

Dedica dos meses a hacerte con nuevas herramientas para tu caja, y aprende cómo usarlas practicando la escritura de cuatro textos que serán revisados de manera extensa y personal para ayudarte a afianzarte en el uso de tus herramientas con consejos y explicaciones precisas y útiles. Te aseguramos que el Curso de Escritura Creativa supondrá un antes y un después en tu escritura. No lo decimos nosotros, lo dicen los escritores que ya han pasado por él. Escucha su testimonio.

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Bien, el escritor tiene su caja bien surtida, sabe para qué sirve cada una de sus herramientas y sabe cómo usarlas, de manera que cada vez que quiere crear un efecto, se asoma a su caja y toma la mejor herramienta para lograrlo.

Pero de pronto el escritor quiere hacer algo nuevo, algo que nunca ha hecho, algo que quizá ni siquiera ha visto hecho en alguno de los muchos libros que ha leído. Se enfrenta a una de esas dificultades literarias de las que ya hemos hablado. ¿Tiene en su caja de herramientas algo que le pueda ayudar?, ¿algo que le pueda ser útil para alcanzar ese fin que persigue?

Si el escritor es un buen artesano, si maneja bien sus útiles, sabrá dar con la herramienta que le ayude. Probablemente no será de inmediato, necesitará ese tiempo de reflexión, valoración de posibilidades y pensamiento especulativo que acompaña siempre a la creación. Pero dará con ello.

Dará con la herramienta, quizá sea una que usa poco y estaba en el fondo de la caja. O puede que comprenda que debe modificar el uso de alguna de las que ya tiene, hacerle algunas adaptaciones para que cumpla un nuevo fin. O, directamente, fabrique una nueva herramienta ad hoc para lo que necesita.

De ese modo se produce la innovación en el arte, también en la literatura. Por la necesidad de buscar nuevos modos de hacer que se ajusten mejor a lo que necesitamos, que nos permitan crear la obra tal como la concebimos.

Si bien también puede haber otro camino hacia la innovación, la del mero interés en experimentar, ya sea como juego, ya como reto (recordemos las palabras de Juan Goytisolo). Entonces el escritor no tiene un objetivo expresivo y busca el mejor medio, entre las herramientas de las que dispone, para alcanzarlo; sino que, en sentido inverso, toma una de sus herramientas, la contempla y piensa: ¿de qué otro modo podría usarse?

Ambas son vías válidas para llegar a la innovación. Y de la innovación surge, de forma natural, la originalidad que tanto anhelan muchos escritores (aunque tal vez no esté de más apuntar que no conviene obsesionarse con la originalidad, como ya explicamos aquí).

En cualquier caso, no hay que perder de vista que de la innovación surge en gran medida el valor artístico de la obra. Muchas obras canónicas lo son, paradójicamente, por salirse del canon, por romper con lo establecido y buscar nuevas vías de expresión. De modo que el valor artístico de la obra radica no tanto en el uso de determinado recurso técnico que el escritor ha utilizado, sino en cómo este lo ha utilizado.

De nuevo, la tradición

Quizá conviene recordar, como cierre para esta reflexión que hoy compartimos contigo, que para innovar no basta únicamente con un excelente conocimiento y dominio de la técnica, sino que también es necesario un excelente conocimiento de la tradición.

Cuando Goytisolo habla de «la destrucción de los moldes novelescos que rutinariamente tomaba a la tradición de prestado», habla implícitamente del conocimiento de la tradición. Para poder destruir esos moldes, primero es necesario conocerlos.

Porque, en el fondo, es el conocimiento de la tradición lo que conduce al dominio de la técnica. Hablamos de un conocimiento real, vivo, el que surge de tener trato diario con las obras que conforman dicha tradición, el único que permite comprenderlas y ser capaces de ubicarlas adecuadamente en los estantes de la biblioteca universal, incluso si no las hemos leído.

Ese trato diario con las obras que integran el canon es el que permite analizarlas y desmontarlas para ver cómo funcionan sus mecanismos, qué piezas las componen y cómo han sido ensambladas, usando qué técnicas. Antes que un peso muerto, la tradición es, como dice Javier Aparicio Maydeu, «un estímulo, como una suerte de mecano que montar y desmontar una y mil veces de mil y una formas distintas».

En ese montar y desmontar, es como se aprende de técnica. Y ese aprendizaje es el que se puede llevar a los propios textos con garantías de acierto.

Si quieres ver algunas de las piezas de los textos de la tradición desmontadas y expuestas, con explicaciones de uso; y si quieres montar tus propios textos usándolas, para adiestrarte en su manejo, eres muy bienvenido en el curso de escritura creativa. Tu plaza te espera aquí.

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