Tres consejos infalibles para mejorar un narrador

Tres consejos infalibles para mejorar un narrador

Elegir el narrador que contará la historia es un factor fundamental a la hora de escribir, ya sea una novela o un relato.

No se trata tan solo de decidir si la historia será contada en primera o tercera persona, también debes saber qué información tendrá el narrador y qué grado de implicación le relacionará con la historia. (Aquí te contamos hace tiempo algunas preguntas que debes hacerte antes de elegir el narrador.)

Hoy queremos darte algunos trucos que te ayudarán a mejorar tu historia por el simple procedimiento de cuidar de algunos aspectos que afectan a su narrador. Atento.

1. Usa el nombre del protagonista con moderación

Ernesto sabía que no podía contarle la verdad a su mujer. La esposa de Ernesto era una persona chapada a la antigua e iba a poner el grito en el cielo. Ernesto tenía que hacer lo posible porque no se enterara de lo sucedido.

Este ejemplo es un poco extremo, pero nos sirve para ilustrar lo que queremos explicarte. Si buscas mejorar un narrador, no permitas que abuse del nombre de tu personaje principal.

Tú eres el protagonista de tu propia vida, y ¿cuántas veces te llamas a ti mismo por tu nombre en tus pensamientos? Pocas.

Es más, ¿cuántas veces se refieren a ti las personas que te rodean por tu nombre? Lo normal es que te digan «¿Puedes venir?» y no «¿Ernesto, puedes venir?». O «Eres increíble», pero no «Ernesto, eres increíble».

¿Entonces por qué el narrador usa una y otra vez el nombre del personaje principal?

Recuerda que, precisamente, es el protagonista. Sus avatares son el núcleo de la historia. Así que el lector le tiene siempre presente, sabe quién es y cómo se llama.

Al hacer que el narrador lo nombre de continuo, lo que logras (además de resultar redundante) es ralentizar la historia. El lector tropieza en el nombre del protagonista cada vez que lo mencionas como en una piedra y, de esta forma, sin darte cuenta, estás entorpeciendo el curso de la narración.

Para mejorar un narrador, trata por tanto de que no cuele el nombre del personaje principal a cada paso. Basta con que lo mencione de vez en cuando.

Sí será conveniente, sin embargo, que lo nombre cuando en la escena aparezcan otros personajes y pueda haber confusión respecto a qué personaje es al que se refiere lo que se narra.

2. Reduce las sensaciones de los personajes secundarios

El narrador debe ocuparse fundamentalmente del protagonista. Pero muchas veces acaba hablando de las ideas, sensaciones, emociones y pensamientos de los personajes secundarios.

Lo verás mejor con un ejemplo.

Gabriela se paró a la entrada del salón. Desde allí divisaba a Diana y Lucía, que hablaban entre sí. Seguramente estaban comentando cada detalle de los vestidos de las mujeres a su alrededor. Diana se consideraba a sí misma la máxima conocedora en asuntos de moda desde que había regresado de París. Estaba al tanto de todas las tendencias y vestía como un figurín. Pensaba que así lograba atraer las miradas de todos a su alrededor, porque le encantaba ser el centro de atención. Gabriela suspiró y se dio la vuelta. No quería hablar con Diana y Lucía, prefería salir a la terraza a tomar el fresco.

En este fragmento el narrador se detiene durante varias frases para contar cosas sobre Diana. Abandona a Gabriela, su protagonista, en la puerta y deja de hablar de ella para centrarse en un personaje secundario.

El narrador nos cuenta un montón de cosas sobre Diana mientras omite el motivo por el que Gabriela no quiere hablar con las mujeres del salón, qué es lo que la impulsa a salir a la terraza.

Lo correcto, por el contrario, sería mantener el foco en Gabriela.

Gabriela se paró a la entrada del salón. Desde allí divisaba a Diana y Lucía, que hablaban entre sí. No quería hablar con ellas, prefería salir a la terraza a tomar el fresco.

Una opción todavía más adecuada para mejorar un narrador sería relacionar la información sobre Diana con la propia Gabriela. Eso serviría para que el lector comprendiera mejor, por contraste, las peculiaridades del carácter de la protagonista.

Gabriela se paró a la entrada del salón. Desde allí divisaba a Diana y Lucía, que hablaban entre sí. Seguramente estaban comentando cada detalle de los vestidos de las mujeres a su alrededor. No soportaba que Diana se considerara a sí misma la máxima conocedora en asuntos de moda. Estaba siempre pendiente de todas las tendencias y vestía como un figurín. Era una frívola. Pensaba que así lograba atraer las miradas de todos a su alrededor, porque le encantaba ser el centro de atención. Gabriela suspiró y se dio la vuelta. No quería hablar con Diana y Lucía. Sigilosamente, salió a la terraza a tomar el fresco.

En esta versión se explica mejor por qué Gabriela no quiere hablar con las mujeres del salón y se entiende que elija salir a tomar el fresco. Pero, además, el carácter frívolo de Diana se opone al de Gabriela, lo que permite que el lector sepa más sobre la protagonista. Diana es una frívola, Gabriela no. Diana disfruta llamando la atención, Gabriela prefiere deslizarse sigilosamente para no ser vista.

Este método es además especialmente útil cuando necesitas que el narrador dé a toda costa información sobre un personaje secundario que va a desarrollar un papel importante en la trama. En este caso, Diana podría ser la rival amorosa de Gabriela, por lo que conviene que el lector sepa cosas sobre ella. Pero esas cosas el narrador las presenta desde el punto de vista de la protagonista y, además, las usa para que el lector reciba una comparación de las diferentes maneras de ser de ambas. Doble utilidad.

3. Encuentra la voz de tu narrador

Al escribir, debes ocuparte de darle a cada personaje su propia voz.

Como es obvio, no hablará igual un médico que una adolescente. Así que debes ocuparte de que cada personaje tenga su propio registro que se distinga del resto.

Pues lo mismo sucede con tu narrador.

La voz de tu narrador es vital, porque actúa como filtro de la historia para el lector. Son sus palabras las que presentan y desenvuelven la historia, así que es necesario que elijas con cuidado la manera en que se expresará y la forma en que contará lo que sucede.

Esa voz está condicionada por varios aspectos.

  • Quién es el narrador

Sucede como con los personajes: si tu narrador es una persona instruida no se expresará igual que si es una persona sin estudios. Si tu narrador es un niño, no puede expresarse como un adulto.

  • Si interviene o no en el desarrollo de la historia

Si tu personaje es también uno de los personajes de la historia, deberá hablar al narrar como lo hace cuando interviene en un diálogo. No puede cambiar el registro según actúe como narrador o cómo personaje.

Solo hay un caso en que el narrador y su propio personaje pueden hablar de manera distinta: cuando un narrador adulto cuenta una historia en la que intervino en su niñez o juventud. Aquí es lógico que el paso del tiempo haya cambiado la forma de expresarse de una misma persona.

Por lo mismo, si la historia le afecta de cerca, su manera de narrarla y expresarse será diferente (más cercana, con más viveza) que si se trata de un narrador objetivo en tercera persona, cuyo tono será más impersonal.

  • Qué perspectiva da el narrador a la historia

El narrador puede contar una historia desde una perspectiva humorística, dramática, misteriosa… En función de la misma su voz variará.

  • Cuánto sabe el narrador

No solo cuánto sabe sobre la historia que narra, sino en general.

Por ejemplo, si el narrador de la historia es un niño habrá muchas cosas que no sepa explicar bien, simplemente porque las desconoce.

Si pones en práctica estos tres sencillos consejos, verás que tus narradores mejoran sensiblemente y, con ellos, tus historias.

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  • mimi ale dice:

    ¡Hola! Me gustaría saber qué opinan de las “perspectivas múltiples” (varias voces de narrador). Estoy escribiendo mi novela romántica y los narradores son el chico y la chica, para comparar sus pasados, sus formas de vida y lo que los lleva a ser cómo son con el otro; la manera en la que interpretan las situaciones de densidad, entre otros aspectos. De casualidad, ¿tienen algún artículo sobre ello? ¿Qué tan erróneo o correcto (desde mi trabajo, el que estoy planteando) es usarlo y cómo se debería usar o mejorar? Gracias por ser de gran ayuda en estos últimos meses de crisis, han sido mi luz y el motivo por el que decidí empezar desde cero -por quinta vez- mi historia.

  • ¡Cuántas cosas se nos pueden escapar a los novatos! Gracias una vez más por aportarnos luz.

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