Dos consejos para una lectura más productiva

La semana pasada, con motivo del Día del Libro, reflexionamos sobre la lectura y llegamos a la conclusión de que leer no es sexi.

Lo que queríamos significar en el artículo, que te invitamos a leer si no lo has hecho todavía, es que no se puede banalizar el acto de la lectura. No se puede decir que es una actividad ligera, sencilla, una forma de ocio fácil y consumo rápido.

No nos malinterpretes. No queremos decir que leer sea un suplicio, que no sea divertido o que haya que ser un sabio para abrir un libro. Pero sí es necesario resaltar que leer es una actividad en cierta manera exigente.

Por eso las campañas de promoción de la lectura no funcionan, porque se centran en acercar los libros a la gente, pero no en preparar a la gente para acercarse a los libros.

Acercar la gente a los libros

Es como si decidiéramos acercar la música a la gente proveyéndola de instrumentos. Puedes regalarle a alguien un violín y seguro que se interesa en saber cómo se coge el arco, cómo se apoya el violín en el hombro e incluso probará a pasar el arco por las cuerdas para sacar algunos sonidos. Pero si no enseñas a esa persona a tocar, si no le enseñas a leer una partitura y cómo debe colocar los dedos sobre las cuerdas y deslizar el arco, su interés durará más bien poco.

Para tocar el violín hace falta aprender primero. Solo el que tenga la paciencia de aprender llegará a desarrollar un interés genuino y una relación duradera con el instrumento. Y, después, cuanto más practique mejor tocará.

Salvando las distancias, algo parecido sucede con los libros. No se trata de proporcionarle libros a la gente (aunque ese sea un buen gesto, desde luego), se trata de enseñarles a sacar todo el partido a ese artefacto.

Los libros ya están al alcance de la gente. En España tenemos una buena red de bibliotecas públicas y, con Internet, es posible descargarse gratis (y de forma legal) cientos de libros en formato digital. Sin embargo, el porcentaje de personas que leen todos o casi todos los días es del 32,4%. Y la media de libros leídos en un año es de 10,9, según el Informe de hábitos de lectura y compra de libros en España del año 2019.

Los datos son un poquito mejores que en 2018, se han leído casi tres libros más de media respecto al año anterior (cuando la media fue de 8 libros/año); pero todavía son cifras muy mejorables.

De modo que tal vez no haya que centrar el esfuerzo en acercar la gente a los libros, sino en preparar a la gente para acercarse a los libros.

Que en los países occidentales la inmensa mayoría de la población sabe leer es una verdad incuestionable. Somos sociedades muy afortunadas en ese sentido. Pero para mucha gente leer, en especial determinados libros, continúa siendo un rollo. Una tarea pesada, ardua y poco gratificante.

Es decir, mucha gente sabe que leer es bueno para ellos, que es una actividad que instruye y divierte, pero son incapaces de adentrarse en el texto en busca de esos beneficios y practicar la lectura como una rutina provechosa.

Sabemos que, por desgracia, hay aspirantes a escritores entre esas personas que leen poco y a las que los libros «se les caen de las manos», como se suele decir. Pero ser escritor es ser lector. Para escribir bien necesitas saber leerte a ti mismo, y para saber leerte a ti mismo tienes que haber leído a los demás.

Dos consejos para una lectura más productiva

Por eso queremos darte dos consejos que te ayudarán a convertirte en un mejor lector y a llevar a cabo una lectura más productiva.

El primero es un consejo que puede parecer una perogrullada: lee más.

El motivo de que te cueste leer y concentrarte en la lectura es que lees poco. Cuanto menos lees, más te cuesta y menos quieres leer. Es como hacer ejercicio: si nunca lo haces, cuando empiezas tienes agujetas y poca resistencia, pero si perseveras y lo conviertes en una actividad cotidiana ves que cada día puedes hacer un poquito más.

Lo mismo sucede con la lectura. Si lees solo en vacaciones tu cerebro está desentrenado, percibe la lectura como una tarea extraña y dificultosa. Si lees esporádicamente, por ejemplo una vez a la semana, es difícil que te metas en la historia; cuando retomes el libro al cabo de varios días te habrás olvidado de qué había sucedido antes, puede que tengas que retroceder para refrescar tu memoria y si no lo haces tendrás lagunas que impedirán que disfrutes de la lectura, captando todo su sentido y sus matices.

De modo que márcate como objetivo leer más. Si no lees a diario, intenta hacerlo; e intenta también aumentar el número de libros que lees al año. Nosotros te proponemos leer cincuenta títulos al año, casi un libro a la semana, pero si lees poco no seas excesivamente ambicioso. Márcate una cifra que puedas alcanzar, pero que te suponga un pequeño reto.

Es probable que hacerle hueco a la lectura en tu vida implique que debas renunciar a otras actividades. Puede que tengas que quitarle algo de tiempo a la tele o a internet. Pero créenos cuando te decimos que merece la pena. Cuando haya pasado un año tú mismo podrás percibir la mejoría en tu escritura y, lo que no es poco importante, en tu vida.

La segunda cosa que debes hacer es aprender a leer mejor.

Ya hemos dicho que, afortunadamente, todos nosotros sabemos leer. Sin embargo, incluso cuando se dispone de una buena comprensión lectora, a menudo faltan los recursos para hacer una lectura en profundidad, lo que podríamos llamar una lectura consciente.

Para hacer una lectura consciente es necesario tener unas ciertas nociones tanto de literatura como de narratología.

Los conocimientos de narratología te permitirán diseccionar la obra, desmontar su mecanismo y reconocer y valorar cada una de sus piezas. De ese modo podrás juzgar el trabajo que ha realizado el escritor, cómo ha desarrollado los diferentes elementos que componen la obra y cómo los ha ensamblado entre sí.

Por su parte, los conocimientos de literatura te permitirán examinar cómo un libro se relaciona con otro, serás capaz de situar cada obra en su contexto histórico, de englobarla en su correspondiente corriente artística o de relacionarla con obras del mismo escritor o de otros escritores.

Únicamente cuando se tienen herramientas para entender un libro es posible entrar verdaderamente en su discurso. Y esto, que es válido para cualquier obra, lo es especialmente para determinados títulos, esas obras denominadas canónicas que tan a menudo parecen repeler a los lectores, pero que un escritor debe conocer.

Esa lectura consciente es la lectura que debe hacer un escritor para progresar en su propia obra.

En primer lugar porque la lectura te permite acceder a un inmenso depósito de ideas, temas, recursos y formas de expresividad que sin duda van a enriquecer tu propia obra. Aunque parezca contradictorio la tradición siempre es la fuente de la originalidad, por eso conviene que como escritor la conozcas a la perfección.  

Pero, al tiempo, la lectura consciente también te permite escribir mejor. El conocimiento que te proporciona la lectura consciente te permitirá valorar tus obras en curso, evaluando sus elementos y la eficacia con la que los estás aplicando. Tendrás un mejor conocimiento de tu propio desempeño como escritor y del valor de tu obra, al ser consciente de en qué corrientes se integra o de quién es heredera.

Esos conocimietos pueden adquirise de una manera sencilla (pero que requiere tiempo): leyendo. Lo que nos lleva de vuelta a nuestro primer consejo: leer más.

Pero si quieres leer más y leer mejor para convertirte en un escritor más solvente, te interesa el Curso de Crítica Literaria.

En el tendrás que leer y reseñar un libro a la quincena durante tres meses. Un ritmo que puede ayudarte a mejorar tus hábitos de lectura.

Y además reforzarás tus conocimientos sobre narratología para que sepas cómo juzgar los diferentes elementos que intervienen en un texto y los recursos que su autor ha utilizado.

Te aseguramos que después de realizar el Curso de Crítica Literaria nunca volverás a leer igual.

Solo hay una única edición de este curso al año, pero siguiendo este enlace encontrarás el formulario para unirte a la lista de espera. Así te enviaremos notificación preferente cuando se abra el plazo de inscripción de cara a una nueva convocatoria.

Tanto si te gusta leer y quieres darle otra perspectiva a tus lecturas, como si mantienes un blog literario o quieres colaborar con tus reseñas en revistas culturales, este es tu curso.

Y ya sea que te interese conocer los diferentes recursos que un escritor puede usar en sus textos como forma de ser un mejor lector, como si lo que deseas es convertirte en un mejor escritor, únete a nuestra comunidad. Deja aquí debajo tu nombre y tu correo y todas las semanas te enviaremos nuestros artículos directos a tu bandeja de entrada.

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CATEGORÍAS: Crítica literaria

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  • Buenos consejos. Otro que podria aportar es leer mas de un libro. Tres de preferencia. Asi, si sueles cansarte de una obra, puedes psar a la siguiente y regresar con mas animos a la otra. Yo suelo leer ficcion y no ficcion (en español) y uno de no ficcion (en ingles). Asi mejoro mi ingles, mejoro mi comprension lectora y aprendo mucho mas. Eso si, deben leerse con calma y sin apuro; ademas, no a todos le funcionaria esto por la dificultad, es solo una recomendacion personal. Saludos y buen articulo.

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