Nuevos enfoques para escribir tramas eternas

Podría decirse que toda la literatura representa una y otra vez la historia de un héroe enfrentado a un conflicto. Hay muchos tipos de héroes y muchísimos tipos de conflictos, pero las buenas historias nos parecen siempre diferentes a pesar de que su esencia sea la misma.

Por tanto, no debes desechar una idea para un relato o una novela solo porque te parezca que esa historia ya ha sido contada mil veces. Antes de abandonarla, plantéate si existe alguna manera de hacer que sea diferente, novedosa. Puedes probar a plantearte alguno de estos cambios.

  • Cambiar la naturaleza del conflicto

Probablemente no existe historia de amor como la de Romeo y Julieta: dos jóvenes enamorados condenados a permanecer separados por pertenecer a familias rivales. Un amor imposible pero apasionado es tal vez una de las historias que más gancho puede tener, pero necesitas cambiar algunos de sus elementos para convertirla en una historia fresca.

Por ejemplo, haciendo que el que se oponga a la relación sea uno de los propio enamorados. Así lo hizo Stephanie Meyer en la exitosa Crepúsculo, donde Edward Cullen se muestra reticente a avanzar en su relación con Bella para evitar ponerla en peligro dada su naturaleza vampírica.

Esfuérzate por hacer que las fuerzas en conflicto nos sean las que suelen para un determinado tipo de historia. De este modo obtendrás una nueva perspectiva.

  • Cambiar el entorno

Muchas son las distopías que sitúan su acción en un futuro postapocalíptico, como ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? La carretera. En ellas la lucha por la supervivencia en un entorno degradado o la tecnología como enemiga potencial son la fuente del conflicto.

Una solución para darle un nuevo enfoque a este tipo de historias es modificar el entorno en el que se desarrollan. ¿Y si en vez de en un planeta destruido la acción se desarrollara en un planeta idílico, con un medio ambiente intacto y donde la fraternidad reinase entre los habitantes? ¿Qué conflictos podrían plantearse en un entorno así?

A veces, basta con cambiar el escenario donde la historia se desarrolla para que esta cambie totalmente, al ofrecernos nuevas posibilidades.

  • Cambiar el punto de vista

Quién narra una historia puede variar por completo el resultado final de una historia. Un excelente ejemplo lo tenemos en El ruido y la furia, de William Faulkner,  en la cual los hechos son presentados bajo el punto de vista de distintos narradores con su peculiar manera de ver los mismos acontecimientos.

Por tanto, en ocasiones basta un cambio en la focalización para dar un aire nuevo a una historia. ¿Cómo sería la historia de una familia contada por el árbol de su jardín?

  • Cambiar las circunstancias del personaje

Billy Elliot nos cuenta una historia de autorrealización, la historia de un personaje que persigue sus sueños a pesar de todo. Pero si Billy hubiera querido ser jugador de fútbol su historia no hubiera tenido ni la mitad de fuerza, aunque nos narrara como se esforzaba por alcanzar su meta. Lo que nos apela en su historia es que Billy quiere ser bailarín, algo poco común dentro de las aspiraciones masculinas.

Cambiar las circunstancias propias de un personaje pueden potenciar el conflicto y renovar por completo una historia que de otra manera tendría un interés relativo.

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