Cuatro aspectos fundamentales para trabajar la ambientación de una novela

Cuando empezamos a escribir una novela lo primero que planeamos es el argumento y la trama. También empezamos a trabajar en los personajes.

Centrados en esos aspectos, relegamos a un segundo plano la ambientación de la novela.

Es como si la ambientación fuera algo secundario, algo que no tiene demasiada importancia.

Y sin embargo la ambientación es verdaderamente importante en una novela. De hecho, no haber trabajado en ella debidamente puede ser lo que esté dando al traste con tu novela.

La ambientación de una novela es un elemento que suele pasar desapercibido, pero que marca la diferencia.

Un escritor no es solo un inventor de historias, es también un constructor de mundos. Puedes desarrollar ciudades, planetas, nuevas especies, penetrar en lo profundo de los océanos, adentrarte en las entrañas de la tierra…

La ambientación es fundamental porque es el «decorado» en el que va a desarrollarse la acción y debe ser acorde con ella. Si tu acción transcurre en una mansión, deberás crear un ambiente de lujo, muebles de diseño y discretos criados que arreglen las habitaciones. Si tu acción transcurre en una oficina deberás situar una máquina de café y un cuarto de fotocopiadoras, el despacho del jefe y una azotea donde los empleados salen a fumar.

La ambientación es, además, el espacio en que se moverán tus personajes y por tanto les afecta. Puede suponerles un obstáculo, como la montaña de la que el protagonista desea escapar; o bien ser la fuente de su conflicto, como el pequeño pueblo del que la protagonista desea marcharse.

Como ves, la ambientación de una novela no es secundaria y afecta tanto a la acción como a los personajes. De modo que es hora de que empieces a darle importancia y a pensar en ella.

La estructura de la ambientación de una novela

Como hemos dicho, la ambientación de una novela no suele recibir la atención que se merece. Muchas veces, al planificar una novela se comete el error de caer en la vaguedad en lo que refiere al tiempo y al lugar en los que van a transcurrir los acontecimientos.

Sin embargo, una planificación atenta te permitirá encuadrar tu historia dentro de un marco claramente limitado, como un esqueleto sobre el que desarrollar y construir el mundo de tus personajes.

Para planificar con acierto la ambientación de tu novela desde el principio y lograr que esta se imbrique en tu historia sin fisuras y como un elemento coherente, antes de empezar a escribir debes pensar en los cuatro elementos fundamentales de la ambientación.

Estos son:

  • Período
  • Duración
  • Ubicación
  • Conflicto

El período

El período hace lugar al momento histórico en que transcurre la historia.

Al empezar a escribir tu novela, pregúntate: «¿En qué momento sucede la historia?»

La respuesta a esta pregunta puede ser sencilla en apariencia.

Por ejemplo, El jilguero, de Donna Tartt, sucede en el presente; Un mundo feliz, de Aldous Huxley, transcurre en el futuro; y Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, transcurre en el pasado de la Roma imperial.

Resulta evidente que determinados periodos históricos te obligarán a documentarte detalladamente para poder reproducir los usos, costumbres, modas, herramientas o vehículos de la época elegida.

Aunque hay ciertas cosas que son de sentido común: si tu novela transcurre en el Madrid de finales del siglo XVII no puede haber helicópteros ni móviles. Si transcurre en el Madrid del siglo XXI tus personajes no saldrán a pasear en carruaje por el Retiro.

Además, el período de tu novela puede prestarse a matices. Por ejemplo, Crepúsculo o Harry Potter transcurren en el presente, pero en la historia se han incluido elementos mágicos y fantasiosos que uno no espera encontrarse en su día a día. El Señor de los Anillos toma elementos de la Inglaterra medieval, pero J.R.R. Tolkien ideó toda una tierra imaginaria con su propia historia, sus idiomas y sus razas.

Lo importante en estos casos es que la historia se mantenga dentro de los parámetros artificiales (la magia existe, hay pequeños seres que viven en casas bajo tierra) que has creado para ella.

La duración

La duración tiene que ver con el desarrollo de la acción a través del tiempo y es básica para la ambientación de una novela.

Al empezar a escribir tu novela pregúntate: «¿Cuándo comienza y termina la historia?»

La historia puede extenderse a lo largo de un día, de un año o extenderse a través de generaciones. Por ejemplo, La señora Dalloway, de Virginia Woolf transcurre a lo largo de un único día; mientras que en Los años la misma escritora narra la historia de varias generaciones de una misma familia.

Al planear tu novela tienes que decidir qué duración vas a dar a la historia que quieres contar.

También debes pensar de qué forma vas a manejar el paso del tiempo.

Pero también tienes que sopesar cómo duración y período se relacionan. Si entre el inicio y el fin de tu novela pasan muchos años, es probable que la historia abarque varios periodos. La moda, la tecnología, incluso las costumbres variarán y debes ocuparte de que así se refleje en tu narración. Tenlo presente cuando planifiques la ambientación de una novela.

La ubicación

La ubicación hace referencia al espacio en el que se desarrolla la historia.

Al empezar a escribir tu novela, pregúntate: «¿Dónde tiene lugar la historia?»

Como ves el tema de la ubicación no tiene demasiadas complicaciones.

Tu novela puede suceder en una ciudad, en un pueblo, a la orilla del mar o en la montaña, en un clima seco o en uno lluvioso.

Pero es importante que cuides dos aspectos de la ubicación:

  • Que concuerde con el período en el que transcurre tu novela. Una vía férrea no puede cruzar el paisaje si tu novela sucede en el siglo XVII.
  • Que respetes las normas que rigen en ella. Si tu novela transcurre en el espacio, recuerda que no hay gravedad. Si has creado un mundo donde el cielo es color violeta, que no se te escape algo sobre el cielo azul.

La descripción de la ubicación, sea de un paisaje o de una estancia es siempre importante. Puedes escribir descripciones pormenorizadas como las de Émile Zola o más escuetas, pero tienes que darle siempre al lector los elementos para que recree en su mente el lugar donde se desarrolla la escena que le presentas.

El conflicto

Aunque la ambientación de una novela se refiera a lo externo, a la puesta en escena, está fuertemente marcada por el conflicto.

Como hemos visto, muchas veces la ambientación «es» el conflicto. La ciudad de provincias asfixiante que el protagonista quiere dejar. El océano inmisericorde que rodea al náufrago…

Pero incluso cuando esa relación entre ambientación y conflicto no resulta tan evidente, debes prestar atención al tipo de conflicto sobre el que gira tu historia para planear la ambientación.

Al empezar a escribir tu novela, pregúntate: «¿Qué tipo de conflicto es el que debe superar mi protagonista?»

Si el conflicto al que se enfrenta tu personaje es un conflicto interno, personal, la ambientación pasará a un segundo lugar. Esto es así porque la narración vendrá marcada por los pensamientos y reflexiones que se producen en la mente de tu personaje, en su interior. Lo externo, en este tipo de novelas, tiene poco peso.

Pero si, por ejemplo, el conflicto atañe a un segundo personaje en discordia, la ambientación adquiere un mayor peso. ¿Dónde se producen sus enfrentamientos? Puede ser en la oficina, puede ser en el colegio, puede ser en casa…

Además, las fuerzas del conflicto atañen también a lo relativo al periodo y la duración de tu novela.

El conflicto de una mujer casada con un hombre que no ama no se puede resolver con un divorcio si tu novela transcurre en el siglo XVIII. De hecho, la relación entre ambos cónyuges estará marcada por una serie de convencionalismos sociales que hoy en día ya no están en uso.

De la misma manera, el conflicto de un alumno con su malvado compañero de pupitre no puede durar más que un curso escolar.

En resumen

Como has visto la ambientación de una novela tiene importancia, y mucha. Esperamos que nunca más sea un elemento que des de lado.

Para prestarle la atención que merece, no olvides plantearte las cuatro preguntas clave al empezar a planificar tu novela:

  • ¿En qué momento sucede la historia?
  • ¿Cuándo comienza y termina la historia?
  • ¿Dónde tiene lugar la historia?
  • ¿Qué tipo de conflicto es el que debe superar el protagonista?

Las respuestas a estas preguntas te ayudarán a definir y mantener una ambientación convincente para tu novela.

Y recuerda que si estás empezando a escribir una novela y tienes dudas sobre cómo preparar una estructura previa que te permita trabajar con fluidez, el curso Cómo Escribir Una Novela puede ayudarte. Aprenderás cómo planificar la trama, cómo trabajar los capítulos o la receta para una revisión eficaz. Además, tendrás hojas de trabajo descargables que te facilitarán el trabajo a la hora de ponerte a escribir. ¡Apúntate ahora!

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