El papel del conflicto en la escritura

Es importante enfatizar lo suficiente cuán importante es el conflicto en relación con la trama a la hora de escribir una narración. En pocas palabras, sin conflicto, no hay trama. Lo que tenemos es simplemente un informe.

E. M. Forster fue un importante novelista inglés conocido por obras como Pasaje a la India, Regreso a Howard’s End y Una habitación con vistas. En 1927, en una serie de conferencias titulada Aspectos de la novela, definió una historia como «una narración de eventos organizados según su secuencia temporal» que «sólo puede tener un mérito: el de hacer que la audiencia quiera saber qué sucede después.»

Forster ilustraba lo anterior con el siguiente ejemplo: «El rey murió, y luego murió la reina», eso es una historia.

Según su definición de historia, los lectores se preguntarán «¿Por qué? ¿Qué hizo que la reina muriera?».

Para Forster, “una trama es también una narración de sucesos, donde el énfasis recae en la causalidad”. Por tanto, «El rey murió, y luego murió la reina» es una historia. Pero “El rey murió, y luego la reina murió de pena” es una trama. Se preserva la secuencia temporal, pero esta queda eclipsada por el sentido de la causalidad.

Podemos ver cómo el conflicto es fundamental en esta trama. No puede ser expresado abiertamente, pero el conflicto está ahí de manera implícita. La clave es la pena. La pena es la causa de la muerte de la reina, y el conflicto radica en la manera en que se pone en juego la pena otorgándole una trama a la narración.

La comprensión del papel del conflicto y la causalidad es la clave para entender los principios de la trama. Esto es lo que hace que volvamos las páginas de un libro: el lector no puede esperar para saber lo que viene a continuación. No por el mero relato de una narración de hechos en orden cronológico, sino debido a que cada evento es provocado por una causa y tiene un efecto. Y eso es la trama.

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