¿Crisis o conflicto? Cómo diferenciarlos a la hora de escribir

Los buenos narradores diferencian entre crisis (una emergencia, como un accidente automovilístico o una enfermedad) y conflicto (un choque de voluntades, una decisión moral difícil, o un lucha mental interna).

Pero a menudo los escritores principiantes se centran más en desarrollar una crisis emocionante que un conflicto imperecedero. Sin embargo es el conflicto el que hará que los lectores se preocupan por los personajes más allá de la crisis.

Podría decirse que la crisis es un problema «externo» del personaje: ir del punto A al punto B a contrarreloj, superar a un adversario, etc.; mientras el conflicto es un problema «interno»; aprender a confiar en alguien, creer en uno mismo, asumir nuevas responsabilidades, etc.

El conflicto que hace que merezca la pena leer (y releer) una historia es aquel que involucra al lector en la humanidad de los personajes atrapados en una crisis.

Veamos una explicación ejemplificada de la diferencia entre conflicto y crisis:

  1. El héroe se topa con un villano. El villano lo ataca (crisis). El héroe mata al villano.
  2. El héroe acude al rescate de un pacífico poblado que estaba siendo atacado por un villano (crisis). El héroe mata al villano.
  3. El villano, que odia al héroe, ha secuestrado a su mejor amigo, al que matará si el héroe no se entrega y se deja matar. El héroe debe decidir qué hacer (conflicto).

Sin duda, los dos primeros escenarios pueden dar mucho juego: narrar la forma en que el héroe y el villano se enfrentan en un duelo a muerte, o describir el pavor de los habitantes del pueblo asediado mientras ven su aldea destruida, si se hace bien, puede crear una escena de gran tensión que atrape al lector.

Pero eso es simplemente acción, acontecimientos superficiales que no conducen la historia hacia ninguna parte.

El último escenario tiene el mismo potencial para la acción, pero, además, se presta a la introspección, a la exploración de los valores del héroe y al examen de opciones por parte de este.

Esta opción permitiría profundizar en el carácter del protagonista, incluir recuerdos de su amistad con el hombre ahora amenazado por el villano, incluso puede servir para introducir un cambio en el héroe (por ejemplo, un momento de flaqueza, al no querer cambiar su vida por la de su amigo) y, finalmente, su intento de negociar un camino moral que satisfaga a todos los implicados.

Es decir, el último escenario presenta un verdadero conflicto. El héroe no se presenta como un ser invencible que derrota sin más al villano; por el contrario, el héroe duda, recuerda, decide… en definitiva, se muestra humano. Y el lector se puede reconocer en él.

En este artículo te damos algunas claves para resolver la falta de conflicto en tu trama.

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CATEGORÍAS: Escritura Creativa

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  • Me resultó muy original el post, y debo confesar que nunca me había planteado la distinción entre crisis y conflicto. Como siempre, sus contenidos son excelentes. Gracias por compartir.
    Saludos!

    • Hola, Marcos:

      Muchas gracias, nos alegra saber que los contenidos te resultan útiles.

      Es importante distinguir entre crisis y conflicto para evitar escribir una historia en la que el protagonista se enfrente a numerosas crisis, pero en la que no haya, en realidad, un buen conflicto que la sostenga.

      Saludos.

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    Gracias por compartir este contenido.
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