La gran paradoja de la creatividad en la escritura

Se suele pensar que los escritores, como la mayoría de creadores y artistas, necesitan completa libertad para crear.

Esa idea se basa en la creencia de que la parte derecha del cerebro —la parte creativa, donde residen las emociones— trabaja mejor cuando la parte izquierda —la parte analítica— mira para otro lado. Por lo tanto, es razonable pensar que los escritores son más creativos cuando no hay limitaciones o restricciones que coarten su escritura.

Sin embargo, no tiene por qué ser así necesariamente.

La gran paradoja de la escritura es la siguiente: las restricciones pueden fomentar la creatividad.

Es verdad que en ocasiones la creatividad puede verse frustrada por la intrusiones de ese implacable crítico interior que todos llevamos dentro, pero lo cierto es que la parte derecha del cerebro se ve estimulada por los límites que la parte izquierda trata de imponer.

De manera que se puede afirmar que esos límites son fuente de inspiración. Lo verás mejor con algunos ejemplos reales.

Psicosis es considerada una de las mejores películas de terror de todos los tiempos. Sin embargo, en la famosa escena de la ducha, a Alfred Hitchcock no se les permitía mostrar el cuerpo desnudo de la actriz; tampoco podía enseñar cómo el cuchillo penetraba en el cuerpo.

De modo que el director tuvo que echar mano de otros recursos: la desnudez está implícita mientras el cuchillo se yuxtapone con la piel; y aunque nunca se ve el arma entrar en el cuerpo, la sangre girando en el desagüe completa una escena impactante.

En una palabra, Hitchcock se vio obligado a ser creativo a la hora de preparar esta escena. Las restricciones ayudaron a crear un clásico.

Miguel Ángel era, ante todo, un escultor. Cuando el Papa Julio II le encargó decorar la bóveda de la Capilla Sixtina no acogió el trabajo con agrado. Sin embargo, asumió el reto y el resultado se considera una de las grandes obras pictoricas de la historia del arte.

Gran parte de la grandes composiciones musicales del pasado que hoy admiramos también fueron realizadas por encargo y el compositor se limitó a las formas musicales de la época. En escritura, tal vez la forma más restrictiva sea el soneto; sin embargo, algunos de los más bellos poemas del mundo se ciñen a su métrica.

Puede afirmarse que todo trabajo artístico tiene dos componentes: la forma y el contenido.

La creatividad atañe a la forma en que se elabora el contenido dentro de las restricciones que marca la forma.

En ocasiones, el escritor logra trascender esa forma: entonces nos encontramos ante una obra maestra. Ese es el caso de Cuento de Navidad que Charles Dickens escribió ateniéndose a la forma del folletín y más tarde se convirtió en un clásico.

Ciertamente es posible ser creativo sin restricciones.

En ocasiones, el flujo creativo nos arrastra a una especie de nirvana del escritor. Sin embargo, las limitaciones también pueden resultar útiles, e incluso divertidas.

¿Quieres mejorar tu creatividad? Pues deja que el lado izquierdo de tu cerebro le imponga restricciones a tu lado derecho. La lucha de tu yo creativo por sortear los límites impuestos te ayudarán a ser mejor escritor.

Precisamente por eso las propuestas de escritura de nuestro Curso de Escritura Creativa son un potenciador de tu creatividad. Y, con las correcciones personajes de tu profesora, mejorarás tu escritura desde el primer momento.

Y tú, ¿prefieres tener libertad absoluta a la hora de escribir? ¿O prefieres someterte a ciertas restricciones para lograr que tu creatividad fluya?

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