Escribir bien no es fƔcil.
Hay que hacer malabarismos con la trama, los personajes, la ambientación… y ademĆ”s la ortografĆa y la gramĆ”tica.
”Es demasiado!
Tal vez sĆ. AsĆ que dĆ©janos decirte que lo mejor es que no empieces la casa por el tejado. La base de una buena novela es una buena escritura a nivel formal. Puedes haber creado al personaje mĆ”s intersante del mundo, puedes haber cuidado cada punto de giro de tu trama, pero si tu escritura falla estarĆ”s sacando a patadas de tu historia al lector.
SĆ, sabemos la excusa que vas a esgrimir: para eso estĆ”n los correctores.
ĀæY de verdad vas a contratar uno? ĀæHa revisado un corrector profesional los relatos que cuelgas en tu blog?
Mientras te decides a contratar uno, lo mejor es que empieces a prestar atención (de verdad) a tus textos. Hay muchas cosas que puedes mejorar sin necesidad de ayuda externa.
Como en nuestros alumnos vemos que hay errores que se suelen repetir, te contamos los mÔs habituales para que, si tú también caes en ellos puedas enmendarte.
1. Claridad y sencillez
¿Por qué tenemos la idea de que un texto literario tiene que ser alambicado y ampuloso?
Palabras grandilocuentes, adjetivos que se anteponen al nombre, multitud de frases subordinadas en las que, de manera inevitable, se cuelan errores de concordancia…
Un texto claro y sencillo tambiĆ©n es literario. Y si leyeras mĆ”s lo sabrĆas.
Trata de escribir con oraciones simples, cortas, claras. Piensa que estÔs aprendiendo a andar, asà que no quieras salir corriendo.
A medida que escribas mƔs (si ademƔs lees mucho, mejor) podrƔs ir complicando tu escritura. VerƔs que casi te salen solas frases mƔs largas y mejor hiladas. PrƔctica y date tiempo.
2. Ahorra palabras
Demasiadas palabras cubren tu texto de hojarasca. No aportan nada y muchas veces, al complicar las oraciones, te llevan a cometer errores.
La buena escritura no se trata de acumular palabras, sino de dar con la palabra exacta. Mejora tu vocabulario para poder dar con ese verbo, ese nombre o ese adjetivo que viene como anillo al dedo a lo que quieres contar.
No uses palabras que no conces o, antes de hacerlo, comprueba en el diccionario que significan lo que tú crees que significan. MÔs de una vez te puedes llevar una sorepresa. Por ejemplo, busca «pulular» en el diccionario; ¿a que lo has visto escrito en mÔs de una ocasión con un sentido erróneo?
Por supuesto que puedes usar palabras que no se usen habitualmente en el lenguaje coloquial. Eres escritor, tienes que conocer tu idioma e incluso estÔ bien tratar de recuperar esas palabras hermosas que se van perdiendo. Pero no lo hagas a cada frase de tu texto, resultarÔs pedante o parecerÔ que has abusado del uso del diccionario de sinónimos.
3. Cuidado con los tiempos verbales
Muchas veces sucede que la narración de una escena que estaba siendo contada en pasado salta de pronto al presente. Hay que mantener la coherencia.
Si lo que cuentas es una acción ya concluida, usa tiempos perfectos.
Si por el contrario es una acción que no ha terminado, usa tiempos imperfectos.
Y ojo con el gerundio. Se usa mal muchas veces.
4. Vigila las subordinadas
En pro de la claridad que comentƔbamos en el primer apartado y para evitar esos fatales errores de concordancia entre sujeto y verbo, vigila las subordinadas.
Allà donde veas un «que» comprueba si no puede ser sustituido por un punto.
Un truco: Lee tus textos en voz alta y cazarĆ”s la mayorĆa de errores de este tipo.
5. La puntuación de los diÔlogos
Este es un aspecto en el que fallan la mayorĆa de los escritores.
En un diĆ”logo, la raya de diĆ”logo debe usarse al comienzo de cada parlamento. Y existen ciertas normas para su puntuación. Ya las explicamos aquĆ en su dĆa, asĆ que hoy no nos extendemos mĆ”s sobre este punto.
Presta también atención a los verbos que usas en tus diÔlogos. A veces (con mucha frecuencia, de hecho) un sencillo «dijo» queda mucho mejor que un «balbuceó», un «exclamó» o un «gorjeó». Por lo de la sencillez, ya sabes.
6. Atención a las comas
La puntuación de los textos, literarios o no, suele dejar mucho que desear. En especial fallan las comas.
Si no sabes poner bien las comas, no te arriesgues con las subordinadas.
Una coma jamƔs va entre sujeto y verbo.
Las oraciones explicativas van entre comas, una al principio y otra al final, asegĆŗrate de haber puesto las dos.
7. No hace falta usar tacos
Parece que usar palabras malsonantes estĆ” de moda. Las usan los personajes y las usa el narrador.
Pues no son necesarias. Incluso hubo un tiempo en que eran de mal gusto.
AdemÔs, muchas veces usar un lenguaje soez no se corresponde con el registro del personaje. ¿Crees de verdad que un alto ejecutivo suelta tantos tacos?
Las palabras gruesas no vuelven mÔs real a un personaje. No le hacen mÔs moderno ni expresan mejor su enfado o disconformidad con las dificultades en las que la acción lo envuelve.
Hazte un favor, prescinde de los tacos.
Hablamos mĆ”s de este asunto en este otro artĆculo.
8. MetƔforas como piedras
No hemos podido evitar el chiste fĆ”cil con el tĆtulo de este apartado.
El buen uso de la metƔfora es todo un arte que acerca al escritor al poeta. Una buena metƔfora tiene la capacidad de hacer comprender al lector una idea de una manera inmediata y completa. Si estƔ bien planteada, ademƔs embellece el texto.
Pero con las metƔforas se cometen dos errores.
- Se usan metƔforas tan vistas que son ya clichƩs. EstƔn tan manidas que ya no comunican nada al lector. Ya sabes: oscuro como ala de cuervo, blanco como la nieve, mƔs dulce que la miel, etc.
- Se crean metÔforas nuevas tan rimbombantes que dejan turulato al lector. Esto sucede cuando el objetivo de la metÔfora no es expresar una idea, sino meramente decorar. Lo que busca el escritor es embellecer el texto o, aún peor, impresionar al lector. El resultado nunca es bueno.
Si quieres que el lector no tropiece en tus metƔforas, no cometas estos errores.
Ya has visto ocho cosas que arruinan tus textos. Ahora que las has identificado, puedes permanecer vigilante para no caer de nuevo en estos errores. VerƔs como el nivel de tu escritura mejora y tus novelas y relatos se hacen mƔs claros y legibles. Tus lectores te lo van a agradecer.
No se si entiendo bien la parte de las palabrotas.
En la novela que escribo, hay varios personajes que las usan.
Yo creo que, si el personaje es asĆ, no sĆ© que hay de malo en usarlas.
Lo que sĆ creo es que se deben usar en contadas ocasiones y siempre dentro de la voz de dicho personaje.
En la vida real hay gente que las suelta cada dos minutos y gente que jamƔs las dice.
Un saludo.
Menos es mĆ”s, dirĆa, casi siempre. Excelentes orientaciones. Gracias.
Asà es, Bestriz. Esa mÔxima vale siempre, pero en especial cuando se estÔ aprendiendo. Es mejor ir poco a poco y empezar a hacer cosas mÔs complejas según se va dominando la base.
Gracias por vuestros comentarios que nos ayudan tanto a los escritores noveles. Creo que al lector debemos ofrecerle una lectura no sólo entretenida sino lo mÔs cómoda y limpia posible. Supongo que consiste en olvidarse de quien la escribe y centrarse en envolverlo y enamorarlo con la historia y los personajes. Por favor, corregidme si estoy equivocada.
Hola, Charo:
En el artĆculo tratamos algunas de las cosas en las que vemos que mĆ”s fallan los alumnos de nuestros cursos de escritura.
No importa lo bien que estĆ© pergeƱada una narración a nivel de trama, personajes, ambientación… si el texto estĆ” plagado de errores ortogrĆ”ficos y gramaticales. Cada uno de esos errores serĆ” como una piedra en la que el lector tropiece. Y al final, en vez de ir pendiente del paisaje mientras camina, acabarĆ” por prestar atención al adoquinado.
Muchos escritores confĆan en que, llegado el caso, sus textos pasarĆ”n por un corrector que colocarĆ” todo en su sitio. Para empezar, esto muchas veces no es asĆ. Son poquĆsimos los autores que contratan una corrección profesional antes de subir un relato a su blog, mandarlo a un concurso e incluso autopublicarlo. AsĆ que estĆ”n ofreciendo un trabajo descuidado a sus lectores.
Pero, ademĆ”s, el lenguaje es la herramienta del escritor. Si quiere trabajar con ella, tiene que conocerla, saber cómo se usa. Y sĆ, eso implica saber dónde van las tildes, cuĆ”ndo se pone una coma y cómo se escribe una palabra.
Por eso nos parece importante incidir en este tema. Porque vemos muchos escritores noveles preocupados de mejorar sus tramas (lo cual es bueno), pero no tan interesados en mejorar su expresión escrita. La gramÔtica no es sexy, es verdad. No es tan interesante como aprender a esbozar un personaje. Pero también hay que prestarle atención.
Saludos.
hola,
Muy de acuerdo con todo lo que se dice en este artĆculo. En mi caso, una de las cosas que mĆ”s me costó rectificar fue la cantidad de palabras que utilizaba, sobre todo con exceso de adverbios y adjetivos, que creo que es uno de los errores de los escritores novatos.
Hola, Birdy:
Gracias por comentar.
Usar adjetivos y adverbios no tiene nada de malo. Parece que hay una cruzada contra ellos, cuando de por sà no tienen por qué estropear una narración.
Sin embargo, sà es cierto que los escritores noveles no los sueles usar bien. Por un lado les cuesta dar con el adjetivo certero (muchas veces por falta de un buen vocabulario), asà que ponen una enorme cola de adjetivos detrÔs del nombre para compensar. Por otro lado, cuÔntos mÔs adverbios y adjetivos, mÔs largas las oraciones. Y por lo general los escritores noveles se pierden en las oraciones largas y acaban por desvirtuar no solo su significado, sino también su gramÔtica.
Al principio es mejor optar por la sencillez y, según se va adquiriendo mÔs destreza, empezar a «complicar» la escritura.
Un saludo.