Qué esconde el abuso de tacos en tus textos

Hace unos meses nos escribió un miembro de la comunidad de escritores para pedirnos que le recomendáramos algunos libros en los que no se usase lenguaje malsonante. Decía que estaba harto de toparse con él a cada rato.

Es cierto, y tal vez tú también lo hayas notado: en relatos y novelas contemporáneos, sin importar el género o la temática, se abusa de lo que comúnmente conocemos como tacos. No solo los personajes, también el narrador (sobre todo cuando es un narrador en primera persona) sueltan con más frecuencia de la deseable un «coño», un «joder» o un «mierda».

Desde luego, no hay ninguna norma que lo prohíba, más allá de las del buen gusto (que ya no están de moda). Sin embargo, el abuso de tacos en un texto literario puede ser indicativo de un estilo pobre, amén de provocar algunos fallos en el texto, por eso hoy queremos repasar los tres motivos por los que los autores de hoy en día tendéis a abusar de los tacos en vuestras obras.

Repasa algunos de tus últimos textos. Si detectas que usas mucho palabras como «puto», «mierda» o «joder», quizá te interese seguir leyendo.

Los tres motivos por los que se abusa de los tacos

A nuestro juicio, el uso y abuso de palabras gruesas en la literatura es consecuencia de tres cosas.

Hablamos mal

La primera y fundamental se relaciona con lo mal que hablamos todos (y nos incluimos).

Hay un viejo chiste que reza así:

—¿Sabías que de cada dos palabras que dice un español una es un taco?

—No jodas.

Todos usamos a diario palabras malsonantes. Lo hacemos de manera despreocupada, sin intenciones ofensivas, pero la realidad es que forman parte de nuestro vocabulario habitual. Un vocabulario que, por otra parte, se reduce día tras día.

Parece ser que nuestro lenguaje activo se reduce a unos pocos centenares de términos. Y ese porcentaje disminuye rápidamente debido a los pésimos índices de lectura y el bajo nivel cultural que tienen incluso aquellas personas que han recibido educación superior. Los jóvenes tienen hoy dificultades para expresarse en un registro culto o formal.

Así que muchas veces usamos palabras gruesas solo con la intención de completar una frase o hacernos entender. Y como nuestro lenguaje es el que es, cuando escribimos reproducimos los patrones que usamos al hablar. De ahí que los textos literarios estén trufados de tacos y palabras gruesas. Por eso en general todos deberíamos intentar mejorar nuestra manera de hablar.

Aquí te contamos cuatro maneras de mejorar tu vocabulario.

Tenemos un lenguaje pobre

El segundo motivo por el que se abusa de los tacos en los textos literarios tiene que ver con cierta incapacidad a la hora de darle diversidad y expresividad a la narración y a los diálogos, precisamente como consecuencia de que cada vez usemos un lenguaje más pobre y menos variado.

Si no encontramos la palabra, un «puto» o un «jodido» parecen resolver la situación. Cuando somos incapaces de expresar con acierto un sentimiento o una idea, tiramos de palabras malsonantes.

Nada que ver con la riqueza léxica de autores como Ramón María del Valle-Inclán:

En aquellas ferias, con los calores, las calles eran bocanas de lumbre y un agobio el aire con polvo de trillas y moscas tabaneras. Los negros charros, los gitanos escuetos, el haldudo mujerío con vistosos pañuelos portugueses adquirían en aquel ambiente una luminosidad agresiva. Entre acecinados pastores de zurrón y montera trotaban piños de cabras, escandiendo el baladro de las esquilas con un hálito agreste. Iban las piaras tardas y gruñidoras en una tolva. Ringlas de mulos movían con desgarbo las cruces anqueras y no faltaban trifulcas de arrieros al contorno de los dornajos, por las rinconadas de paradores y mesones.

El ruedo ibérico

Búsqueda de realismo en el habla

Por último, si los escritores tendéis a abusar de los tacos es porque creéis que así les dais más realismo a vuestros textos, especialmente a los diálogos. Sin embargo, esto no es en realidad del todo cierto y, de hecho, tampoco es del todo necesario.

Como ya dijimos hace tiempo al hablar de los diálogos (en este artículo que no te puedes perder), hay muchos otros recursos, y mejores, para lograr que un diálogo sea realista. De hecho, a menudo el que un personaje diga tacos no aporta realismo porque ese modo de hablar no se corresponde con el registro del personaje.

Recuerda que cada personaje, como cada persona, tiene un modo de hablar propio. Ese modo de hablar tendrá rasgos comunes con el de otros hablantes: el idioma, para empezar, también modos o expresiones propios de una época, de una profesión, de un nivel cultural o social… De modo que puede que tu personaje no deba usar tacos, o no siempre. Por eso si haces que todos tus personajes usen palabras malsonantes lo que estarás logrando es homogeneizarlos, hacerlos indistinguibles para el «oído» del lector.

Tampoco debes olvidar que la literatura es literatura. Si quisiéramos «oír» cómo habla la gente pondríamos la tele o la radio (y reconozcamos que las tertulias televisivas son con frecuencia francamente bochornosas). Pero leemos porque una de las cosas que nos llega de la literatura no es meramente la historia, el argumento, sino las palabras que la forman y el acierto y pericia con que las usa el autor.

La riqueza de Valle-Inclán, las imágenes que construye con tan solo juntar palabras, apelan poderosamente al lector. Casi podría decirse que es magia.

En especial porque, como apunta James Wood en Los mecanismos de la ficción, la literatura, al contrario que otras expresiones artísticas como la música o la pintura, se construye con las mismas palabras que todos usamos a diario. El lenguaje que usan «los millonarios del estilo», como llama Wood a autores como Melville, Lawrence, James o Woolf es el mismo que tú usas.

De modo que al escribir hay que buscar el realismo, pero hasta cierto punto. Más importante sería buscar la expresividad.

Los problemas derivados del abuso de tacos

Podría decirse que el abuso de los tacos genera dos problemas en los textos literarios.

El primero radica en que al final lo que tenemos cuando abusamos de los tacos son obras repetitivas, lo que no es bueno.

Obras repetitivas en cuanto al propio texto. Es decir, textos en los que se repiten sin cesar las mismas palabras: sobre todo «puto» y «joder», pero también otras. Si te cuidas, como debieras, de no repetir sin cesar las mismas palabras en el texto, ¿por qué te contentas con repetir «joder» cada tres frases?

Pero el abuso de palabrotas da lugar también a obras que se repiten entre sí, intercambiables por sus estilos planos y la pobreza de su léxico. Da igual leer el primer título de un autor o el quinto. Da igual leer a un autor que a otro.

El segundo problema del abuso de tacos es que da lugar a textos poco expresivos.

Tal vez creas que un diálogo de tus personajes o un discurso de tu narrador ganan en expresividad porque has añadido algunos «joder» aquí y allá. La realidad, sin embargo, es que si tu personaje o tu narrador de continuo exclama «joder», cuando quieras mostrar que está sorprendido o enfadado de verdad ya no podrás apoyarme en una palabra fuerte que dé la medida de su estado de ánimo.

Por tanto, tal vez sea hora de replantearse el abuso del lenguaje malsonante en tus obras. Recuerda a los grandes escritores que han escrito obras imperecederas sin usar ni un solo taco.

¿Has hecho la prueba de revisar un texto tuyo para ver cuántas palabrotas has usado en él? ¿Crees que tú eres de los que abusan de los tacos? ¿Qué buscas al incluirlos en tus textos? Comparte tus ideas en los comentarios.

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  1. Ahora se como describir a mis personajes de mi novela que acabo de empezar a escribir. Necesito mucho de su ayuda SINJANIA, aun soy menor de edad y no tengo facultad de comprar libros por Internet, y la biblioteca mas cerca de mi pueblo esta a 70 km. Por esa razón necesito mas artículos como esas. También quiero ya compartir mi novela capitulo por capitulo para que así los lectores me apoyen con sus recomendaciones

  2. Me parece muy bien hablar de ese tema, hace unos días leí a escritor usar un tacazo comenzando el texto. Me quede sorprendida y dije wow, eso no está bien. Yo he aprendido mucho con ustedes. Para ser un buen escritor, primero hay que coger cursos de gramática y literatura. Hoy día el que escribe mal es para no pasar trabajo, para eso están los diccionarios. Y siempre es bueno buscar el sinónimo de una palabra que al leerla, no se oye bien cuando leemos el texto. Muchas bendiciones! 👏👏👏

  3. Muy interesante el articulo de tacos, en mi pueblo se dice le pones mucha crema a tus tacos, en mi opinión los escritores novelistas principiantes los utilizan para que sus obras sean leídas por ser jerga común com el libro 50 sombras de Grey que abrió múltiples palabras vulgares sexuales. En lo personal el taco que utilizo es RAYOS

    Felicidades interesante articulo

  4. Yo no suelo usar groserías (así se llaman en México) en mis textos, salvo en un cuento en el que el personaje principal era un padrote, chulo o como quieran llamarlo, y aún así, no usé ni la décima parte con las que suelen hablar estas ¿personas?

  5. En mi primera novela tengo una escena de violación de parte de un médico (y profesor de secundaria) a una de sus alumnas. Dudé mucho respecto a sus palabras en ese momento, pero al final decidí ser vulgar. Lo que buscaba era que el lector viera el verdadero rostro del personaje y terminara de convencerse de que aquello de «un hombre con estudios y bien vestido es siempre una buena persona» no es cierto. No fui yo ni el narrador quien utilizó aquellas palabras, sino el personaje en un momento clave.
    Una de mis lectoras me dijo luego «¡Es un profesor! ¡No puede hablar así!», y entonces supe que tampoco había servido de nada. Ella nunca vio el abuso y la violación, el instinto animal y grotesco ganándole a la moral, todo por estar aferrada a sus antiguas creencias. Le respondí «¿Hace cuánto no ves las noticias?». La verdad es que hoy temo por su seguridad. Es probable que le abra la puerta a cualquier persona que le hable bonito…
    Por otro lado estuvo mi madre, que al devolverme el libro dijo que apenas había podido leer esa parte porque le había provocado mucho dolor y bronca, y era eso lo que yo había querido provocar.
    Creo que si viene de boca de un personaje (y son bien utilizados respecto al contexto) tampoco es que estén demás. Sólo hay que saber exactamente dónde ponerlos, como a cualquier otra palabra en realidad.
    De cualquier manera, coincido con que el abuso denota falta de estilo y poco trabajo en un texto.

  6. Dos cosas me caracterizan en cuanto a los textos literarios, tanto aquellos que disfruto al leer, como en los que soy quien escribe… La expresividad y la elegancia de las obras literarias unido al respeto y el buen decir de nuestro maravilloso idioma.
    Gracias por tan valioso contenido.
    Éxito.

  7. Tal vez por mi edad, no es mi costumbre usar malas palabras, creo que en tres cuentos he puesto jodido en boca de un personaje rústico.
    En mi hablar común, no las utilizó.
    Siempre he dicho que debemos escribir como hablamos, considerando que lo hacemos de manera correcta.
    Los felicito por sus útiles lecciones para escribir.
    Les mando un abrazo.

  8. Qué articulo tan interesante el que han traido. Yo no soy de usar palabrotas en mi día a día la verdad (A menos que me saquen de quicio), pero si al escribir uso algunas, procuro hacerles un seguimiento para no abusar de ellas.

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