¿Lo sabías? No está prohibido usar «dijo» en los diálogos

—¿Qué ha pasado con la palabra «dijo»? —resopló el editor mientras arrojaba otro manuscrito a la pila de originales descartados.

Al parecer, los escritores de hoy día consideran el clásico «dijo» una palabra aburrida e insípida, así que han decidido sustituirla por otros verbos que juzgan más sonoros o descriptivos. Por ejemplo, en medio de una importante escena de amor, incluirán algo como:  «—Déjame abrazarte —susurró él.»

En realidad, no pasa nada, ya que el lector no presta atención a la mayor parte de los verbos declarativos que acompañan a los diálogos. Sin embargo, cuando el escritor opta por verbos como «bufó» o «resopló» logra, casi con total seguridad, atraer la atención del lector sobre esa palabra. El resultado que el autor obtiene de esta manera es alejar al lector del diálogo y sacarlo de la historia.

Aunque usar verbos poco frecuentes dentro de las acotaciones del diálogo pueda parecer propio de un escritor con un rico vocabulario y un buen manejo del lenguaje, el uso de los mismos señala, por el contrario, al escritor novel con pocas tablas. Y los editores y los lectores avezados lo saben.

En la mayoría de las ocasiones la palabra «dijo» funciona a la perfección para acotar un diálogo y es el uso de verbos rebuscados lo que lo desvirtúa. Palabras como exclamó, murmuró, gritó, gimió, afirmó, preguntó, exigió, atronó, susurró o murmuró ahogan el diálogo e invitan a pensar que el escritor abusa del diccionario de sinónimos. Si el diálogo está bien construido, un sencillo «dijo» funcionará. Si el diálogo es débil, no importará lo rebuscado de los verbos declarativos que usemos porque no mejorará.

Por supuesto, no sucede nada por usar ese tipo de verbos de vez en cuando. Pero si saturamos el diálogo de ellos, se pierde el efecto que se pretendía alcanzar con ellos. Lo recomendable es usarlos con cuidado, solo en determinadas ocasiones. De manera esporádica, un personaje puede gritar o murmurar algo.

En especial hay que evitar los verbos declarativos que aluden a sonidos estridentes o a sonidos de animales. Frases como «gritó ella» nos hacen representarnos a una mujer histérica; mientras que «gruñó él» nos recuerda a esos protagonistas masculinos que pasaron de moda en los años ochenta. Estos verbos convierten las narraciones en las que aparecen en historias melodramáticas y tontorronas.

Veamos para terminar algunos consejos prácticos para asegurarnos de que nuestros diálogos no caen en el error que comentamos.

  • Son las palabras de los personajes las que deben ser emotivas, fuertes, reveladoras, etc. La coletilla del verbo que las acompaña no logrará convertirlas en lo que no son. Si las palabras de los personajes muestran que están enfadados, no hay necesidad de insertar un «apostilló enojado».
  • Lo que el verbo manifiesta debe ser posible. ¿Puede reírse y hablar, o bufar y hablar, a la vez? En caso de que una acción así sea físicamente dudosa, es mejor optar por describir la acción, en vez de retorcer el verbo: «Él se echó a reír: —Vete.» mejor que «—Vete —rió él.»
  • Tratar de convertir cualquier verbo en un verbo declarativo es un error que conduce a un texto falso y recargado. «—Hablaba en broma —guiñó Rebeca.» Si el verbo no es un verbo declarativo, lo mejor es optar por incluir una línea descriptiva en la acotación: «—Hablaba en broma —dijo Rebeca mientras guiñaba un ojo.»
  • No es necesario indicar continuamente al lector quién habla en un diálogo. Eso nos evita tener que poner continuamente «dijo» y, por tanto, acabar por buscar sinónimos que eviten la repetición.
  • Mucho cuidado con crear juegos de palabras (voluntaria o involuntariamente), del tipo: «—Este filete está duro —dijo con sequedad.»
  • No obstante, en ocasiones se hace preciso concretar. Por ejemplo, cuando su jefe amonesta a nuestro protagonista y este responde «De acuerdo», esas simples palabras no aportan la necesaria información. No obstante si puntualizamos «—De acuerdo —dijo conteniendo su ira.» estamos dando un contexto más exacto al diálogo.

Rescatemos al humilde «dijo» y hagamos que, al leer nuestros diálogos, el lector sienta que está escuchando hablar a nuestros personajes, sin recordarle con un verbo mal usado que, simplemente, está leyendo una historia.

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  • Este consejo me ha ayudado mucho. Voy a releer mi historia para corregir esos errores de principiantes. Estoy segura que he utilizado mucho ese tipo de sinónimos ???
    Estoy loca por poder seguir uno de vuestros cursos. Muchas gracias

    • Es un error muy común. Pero lee a los grandes autores y verás que casi siempre se decantan por «dijo» para sus diálogos.

      Y este es muy buen consejo: prestar atención a cómo manejan los diálogos y las acotaciones del narrador en cada libro que leemos. Así aprendemos a hacerlo de una manera divertida. Leer es la mejor escuela para un escritor.

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