Cómo trabajar el tema para mejorar tu historia

Un buen texto literario, ya sea una novela, ya un relato, se compone de múltiples capas y elementos que, juntos, forman un todo.

A medida que un escritor va adquiriendo experiencia y practicando una escritura consciente, puede añadir capas de complejidad que beneficien sus historias. Es como un malabarista que añade cuchillos o antorchas a su juego para cautivar y maravillar al espectador. Uno de esos elementos que el escritor puede añadir es el tema.

Qué es el tema

El tema es la idea principal o el significado subyacente que un autor explora en una obra. Se relaciona con el aprendizaje que el lector puede sacar tras concluir la lectura.

El tema es aquello de lo que trata una historia, pero no su argumento, no debemos confundir ambos conceptos. El argumento sería, más bien, la anécdota de la que el escritor se sirve para exponer el tema.

Por ejemplo, el argumento —muy resumido— de La Cripta de los Capuchinos, de Joseph Roth, sería la vida de Francisco Fernando Trotta, su protagonista, desde su juventud de aristócrata en los años previos a la Primera Guerra Mundial, hasta el momento en que los nazis toman el poder en Austria. Trotta será movilizado y más tarde llevado como prisionero de guerra a Siberia, desde donde regresará a Viena. Se casará, tendrá un hijo y tendrá que convertir la casa solariega de sus antepasados en una pensión para poder vivir.

Pero el tema de La Cripta de los Capuchinos es lo que se ha dado en llamar la finis Austriae: el final de Austria y del imperio Austrohúngaro como resultado de la Primera Guerra Mundial.

La finis Austriae es un tema recurrente en las novelas de Joseph Roth y de otros autores austriacos contemporáneos. En sus obras, dejan traslucir la nostalgia de un mundo y una sociedad que tocan a su fin, herida de muerte por los cambios sociales y políticos provocados por la Gran Guerra.

Como ves, tema y argumento no son para nada lo mismo. El argumento es simplemente una forma en que ese tema puede ser expuesto (nunca hay una sola), y bebe directamente de él. Como tú nunca te pierdes ninguno de nuestros artículos y eres ya todo un experto en cuestiones literarias, te habrás dado cuenta además de que el tema se relaciona también con el conflicto, ese conflicto interno que siempre contribuye a dar cohesión a cualquier historia y profundidad a cualquier personaje.

La Cripta de los Capuchinos, sin su tema, sería una novela interesante, pero no soberbia. Otro tanto sucedería con el personaje de Francisco Fernando Trotta sin su conflicto.

Cómo identificar el tema

Seguro que estás deseando añadir complejidad a tus historias y servirte del tema para ello te parece una idea interesante. Pero ¿cómo identificar el tema de tu próxima novela o del relato en el que estás trabajando?

Si tienes suerte, puede ser que el tema haya sido lo primero que surja cuando la idea de escribir una novela ha comenzado a rondarte. Puede ser que desde el primer momento tengas claro que lo que quieres es escribir sobre la dura presión que a veces el entorno familiar ejerce sobre el individuo; puede que tengas claro que quieres escribir sobre cómo el amor ayuda a superar los problemas más terribles; puede que quieras escribir sobre la solidaridad, el esfuerzo o el buen humor.

Con el tema en mente, lo que tú deberás hacer es buscar el argumento que mejor lo represente. La historia o anécdota que sirva para ilustrarlo y exponerlo ante el lector.  Diríamos que en este caso se va del tema al argumento.

Pero es más común que tengamos una idea, un argumento (o quizá un personaje, porque a menudo no es posible distinguir qué nace primero, si el personaje o su historia) y debamos entonces identificar el tema que subyace bajo él.

En ese caso, solo hay una opción: tomarse tiempo para reflexionar. Explorar en profundidad el argumento, comenzar a desarrollarlo y a sopesar opciones, analizar el conflicto… Y hacerlo pensando en qué tema hay tras él.

El tema no tiene por qué ser trascendental o grandilocuente. Puede ser un tema en apariencia sencillo, como la amistad o el amor. Lo importante es que sepas cuál es, porque él te ayudará a construir una mejor novela.

Por qué conocer el tema beneficia a tu historia

Tal vez la forma más concreta en que el tema va a beneficiar tu novela es reforzando su consistencia.

Cuando se identifica correctamente y se trabaja de manera apropiada, el tema es como un bordoneo que recorre toda la obra. Está detrás de cada escena y de cada diálogo, destella en las descripciones y da cuerpo a los personajes. El lector lo percibe y lo toma por una muestra de que el escritor sabe lo que está haciendo, conoce su historia y la va a conducir de manera satisfactoria.

Conocer el tema también va a beneficiarte a ti como autor. Una vez tengas claro cuál es el tema de tu historia te resultará más sencillo explorarla y elegir las mejores opciones par darle sentido y expresividad y para que resulte persuasiva para el lector.

Ya hemos dicho en multitud de ocasiones que escribir es tomar decisiones. Tener claro el tema te ayudará a tomarlas, porque te permitirá darte cuenta de si plantear la historia de una determinada forma te permite exponerlo de manera sencilla y efectiva o si, por el contrario, te estás alejando del núcleo temático y debes por tanto barajar otras opciones.

Con el tema sosteniendo tu historia escribirás mejor y escribirás obras más robustas, porque el tema es como un contrafuerte que lo sustenta todo.

Cómo trabajar el tema

Llegamos al meollo del asunto: cómo trabajar el tema.

En primer lugar pensando, como ya hemos indicado, las mejores opciones para lograr que el argumento lo represente adecuadamente.

También debes examinar bajo la luz del tema a tus personajes y ver cómo este les afecta o qué ideas tendrían ellos al respecto de ese tema, para asegurarte de que las expresan y representan.

No olvidemos que el conflicto (a menudo el conflicto interno del protagonista) suele relacionarse con el tema. Piensa en cómo vas a manifestar dicho conflicto y en cómo el personaje se va a ver afectado por él.

Por último, sírvete del lenguaje para hacer aflorar las ideas relacionadas con tu tema. Una vez más, el lenguaje es una de las mejores herramientas (si no la principal) de la que puedes servirte. Acostúmbrate a presarle atención e incluso a trabajarlo con mimo.

Veamos cómo ha usado el lenguaje Joseph Roth en La Cripta de los Capuchinos.

Compartía con ellos la frivolidad escéptica, la melancólica petulancia, una negligencia enfermiza, y un ascetismo altivo, todo lo cual era característico de una decadencia que todavía no vislumbrábamos.

En este fragmento, Roth usa palabras que nos evocan el escepticismo, la melancolía y la negligencia. Actitudes todas ellas de quienes han sufrido una gran pérdida o una gran desilusión. También usa directamente la palabra «decadencia».

Mientras que en el siguiente párrafo, hace que su narrador/protagonista exprese directamente su idea temática: cómo la Gran Guerra supuso el fin del mundo que el narrador (y el propio Joseph Roth) conocieron:

[…] La gran guerra llamada «Guerra Mundial», y con razón, creo yo, no precisamente porque tuvo lugar en todo el mundo, sino porque, como consecuencia de ella, todos nosotros perdimos un mundo: nuestro mundo.

En este otro fragmento el sol que se apaga representa el ocaso de las cosas, en este caso de Austria. Y la «tierra» que es madre representa a la patria, pero está «agostada»

Así vivirán los hombres antes del día del Juicio, bebiendo miel de flores venenosas, ensalzando al sol que se apaga como dador de vida, besando la tierra agostada como madre de la fertilidad.

En este último ejemplo, la descripción de la cajera de un establecieminto está teñida de nostalgia.

Detrás del mostrador estaba sentada la cajera, tan familiar, tan rubia y rellena como solo lo podían serlo las cajeras de cuando yo era joven.

El narrador no se contenta con decir que es rubia y rellena, sino que especifica que así eran las cajeras entonces, en aquel otro tiempo ido para siempre. Con esa simple descripción, se subraya la idea de que las cosas ya no son como eran, que antes eran mejor y que el narrador las echa de menos.

Confiamos en que estos ejemplos te hayan servido para comprender todo lo que identificar el tema de tras tu historia y trabajarlo con cuidado pueden hacer por tu novela.

Ahora hay tres cosas que pudes hacer: dejarnos un comentario contándonos si acostumbras a trabajar el tema de tus obras y cómo lo haces; compartir el artículo si te ha gustado; y unirte a nuestra comunidad de escritores si quieres recibir todas las semanas contenidos como este, aquí debajo puedes hacerlo.

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21 COMENTARIOS


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  • Se dice que en literatura, todos los temas han sido abordados, y de allí incluso se hacen clasificaciones de las novelas (suspenso o thriller (tema policiaco), novela histórica (la vida de algún personaje ilustre), novela romántica (amor, pasión), etc), ahora, veo que el argumento sería el desarrollo que el autor le de al tema escogido, en cuanto a sus personajes y trama. Algunos autores (Cortázar) señalaron en su momento que, no habían temas buenos o malos, sino “el tratamiento” que el autor le daba en el desarrolo de su obra. Lo cierto, es que, he leído por allí críticos afirmar que algunos temas, ejemplo, los temas rurales del campo, cacería, o de naufragios, son temas “anacrónicos” o “manidos” o en “desuso”, que no deberían ser abordados por falta de atractivo en el lector actual o por la evolución del tema literario. Otros sugieren que, algunos temas no deberían ser tocados para no herir suceptibilidades (ejemplo: el tema religioso) en el caso que quiera escribir alguna novela donde comunique alguna denuncia en contra de la iglesia (pederastia u homosexualismo del clero). En fin, pareciera que se corren riesgos con tocar algunos temas que puedan ser polémicos (caso de Rusdhie, apuñalado recientemente por un loco, al ser amenazado por escribir “Los versos satánicos” o el libro polémico de Jose de Queiros “El crimen del Padre Amaro”, y algunos otros. Dejo abierta la puerta para el debate, y ¿ustedes que opinan?.

    • Planteas un tema muy interesante, Adalcristo.

      Nosotros pensamos que el autor, al concebir y escribir su obra, no debería pensar en si un tema es obsoleto, espinoso o en si le puede acarrear opiniones contrarias. Un escritor debe escribir su obra como la siente, como la piensa, como la imagina. Y confiar siempre en que, en algún lugar, hay un lector que la comprenderá.

      Saludos.

  • Un artículo muy bien planteado, como siempre. A pesar de que mis historia suelen tener un tema subyacente, me doy cuenta de que no les saco todo el jugo. No me había puesto en el hecho de que el tema sea un elemento literario más y ser conscientes de utilizarlo para un fin, da solidez a la historia.
    Muchas gracias.

  • Muy buen artículo, ayuda bastante a afinar el argumento y motivaciones de los personaje, ¡muchas gracias!

  • Estoy escribiendo mi segundo libro, es un relato en el marco de un conflicto, mi deseo es conocer más está técnica de escritura

  • Maravillosos artículos, con ejemplos claros y precisos.
    Muchas gracias por compartirlos tan generosamente.

  • “Piensa en cómo vas a manifestar dicho conflicto y en cómo el personaje se va a ver afectado por él” ¿Por qué razón aparece el artículo el acentuado al final de este párrafo, cuando no es pronombre personal? Explíqueme por favor.

  • Gracias por los artículos, los leo todos y me aportan mucho.
    He escrito dos novelas y voy por la tercera. En la primera sabía la historia que quería escribir, el tema fue secundario. Pero en las otras dos lo primero que pensé que quería comunicar era el tema.En la que estoy escribiendo ahora sé el tema, sé el argumento, pero no sé cómo hacerlo, es decir no sé cómo meter el tema en el argumento, solo queda claro en algunas escenas.

  • Me parece buenísimo el artículo: vaya por delante. Casi sale automático el tema, dependiendo de personajes e historias, al menos algunas veces. Estoy acabando una novelita, ligera, de humor, con personajes antihéroes y situaciones surrealistas, buscando de intento que a los personajes le sucedan cosas tragicómicas y que el hilo argumental sea el mínimo para sujetar la historia, y que no haya tema. Es un ensayo alquimista, jajaja. No sé si el lector soportará llegar al final. Pero aseguro que es difícil que no aparezca TEMA aunque trates de evitarlo. Algunos amigos que han leído el borrador lo primero que me han comentado es cómo de extrañamente he tratado el TEMA. Y claro, veo que no lo consigo…

  • ¡Hola!
    Yo sólo he escrito y publicado una novela. En ella hay un tema central con el que empieza, aparece varias veces durante la trama y termina con el mismo tema. Pero entre medias hay 3 historias más, paralelas, cada una con su argumento y su tema independiente. Lo que sí ocurre es que estas otras 3 historias desembocan en el tema central al final de la novela.
    Espero haber aportado.
    Gracias por el artículo. Muy interesante.

    • Hola Tocayo. Felicidades por su novela. Yo también ando en los retoques finales de la mía. En cuanto a lo que dices, del final las tres desembocan en el tema central, puede ser una estructura de vasos comunicantes o de novela rio. Revísala. Buen día.

  • ¡Hola!
    Yo también trabajo los temas de mis historias, aunque sea un cuento o, incluso, un microrrelato. Sin el tema, contar una historia no tiene motivo. Es como si las obras no tuvieran alma. Porque, por lo que entiendo, escribimos historias para comunicar; es algo que le queremos decir a la gente que nos lee. Y queremos que nos tome en serio porque es importante.
    En mi caso, yo trabajo los temas de mis historias a través de los valores que quiero transmitir o confrontar: la amistad, la felicidad, la venganza, etc. Luego, especifico aún más el tema y exploro un punto en concreto, por ejemplo: la amistad en tiempos de enfermedad. Y, por último, hago un resumen de un concepto: lo material, lo concreto en la forma en cómo muestro el tema: por ejemplo, las drogas relajantes.
    A través de esta manera de trabajar le doy sentido a mis historias, y también ordeno mis ideas para que la opinión que deposito en ellas sea provocadora y persuasiva.
    Muy bueno el artículo. Seguiré leyendo más.
    ¡Nos vemos!

    • Concuerdo absolutamente con el señor De la Cerda, su comentario es completo y acertado.
      El tema para mí es más importante que la historia, pues es lo que le dá todos los colores y sensaciones. La historia se convierte en los “ejemplos” que damos lo cual permite ver la profundidad y alcance del tema central.
      Por otra parte, no puede haber una novela con tres temas, así no funciona, esos son cuentos independienteso o algo totalmente patas arriba. Igual habría que leerla, quizás Rafa ha inventado un nuevo genero literario. Todo es posible…

  • Me parece bien interesante el tema de aprender a distinguir el Tema del Argumento y lo que es aún más importante el aprender cómo trabajar en el tema de una novela, teniendo en cuenta el relato con la importancia del lenguaje que se utilizará…

  • Muy interesante. es de una gran ayuda, lo leo varias veces para distinguirlo del argumento, eso no lo tenía tan claro , muchas gracias.

  • Excelente análisis sobre el tema y su importancia de identificarlo y darle su importancia. No lo había pensado como tal, pero aún así, retrospectivamente claro que se puede identificar dentro de una novela.

  • Muy interesante. Todo lo que exponéis me sirve de mucho.Hace tres días acabé mi segunda novela y creo que este último artículo, tal vez por intuición, lo puse en práctica en mi creación. Lo he sabido cuando os leí. Mil gracias.

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