El personaje o su historia, ¿qué va antes?

Muchos escritores principiantes se plantean la cuestión de qué sucede antes en el momento de la concepción de una obra: ¿la historia, la acción, lo que va a pasar?, ¿o bien el personaje, el protagonista que realizará la acción?

Lo cierto es que, como siempre que se habla de creación literaria, no hay una única respuesta válida. Un mismo autor puede tener el fogonazo de un personaje y a partir de él construir la historia, o puede tener una historia y buscar después el personaje que la interpretará.

Diversos escritores parecen concordar a la hora de afirmar que el personaje surge primero y, en torno a él, aparece después la historia, el escenario y el resto de los personajes. William Faulkner hablaba así de la concepción de su novela Mientras agonizo:

Me limité a imaginarme a un grupo de personas y a someterlas a las catástrofes naturales universales que son las inundaciones y los incendios, con lo que existía una motivación natural para orientar sus avances.

También Henry James o Turguéniev hablaron de que, en el momento de concebir sus obras, afloraban primero los personajes.

Sin embargo, Kurt Vonnegut tenía clara la historia antes de comenzar a escribir su novela Matadero cinco: quería recoger su propia experiencia como combatiente durante la Segunda Guerra Mundial, cuando sobrevivió al bombardeo de Dresde.

Por su parte, John Cheever apuntaba que los personajes y los sucesos le llegaban simultáneamente.

Personajes e historia se retroalimentan

En efecto, repasando lo que diversos autores de distintas épocas han contado al respecto, pareciera que, en general, personajes e historia aparecen casi de la mano: los unos y casi de inmediato la otra, o viceversa.

Incluso Vonnegut, que tenía clara la historia de Matadero cinco, cambió el enfoque de la novela cuando una amiga le hizo comprender que en los años de la guerra tanto él como sus compañeros de armas eran muy jóvenes: chicos de entre diecisiete y veintiún años enfrentados al horror. Es decir, un rasgo de los personajes —su edad—, hizo que el planteamiento inicial de la novela mutara, al abandonar su autor la idea de escribir una novela que Vonnegut veía «como si la protagonizaran John Wayne o Frank Sinatra».

Algo semejante le sucedió a Joseph Conrad al planear Nostromo.

La primera inspiración de Nostromo me vino en forma de una vaga anécdota carente por completo de detalles valiosos. El hecho es que en 1875, o 1876, […] oí la historia de un hombre del que se decía que había robado él solo un cargamento de plata […] durante los disturbios de una revolución. […] Pero al comienzo no vi nada en la simple historia. […] No me atraía inventar el relato detallado del robo, ya que como mi talento no iba por ese camino, pensé que no merecía la pena el esfuerzo. Solo cuando comencé a darme cuenta de que el ladrón del tesoro no tenía por qué ser necesariamente un perfecto sinvergüenza, que incluso podía ser un hombre de carácter, un protagonista y posiblemente una víctima de las cambiantes circunstancias de una revolución fue cuando tuve la primera visión de un país en penumbra que se convertiría en la provicnia de Sulaco con su alta Sierra sombría y su neblinoso Campo como mudos testigos de sucesos derivados de las pasiones de los hombres sin visión para el bien y para el mal.

De nuevo la visión del personaje protagonista altera la concepción de la historia, la vuelve de pronto interesante, algo en lo que merece la pena trabajar.

Y tiene todo el sentido, porque es imposible concebir una historia sin de inmediato comenzar a vislumbrar los personajes que la llevarán a cabo; del mismo modo que es imposible concebir un personaje sin pensar enseguida en los avatares en los que se va a ver inmerso.

Resulta evidente que personajes e historia se retroalimentan. Si lo primero que aflora es el personaje y el escritor va desgranando sus cualidades morales, su psicología, su ethos, a continuación tendrá que empezar a reflexionar sobre qué tipo de situaciones revelarán al lector ese carácter, qué sucesos pueden ponerlo a prueba e incluso modificarlo. ¿Sufrirá un sinnúmero de calamidades que pongan a prueba su paciencia?, ¿tendrá una experiencia que le haga perder su arrogancia?, ¿qué puede perder debido a su timidez?

Mientras que si lo que surge primero es la historia, la pregunta inmediata será: qué tipo de persona hará esto. Responder a esta pregunta comienza a dar pistas sobre el carácter del personaje e incluso sobre su biografía: ¿es alguien valiente, le importa la opinión de los demás, es rebelde, es reflexivo?, y ¿dónde creció, qué tipo de educación ha recibido, cómo es su día a día? Cuanto más se ahonda en la pregunta «¿qué tipo de persona haría esto?» más complejo se vuelve el personaje.

Cómo trabajar durante la fase de planificación

De modo que al realizar el plan previo para tu novela deberías trabajar paralelamente en ambos aspectos: acción y personajes. La forma de ser de los personajes determina en gran manera la acción: por eso dada una misma situación dos personas actuarán de diferente manera. Pero, de igual modo, lo que sucede, los acontecimientos, también afectan a los personajes: a todos nos cambian las cosas que nos pasan: nos desengañamos, aprendemos, nos volvemos más sensibles o más duros.

Lo ideal es, por tanto, pivotar del personaje a la historia y de la historia al personaje durante la fase de trabajo previo. ¿Que no sabes cómo abordar la fase de trabajo previo? Eso es que estás necesitando el Curso de Novela, dónde te damos un método efectivo para crear el plan previo de tus novelas (que luego tú puedes adaptar a tu propia forma de trabajar).

Primero la historia

Si primero has vislumbrado la historia, el argumento, puedes avanzar en ella creando una estructura preliminar basada en los tres segmentos arquetípicos de planteamiento, desarrollo y desenlace. Al preparar ese pequeño esquema habrán surgido aspectos que te permitirán conocer mejor a tu personaje: rasgos de carácter, atisbos de su biografía, etc. Solo tienes que anotarlos en su correspondiente ficha de personaje.

Decimos «conocer», pero ese término no es exacto. Un personaje no es, obviamente, una persona real, que tiene toda una biografía y una experiencia a sus espaldas, que de verdad tiene un carácter y una personalidad propios. El personaje es fruto de la imaginación del autor, de modo que los rasgos que le vas incorporando no es porque lo «conozcas» mejor (como sucedería con una persona real), sino porque has decidido que esos rasgos son los que te interesa que ese personaje tenga para poner de manifiesto determinados aspectos de la trama o desarrollar alguna idea que deseas tratar en tu obra.

Escribir es tomar decisiones y eso incluye todo lo relativo al personaje. No esperes a que este se te revele, reflexiona, medita, plantéate preguntas. Y recuerda que los detalles irrelevantes no hacen a un personaje, tal como te explicamos ya en otro artículo.

Ahora bien, ese trabajo consciente puede dar lugar a que después, en un proceso que puede suceder de manera inconsciente, el personaje se te manifieste de manera clara. Algunos le llaman inspiración, y parece magia, pero no es sino el resultado de un trabajo exhaustivo de reflexión.

Con lo que descubras (decidas) sobre tu personaje puedes volver a la historia para ver cómo su personalidad reaccionará a los hechos y si estos pueden verse modificados por la forma de ser de tu personaje. A medida que vayas esquematizando capítulos y escenas, más rasgos del personaje aflorarán y podrás completar mejor su ficha. Mientras que esos mismos rasgos podrán alterar significativamente el devenir de los acontecimientos.

Primero el personaje

Sí, por el contrario, primero has vislumbrado al personaje, imagina y selecciona las situaciones más apropiadas y convenientes de acuerdo con su personalidad.

Piensa en aquellas situaciones que tu personaje podría causar, por ejemplo, porque es un personaje algo entrometido y marisabidillo, como la Emma de la novela homónima, quien, al tratar de meterse a casamenterera, crea varias situaciones desafortunadas; o bien piensa en aquellas otras que podría padecer, como el personaje de Bartleby, el escribiente, a quien su indolencia extrema, representada por su archiconocida frase «Preferiría no hacerlo», arrastra hasta la muerte.

Esas situaciones —las que tu personaje puede provocar o las que puede sufrir— te darán la pista para plantear el esquema básico de planteamiento, desarrollo y desenlace, desde el que seguir trabajando a continuación como en el caso anterior: de la acción al personaje y del personaje a la acción. Siempre en ambos sentidos, porque, como queda dicho, personajes y acción se retroalimentan y modifican, influyendo unos en otros.

Por tanto la pregunta importante no es qué surge primero: la historia o el personaje. La pregunta importante tiene que ver con cómo ambos elementos se relacionan, se influencian y se transforman y cómo trasladar esa relación indisoluble a tu novela.

¿Te has planteado alguna vez la pregunta «qué surge antes (o qué es más importante) el personaje o la historia»? ¿Crees que alguno de estos dos elementos tiene una importancia mayor que el otro?, ¿o piensas, como nosotros, que son inseparables y que no pueden existir unos sin la otra y viceversa? Tu opinión es muy bienvenida en los comentarios.

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21 COMENTARIOS


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  • En mi caso, casi siempre brota en mi imaginación una historia. A la vez que profundizo, surgen los personajes, los cuales me susurran al oído, y dejo que fluyan. No obstante, personajes e historia son almas gemelas, igual que la melodía de una canción y su letra. La mayoría de músicos parten siempre de una composición musical, y después empastan con una pegadiza letra! Gracias, Amalia, y un abrazo, Juanjo.

  • Me gusta mucho su plataforma lo que implica preguntas al autor y al lector.
    Siempre el personaje puede llevarlo al pueblo, a la relación con los otros, la arquitectura del paisaje en la historia, el país, pero no olvidar el lenguaje, que nos lleva a la decisión final de los argumentos si es que los hay, depende del estilo de cada autor.

  • Toda novela tiene una idea origen, esa idea nace con un personaje o con una historia, siempre alguno de ellos es primero. Luego, el otro se entrelaza a medida la historia necesita un personaje o el personaje necesita su historia.

  • En general me sucede que se me aparece una escena con un personaje y a raíz de eso genero toda la historia de antes y después de esa escena. Así que en mi caso, ambos surgen a la vez.

  • Quiero unirme a la comunidad pero al colocar mis datos me dice que se ha producido un error al enviar mis datos

  • Me gusta escribir con historia y personaje presentes, complementándose, alimentándose uno al otro, cada uno sirve de apoyo y florecimiento al otro. Otra cosa es que la idea de la novela sea una historia o sea un personaje pero apenas arranco a escribir los dos nunca se separan

  • Creo tener escritos de los dos casos, pero la mayor parte, el escrito ha sido creado sobre la idea inicial de un personaje.

  • En mi caso es tal y cómo decís, ambas se retroalimentan, da igual qué surja primero. Si es la historia, solo es su germen, y de ahí nace un personaje desdibujado que irá cobrando forma a medida que la trama vaya creciendo y ganando consistencia, en gran parte gracias a que el personaje está cada vez más definido. Y si es el personaje lo primero que aparece, también seguirá siendo un primer esbozo de lo que llegará a ser, algo que se concretará debido a la historia que nacerá a su alrededor

  • Me encanta Sinjania. En mi caso en mi primera novela, el personaje surgió primero porque conocía su historia.Me fue fácil ya que el personaje era real. Lo que estoy escribiendo ahora se me hace difícil pues me cuesta crear.El personaje es real, pero su historia tendré que imaginármela. Con respecto a que surge primero, supongo que es particular de cada escritor y depende de el. En mi opinión tenemos que tener bien claro la trama de la historia para poder darle vida a dicho personaje y crear los secundarios para hacerlos intervenir en la obra, extructurar todo y lograr un buen relato que atrape al lector. Los leo siempre, gracias por los consejos para escritores novatos como yo. Les envío un cálido saludo.

  • Alguien me puede documentar sobre el modo en que se peuden trabajar las elipsis, me gustaría que poder tener ejemplos de los maestros, y que alguien sobre el propio texto, realizara algún ensayo, aunque sea breve, para explicar en definitiva, la técnica del autor para contar sin narrar

    gracias

  • Fantástico, de nuevo, hola soy katy chereguini, escritora aficionada en temas transgnero, como siempre una verdadera lección para mi,como humilde aficionada, una se reafirma si cabe mas, en aquello de la importancia de la escena, de como esta va a ser clave, o de como, en determinados casos, la descripción del ambiente puede ser relevante en la narración, hasta el punto de que el espacio donde transcurre la escena, configura completamente, al personaje, tanto nivel mental como físico.

    muy bien empleada a mi juicio, la palabra retro alimentación, todo y que la mas usada para definir este concepto es en ingles, pero yo prefiero la española,pese a ser mas larga, incluso pude, que me guste mas, precisamente porque es mas larga, y si efectivamente, todo se retroalimenta, no solo escena, y personaje, son muchos los elementos que entran en juego, mas aun dentro de una concepción orgánica del texto, como un todo, como una entidad capaz de palpitar.

    gracias,
    katy chereguini
    trans

  • Concuerdo con que ambos van de la mano y, en mi caso, ambos surgen simultáneamente. Normalmente lo que se presenta primero es la historia y casi al instante, se aparecen los personajes persiguiéndole; en cuanto a esto último, siempre vislumbro es el carácter y luego, confecciono su apariencia física.

  • Yo creo que la historia es más importante en términos generales. Dicho esto, llevo tiempo dándole vueltas a un personaje muy atractivo a la que no acabo de crearle una buena historia. Se trata de un personaje de cualidades muy concretas en el marco de la Fantasía y me está costando desentramar un buen argumento. A mi también me vendría bien un par de buenos consejos. :). Un cordial saludo!

    • Hola! Mira, no soy una experta pero me gustaría poder ayudarte en algo. Quizás necesitas otros ojos para poder encontrar ese argumento escondido por ahí. Un sugerencia aunque sea.
      Saludos!
      Pd: Soy principiante :3

  • Pues… A mi me funciona mejor crear el personaje primero. De hecho, el personaje solo aparece, después de eso solo lo situó en las situaciones más catastróficas. Y ¡Bum! La historia… O bueno la noción de una.

  • En lo personal creo que primero surge la historia, aunque casi de forma simultánea también surge el personaje. En mi novela FELINOS ASESINOS, surgió primero el personaje porque como esta basada en hechos reales, yo conocí personalmente al sicario que ejecutó muchos de los crímenes allí narrados. En mi última novela que estoy intentando escribir surge primero el tema, la historia, y luego el personaje principal y los personajes secundarios. En resumen creo que no existe una regla al respecto, depende mucho de la inspiración.

  • Yo la verdad es que creo que personaje y trama son igual de importantes. El problema que tengo es que siempre se me ocurren más personajes que tramas. Hay veces que se me ocurren tramas también, pero no tantas como personajes.
    Me da miedo que mis tramas se conviertan en una simple forma de relacionar a mis personajes y carezcan de fuerza…
    Sabéis de algún truco para evitar que pase esto tan a menudo? Me ayudaría mucho 🙂

  • He experimentado ambas opciones. Me es más fácil fluir en el desarrollo de la historia cuando inicio con esta, que cuando inicio con el personaje. Cuando inicio con el personaje sufro de más bloqueos y me cuesta más avanzar.

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