Cómo ser crítico literario

¿Te preguntas cómo ser crítico literario?

Vamos a darte algunas nociones que te ayudarán si quieres emprender el duro y a veces solitario camino de la crítica literaria.

La crítica literaria es una actividad maldita

Para empezar debes saber que muchos consideran la crítica literaria como una actividad maldita. Muchas personas piensan que  los críticos tienen (o deberían tener) un avieso sentimiento de mala fe cada vez que levantan el bolígrafo o golpean el teclado.

Para muchos, la crítica es una labor parasitaria que siempre depende de la actividad de otros.

Mientras que se requieren meses o años para  escribir un libro, bastan unas horas o unos días para garabatear una recensión. Cierto es que una reseña, incluso aquellas compuestas rápidamente, bien puede tener un brillo que en ocasiones falta en la obra recensada.

Pero en el mejor de los casos, la gente piensa que la crítica es tan solo una filosofía estética practicada en un periódico, por lo que dudan sobre si esas florituras intelectuales se conciben con el espíritu del arte o a sus expensas.

El origen de la crítica literaria

El origen de la crítica literaria se encuentra en el hecho incontestable de que es mucha la literatura que se hace y se comercializa a pesar de no ser especialmente valiosa.

Como resulta un alivio no leer ciertos libros, el intento de dar un análisis objetivo de aquellos que provocan repulsión o aburrimiento es una tarea difícil pero muy necesaria.

En consecuencia, la crítica negativa es una parte del trabajo del crítico y nace de su responsabilidad para con los lectores.

Y el hecho de que sea así es la razón de que los críticos deban someter sus juicios a un examen severo, analizando lo que late bajo sus consideraciones, evaluaciones e, incluso, bajo su escepticismo.

La crítica, si quiere tener valor, debe ser, en primer lugar, autocrítica.

Evidentemente, esto es algo difícil de realizar.

Y es también la razón por la que ciertos críticos pueden considerar que una crítica negativa atenta contra sus propios intereses. Ya hemos hablado sobre el peligro del entusiasmo en la crítica literaria.

Aunque sin duda el entusiasmo es necesario en la crítica (como en cualquier otra faceta de la vida), su exceso puede ser preocupante. Si se atiende a la blogosfera literaria y a las redes sociales pudiera dar la impresión de que todos los libros publicados son maravillosos y eso resulta a todas luces excesivo.

La necesidad de un crítica literaria responsable

Precisamente en la situación actual, en la que el espacio destinado a la crítica en los medios de comunicación se reduce cada vez más, se hace más necesaria que nunca una crítica responsable que recupere su autoridad para dedicar un elogio legítimo a quien lo merece, pero que tenga presente que no todos los libros merecen alabanzas.

Esto puede parecer demasiado severo, pero todo escritor debe tener claro que, cuando decide publicar su libro, va a quedar expuesto necesariamente a las críticas. Si el libro es bueno, ninguna crítica negativa podrá hacerle daño. Pero si es malo ninguna crítica positiva lo salvará.

La crueldad no es necesaria

Evidentemente, la crueldad por parte del crítico es siempre innecesaria.

Probablemente el autor se repondrá de las críticas negativas y continuará escribiendo, pero es ingenuo pensar que las críticas negativas no tienen ningún efecto sobre la psique de los escritores o su carrera.

Por ello el crítico debe plantear sus objeciones con moderación. Sin embargo, la dureza forma parte de la vida y, con ella, del arte.

Tal como el escritor puede reflejarla en sus obras, el crítico debe hacerle un hueco en sus reseñas cuando sea preciso.

Los críticos literarios no tienen que ser amables

Los críticos no tienen que ser amables.

De hecho, la amabilidad injustificada es tan peligrosa como la crueldad innecesaria.

Por tanto hay que actuar con honestidad: el crítico debe mostrarse tan sincero en su reseña como lo es el autor en su obra, para abordarla desde un plano de igualdad.

Y aunque no hay ningún método en particular para la práctica de la crítica, ninguna técnica infalible para prescribir y recomendar libros (como tampoco la hay para la escritura), un buen principio es hacerlo con sensibilidad, integridad, rectitud, dignidad, bondad, conciencia, austeridad, justicia e interés.

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CATEGORÍAS: Crítica literaria

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