Anatomía de una reseña literaria

¿Qué es lo que convierte en buena a una reseña? ¿Por qué algunas son excelentes comentarios sobre un libro y otras —bastantes, por desgracia— resultan inútiles y anodinas y el lector las olvida rápidamente? Sin duda, la crítica de libros es un género con sus propias convenciones. Por ello, diseccionamos a continuación las reseñas que suelen aparecer en los medios.

Subjetividad

En principio, en las reseñas encontramos subjetividad. George Orwell dijo: «La auténtica reacción a un libro, cuando existe una reacción, es generalmente «Me gusta este libro» o «No me gusta», y lo que sigue después es una racionalización».

De modo que el que un libro haya gustado o no al crítico suele ser la base de la mayoría de las reseñas. No importa lo excelso de los recursos narrativos utilizados por el autor o la profundidad del tema tratado en el libro; basta un pequeño detalle, algo imperceptible, para que el crítico decida que el libro no es bueno.

Una gran cantidad de reseñas de libros nunca van más allá de esta primera etapa y es un defecto que caracteriza especialmente a las reseñas que se hacen en los blogs literarios de carácter amateur. Todas estas reseñas se basan enteramente en la respuesta inicial, podríamos decir que emocional, a la lectura del libro. La reseña se limita a explicar esa reacción, pero no reflexiona sobre el libro en sí.

Sin embargo, una reseña debe superar esa etapa egotista. El crítico debe dar un paso atrás para, desde esa perspectiva, apuntar algunas cosas sobre el libro: su trama, sus personajes, el trasfondo de la historia o el entorno en el que trascurre. Y es en este punto donde las cosas se complican. Muchas veces las reseñas se limitan a ser meros resúmenes de las tramas, olvidando el resto de aspectos del libro. Después, en el párrafo final y con unas cuantas frases apresuradas, se enumeran de pasada varios argumentos con los que el crítico trata de explicar por qué el libro le ha parecido bueno o malo.

En otras palabras, esos párrafos finales dan la impresión de querer decir mucho en poco espacio. Tratan de resumir la calidad de la prosa con algunos adjetivos abstractos, incluyen una mención final sobre la relevancia cultural del libro y culminan con una sentencia gnómica que suena a mantra. Y todo ello en menos de cien palabras.

Pero las reseñas que se limitan a resumir la trama y a añadir una serie de adjetivos que demuestran lo mucho (o poco) que el libro ha gustado al crítico apenas arañan la superficie de todo lo que la crítica puede valorar en una obra. De modo que, ¿cómo ir más allá  a la hora de abordar la reseña de un libro?

En resumen, las reseñas que se limitan a resumir la trama y a añadir una serie de adjetivos que demuestran lo mucho (o poco) que el libro ha gustado al crítico apenas arañan la superficie de todo lo que la crítica puede valorar en una obra.

La pregunta es: ¿cómo ir más allá  a la hora de abordar la reseña de un libro? Sigamos reflexionando sobre la anatomía de una reseña literaria.

Valoración estética e histórica

Sin duda, una reseña no puede limitarse a presentar un resumen de la trama, aunque es recomendable que lo incluya. Tampoco puede reducirse a una mera opinión personal, aunque sin duda debe expresar el parecer del autor. Pero el objetivo de una reseña literaria debe ser tratar de medir la calidad de la escritura y del pensamiento con los que el escritor ha construido su obra. Sin duda, eso es algo que todos podemos hacer, pero al crítico se le suponen los conocimientos y el bagaje intelectual necesarios para que su medición sea justa.

Sin embargo, no se trata simplemente de amonestar al escritor por escribir mal o de elogiarlo por escribir bien, según los conocimientos de narratología que se le suponen al crítico. Se trata de descubrir en su obra aquello que hay de importante y de cierto. Se trata de responder a la pregunta ¿qué significa este libro?: qué aporta a la historia de la literatura, qué innovaciones formales o estilísticas hay en él, cómo se relaciona con el contexto histórico en el que ha sido producido, etc.

Hay que evitar abordar el texto literario como si se tratara de un espejo de la psique del escritor, por el contrario este debe considerarse como el espejo de una especie de visión común del mundo, provocada no sólo por las decisiones personales del escritor (de los personajes, el escenario, la trama, y así sucesivamente), sino también por el contexto en el cual el autor escribe. El virtuosismo conceptual o los inagotables detalles estilísticos no deben sustituir una creíble y profunda exploración de la experiencia humana. Esto no es simple esnobismo: es la crítica que realmente importa.

La reseña literaria debe valorar tanto la fuerza intelectual de un libro como sus elementos estilísticos y formales. El crítico debe tener la capacidad de rastrear, en cada pieza de la escritura, el contexto que la dota de sentido en el marasmo de opciones personales y artísticas de que la rodea el escritor.

De esta forma la literatura se convierte en una realidad múltiple producida por un momento histórico determinado. El papel del crítico consiste entonces no solo en tratar de explicar exhaustivamente una obra concreta, sino también en situar esa obra dentro de las diferentes corrientes (también las que están ahora mismo en creación), así como buscar en ella un reflejo de algún aspecto de la realidad.

Así, en una reseña debemos encontrar cierta subjetividad, un resumen de la trama y una valoración estética e histórica. Estos son los cuatro elementos clásicos de la crítica literaria.

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CATEGORÍAS: Crítica literaria

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