marzo 28

Acerca de la producción de libros digitales

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Parece que, paulatinamente, el mundo editorial empieza a apostar por la publicación en formato electrónico. De hecho, las cifras de la Agencia del ISBN indican un aumento muy importante del porcentaje de publicaciones electrónicas que en el último trimestre de 2011 fue de un 19% del total (frente a un 11% en 2010).

Sin embargo, se ha convertido en práctica habitual en el mundo editorial descuidar las publicaciones en formato digital. Convertir el pdf de impresión a formato epub no es en absoluto suficiente. Y los editores deben empezar a tener presente que el libro electrónico es un libro en sí mismo, no una especie de extra suplementario al libro en papel; y en consecuencia, deben empezar a mimar la creación y difusión de libros electrónicos, cuidando la calidad del resultado final y la satisfacción del lector.

Por eso conviene en primer lugar hacer una revisión exhaustiva del libro electrónico. Al igual que no se descuida (o no debería descuidarse) la corrección ortotipográfica de un libro impreso, el libro electrónico también debe someterse a revisión.

El paso de los archivos para impresión a formatos digitales suele dar errores: las palabras se parten de forma incorrecta, pueden sustituirse determinados signos por otros (como el guion largo que abre el diálogo por signos de interrogación), los pies o encabezados de página pueden perder su formato o los capítulos pueden ser divididos de forma incorrecta. Evidentemente, todo esto debe ser corregido si concedemos alguna importancia a la experiencia de lectura.

Pero no todo son problemas, el libro electrónico ofrece algunas posibilidades imposibles para el libro impreso y de las que conviene sacar partido. Una de ellas es, por ejemplo, la posibilidad de insertar enlaces. No sólo enlaces externos que deriven a textos o imágenes complementarios sino también enlaces internos que agilicen moverse a través del texto. Por ejemplo, un hipervínculo que lleve del índice al capítulo y viceversa; o de la llamada a la correspondiente nota al pie.

Otra de las ventajas de los libros electrónicos es la inclusión de metadatos. Por supuesto, los metadatos juegan un papel fundamental (y tal vez todavía poco explotado) también para la difusión de libros impresos, pero para la comercialización del libro electrónico son imprescindibles. La inclusión de metadatos facilita que el libro pueda ser encontrado en esa enorme maraña de información que es internet.

Los metadatos son, sencillamente, datos referentes al libro. Algunos elementales, como título, autor, editorial, precio, ISBN o imagen de cubierta. Otros más detallados, como palabras claves sobre la temática o el género. Además se está estandarizando el uso de los códigos BIC o BISAC. Este código, recogido en tablas de sencillo uso, es una combinación alfanumérica que proporciona información sobre el idioma de la publicación, la materia, el periodo histórico en que se situa o fue escrito el texto, entre otros.

Teniendo en cuenta estas sencillas cosas se logrará asegurar la calidad de la experiencia de lectura de libros electrónicos. Algo que, sin duda, interesará a cualquier buen editor preocupado por ofrecer el mejor producto a sus lectores.


Tags

BIC, BISAC, conversión de libros electrónicos, curso de libro electrónico, ebook, edición, servicios editoriales


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