Cuatro técnicas para plantear el final de tus capítulos

Los buenos capítulos de libros son como mapas del tesoro: te guían a través de un territorio desconocido, te arrastran hacia adelante… solo que, en vez de entregarte un tesoro al final, lo que hacen es espolear tus ganas de continuar con la búsqueda.

Pero ¿cuál es la estructura idónea para un capítulo?

Pues bien, lo ideal sería que cada capítulo se centrara en un acontecimiento, un personaje o una historia.

Debe guardar cohesión con la trama general y, al tiempo, tener su propia cohesión interna.

Así, los primeros párrafos plantearán el estado de la cuestión; su parte central se ocupará del desarrollo del acontecimiento del que trate el capítulo, pero deberá contribuir al progreso de la trama general.

Por último, el final del capítulo debe aludir a algo que está por venir, pero sin revelar nada de forma explícita.

Eso en lo referente a la estructura general, pero ¿cómo debe finalizar un capítulo?

Puede retornar al principio, dándole al capítulo una estructura cerrada.

Puede quedar abierto, interrumpido en mitad de una escena trepidante (táctica cliffhanger).

Puede terminar abrupta o suavemente…

La respuesta, por supuesto, depende.

Las posibilidades son muchas, y debes elegir la que mejor se adapte a tu historia y a la manera en que hayas decidido desarrollarla:

Pero a continuación te proponemos cuatro técnicas infalibles para finalizar un capítulo, marcando la transición hacia el siguiente y haciendo que el lector se muerda las uñas deseando seguir leyendo para saber más.

1. Resumen

Se trata de cerrar el capítulo dedicando los últimos párrafos a hacer un pequeño resumen o balance de la situación hasta el momento.

¿Qué ha sucedido? ¿Cuál es el estado actual de la situación? ¿Cómo se siente el protagonista con respecto a los últimos acontecimientos? ¿Y respecto a cómo se sentía al principio de la novela?

Plantéate varias preguntas y dales respuesta. Un plus: este es el momento de dejar entrever algún problema o conflicto secundario que se vislumbra en el futuro.

2. Adelanto

El capítulo concluye enlazando con el siguiente, presentando el acontecimiento que se desarrollará en el capítulo inmediato.

El truco está en no revelar nada fundamental de lo que sucederá a continuación, pero sí subrayar algún aspecto que cause conflicto o que haga prever problemas, para acicatear el deseo del lector de pasar página y comenzar el siguiente capítulo.

3. Cambiar el escenario, el tiempo o el punto de vista

Este es un final de capítulo ideal para introducir un racconto que se desarrollará a lo largo del siguiente.

Por ejemplo, un personaje empieza a narrar un acontecimiento de su pasado que hará comprender al lector el origen de los problemas con su hermano. Al finalizar el capítulo daremos el contexto: «Hace veinte años, cuando Luis y yo eramos pequeños, nos comprábamos siempre un bollo al salir del colegio. Lo hacíamos siempre en la misma panadería, una que tenía una antigua máquina registradora.»

En el capítulo siguiente, el escenario ha cambiado: el protagonista ya no está en el salón de su casa cenando con unos amigos, sino que vuelve a ser un niño y está en la panadería donde su hermano abrió la caja registradora y robó el dinero que había en ella.

4. Cliffhanger

Es un recurso muy utilizado en las novelas de acción por su efectividad. Se trata de finalizar el capítulo de una manera abrupta, dejando inconclusa una escena.

Esta se tratará, por lo general, de una escena que coloca al protagonista en una situación difícil, de manera que se espolea en el lector el deseo de saber cómo se resolverá esa situación.

También puede usarse como final una revelación o descubrimiento impactante que tiene capacidad para alterar el curso de los acontecimientos.

Aquí te contamos en detalle qué es y cómo usar un cliffhanger.

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10 COMENTARIOS


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  • Muchas gracias, es muy generosa vuestra aportación para los que estamos empezando. Me hace gracia y me alegra descubrir que bastantes recursos ,de los que habláis, los estaba utilizando de manera intuitiva y, los que no, me enriquecen. Es una suerte haberos encontrado.

    • Hola, Charo:

      En efecto, en los alumnos de los cursos de escritura vemos que muchos de ellos usan de manera intuitiva muchas de las técnicas y recursos de escritura que explicamos. Pero comprender sus mecanismos y la forma en que actúan en el texto les ayuda a ser más conscientes de sus posibilidades y enriquecer, de forma más voluntaria, sus historias.

      Saludos.

  • ¡Excelente artículo! Personalmente, como escritor de suspense de novelas principalmente corales, procuro utilizar en mis capítulos mucha alternancia de tramas/personajes. En cuanto a los finales, me gusta especialmente el «Cliffhanger», así como terminar con un dilema/drama nuevo y sorprendente que dé pie a continuar leyendo el siguiente capítulo.
    Tienes un seguidor más del blog 😉

    • Mil gracias, Luis. Eres muy bienvenido.
      En efecto, el cliffhanger es idóneo para tramas de suspense o acción. Nada como ese final para que el lector quiera seguir leyendo.

  • Curioso artículo, felicidades. Y, además de las felicitaciones: ¡gracias! Gracias al ejemplo que ponéis, acabo de ver con claridad meridiana un recurso que nunca supe cómo aplicar bien del todo: el del «Cambiar el escenario, el tiempo o el punto de vista».

  • Responsables
    Blog Sinjania:
    Agradezco muchisimo vuestro esfuerzo y tiempo. El presente blog es increiblemente rico, abundante en sugerencias, en una palabra es genial.
    Actualmente lo que escribo si llegase a convertirse en libro, será parte de la galeria de los horrores aunque gracias a Uds. estoy reformando muchos pasajes, dialogos, etc.
    Reitero mi gratitud por este blog.
    Saludos cordiales. Daniel

    • Muchas gracias por tus palabras, Daniel. Comentarios como el tuyo nos animan a seguir trabajando. ¡No olvides suscribirte a nuestro boletín! Un saludo.

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