Cliffhanger: qué es y cómo usarlo

Cliffhanger: qué es y cómo usarlo

El mayor reto al que cualquier escritor se enfrenta es lograr que el lector se adentre hasta el final en la historia que ha preparado para él. Para lograrlo tiene que trabajar su texto de una forma que podríamos definir como «estratégica», donde todo esté pensado para cautivar la atención del lector.

Para ello el escritor dispone de diferentes recursos y herramientas.

Está por supuesto la historia que vaya a contar. Está claro que hay argumentos más atractivos que otros, pero esto no significa que debas decantarte siempre por historias vertiginosas. La historia de la literatura está llena de magnificas novelas y relatos sobre historias cotidianas e incluso banales.

Está el ritmo de la narración. Debes aprender a jugar con el ritmo, acelerándolo y disminuyéndolo a lo largo de la narración para crear efectos interesantes con él.

Está la estructura de tu historia, la trama. Es decir, cómo cuentas lo que vas a contar.

Está el lenguaje. Hay novelas que enganchan simplemente por la manera en que el escritor usa las palabras.

Está la información que revelas y la que te reservas. La curiosidad de saber qué sucede a continuación es un buen acicate que animará a tu lector a seguir leyendo; pero también lo es que le descubras de pronto un dato que permanecía oculto y que da nueva luz a todo lo que ha leído hasta entonces.

Y están los cliffhangers.

Por cierto, del ritmo, la tensión y la dosificación de la información se ocupa el libro La trama. ¡Hazte con él hoy mismo!

Qué es un cliffhanger

Un cliffhanger es un recurso narrativo por el cual se crea una situación de gran tensión dramática que, sin embargo, queda interrumpida y deberá completarse más adelante.

De ahí viene su nombre, que traducido significa «colgando del acantilado».

Imagina la escena: un personaje está colgando de un acantilado, pero en ese momento la narración de esa escena se interrumpe y la historia sigue por otros derroteros. Obviamente el lector se queda intrigado: ¿qué pasa con el personaje?, ¿se cae?, ¿acude alguien en su ayuda? El lector continuará leyendo con ganas para llegar al punto donde esa escena se retoma, cuando podrá conocer el desenlace de la misma.

Sobra decir que el término no es literal. No quiere decir que tengas que dejar colgando a tus personajes al borde de un acantilado cada vez que quieras usar un cliffhanger. Se trata de ponerlos metafóricamente al borde del abismo, en una situación tal que, según cómo se resuelva, lo cambie todo.

Lo cierto es que has visto esta técnica usada a menudo en series de televisión, donde el final de un capítulo (o especialmente de una temporada) deja al espectador deseando conocer la resolución de esa escena. Pero aunque muy televisiva, esta técnica se usa en la literatura desde siempre, como luego veremos.

Cuándo usar un cliiffhanger

Como queda dicho, un cliffhanger es un gancho ideal para anclar la atención del lector y acicatearle a que siga leyendo. Por eso suele funcionar muy bien cuando se sitúa al final de un capítulo o una parte.

En el capítulo o parte siguiente la escena ha cambiado; bien porque la narración salte hacia otro punto de la historia, bien porque se ocupe de una trama secundaria. Pero al lector le queda la intriga de cómo se resolverá esa situación y continúa leyendo de buen grado.

Por eso mismo también es apropiado usar el cliffhanger como cierre de una novela si esta forma parte de una serie. El lector estará deseoso de hacerse con el libro siguiente para saber cómo se resuelve la situación con la que finaliza el libro anterior.

Ten presente que el cliffhanger no tiene por qué ser una escena. A veces ocupa un capítulo entero y otras veces es una simple frase.

El secreto está en la tensión

Al escribir una novela es muy importante saber jugar con la tensión narrativa.

Casi siempre se asocia la idea de «tensión» con escenas trepidantes y de suspense. Y se relaciona por tanto con determinados géneros: novela negra, de aventuras, de terror.

Aquí te damos algunas ideas sobre cómo trabajar la tensión en una novela.

En realidad todas las novelas (y casi cualquier texto literario), sean del género que sean, juegan con la tensión. O al menos deberían hacerlo, creando valles y picos a lo largo de la trama con el fin de lograr que la historia resulte interesante.

Hay momentos de menor tensión, como las descripciones o las recapitulaciones. Y hay momentos de mayor tensión, como los puntos de giro o los cliffhangers. Que determinadas partes de la novela tengan menor tensión no quiere decir que no deban estar ahí. Lo que significa es que tú debes hacer un buen trabajo alternando unas y otras.

Eso es lo que hace interesante una historia (no meramente un argumento epatante). Y eso es lo que mantiene al lector volviendo las páginas sin acordarse de que tiene que ir a sacar al perro.

Por tanto, y teniendo en cuenta que el cliffhanger muestra un momento de gran tensión narrativa, debes decidir dónde te conviene poner los tuyos.

Cuidado con abusar de ellos. Hace poco hablamos de que debes intentar mantener oculta la estructura de tu novela. Si cierras cada capítulo con un cliffhanger estarás haciendo demasiado obvia la estructura. Aún peor, el lector se lo esperará y la tensión y la sorpresa perderán parte de su fuerza.

Por qué funciona el cliffhanger

Como hemos dicho, el cliffhanger marca un pico de tensión narrativa porque suele plantear una situación comprometida de incierto final.

Y en esos dos puntos está la clave de por qué los cliffhangers funcionan tan bien: «situación comprometida» e «incierto final».

Leemos porque nos gusta ver cómo los personajes se enfrentan a situaciones excepcionales. Ojo, eso no quiere decir que tengan que escalar el Himalaya o luchar contra alienígenas en una galaxia muy muy lejana. Perder el empleo puede ser una situación excepcional, o enamorarse, o superar una mala relación familiar.

El caso es que el lector quiere ver cómo los personajes se enfrentan a situaciones excepcionales. Y el cliffhanger es la cristalización de dicha situación excepcional. O al menos de una de sus facetas. Por eso funciona tan bien.

Pero además el cliffhanger presenta un incierto final. La situación que describe puede tener varios desenlaces y según el que se dé la historia continuará por unos u otros derroteros.

Usemos de nuevo nuestro ejemplo literal: si el personaje se cae por el acantilado tal vez muera. Tal vez quede gravemente herido, ¿podrá entonces hacer realidad su sueño de batir el record de los cien metros lisos? Pero si lo rescatan, las posibilidades son otras. Si lo rescata su archienemigo se encontrará en una posición desventajosa: tal vez lo hará su prisionero, y en cualquier caso le deberá un favor. También puede suceder que lo rescate alguien de quien acabe perdidamente enamorado.

Las incógnitas que abre la situación que presenta el cliffhanger contribuyen también a que este recurso funcione de una manera eficaz. Nuestro cerebro lector está diseñado para desear completar la historia. Haremos nuestras apuestas y seguiremos leyendo para ver si hemos acertado.

Elementos que pueden actuar como cliffhangers

Ahora ya sabes lo que es un cliffhanger y cómo funciona. Pero vamos a darte también algunas ideas de elementos que pueden actuar como cliffhangers para que los intercales con buena mano en tus novelas.

Escenas que crean anticipación

Puedes proporcionar cierta información que permita al lector suponer lo que va a suceder más adelante.

Imagina que tu narrador advierte que el puente que cruza un río en una carretera de montaña no ha sido revisado durante décadas y que puede ser peligroso. Esa información puede aparecer, por ejemplo, en el papel de periódico que envuelve el kilo de melocotones ecológicos que el protagonista acaba de comprar antes de emprender su viaje por carretera a las montañas. Pero él no lee la noticia, porque guarda los melocotones en su bolsa reutilizable, la mete en el maletero e inicia el viaje.

El lector seguirá leyendo, seguro de que el camino del personaje le conduce hacia el fatídico puente. Y cuando se acerque al mismo, el lector estará sobre ascuas.

Revela información vital que tus personajes aún no conocen

Hay un ejemplo famosísimo de esta opción: el «Luke, yo soy tu padre» (en realidad «No, yo soy tu padre») que pronuncia Darth Vader en El imperio contrataca.

A la luz de un solo dato, todo cambia. Todo lo narrado hasta la fecha adquiere una nueva luz y un nuevo significado. Y, por supuesto, los acontecimientos del futuro se van a ver alterados también, porque una vez que el personaje tiene esa información ya nada puede continuar igual.

Presenta un nuevo obstáculo

El coche no arranca. Llega una visita inesperada. La hermana del protagonista le pide que cuide a su sobrino. Llueve a raudales el día proyectado para la excursión…

De pronto, un obstáculo inesperado entra en juego y obliga al protagonista a decidir qué va a hacer para superarlo y tratar de cumplir su objetivo.

Por lo general el obstáculo está relacionado con el conflicto principal, pero también puede ser un impedimento originado en alguna complicación de una trama secundaria.

Enfrenta al personaje a un dilema moral

La psicología de tus personajes y su evolución a lo largo de la historia son uno de los pilares básicos de una buena novela.

Sin duda es vital en una novela de corte psicológico o de personaje, pero también lo es si escribes una historia de acción o de suspense.

Por eso enfrentar a tu personaje a un dilema moral funciona como cliffhanger. ¿Va el protagonista a aparcar sus valores aunque sea por un rato? ¿Está dispuesto a mentir a su mejor amigo? ¿Será infiel a su mujer? ¿Dejará de comportarse por una vez como un ejemplo de civismo?

Una técnica antigua

Cómo hemos señalado se asocia el uso de cliffhangers a novelas de acción o suspense y es una técnica que el cine y la televisión han popularizado. Pero en realidad el cliffhanger es un recurso que se usa desde siempre.

Presta atención al leer y verás que aparecen por aquí y por allá en obras de todo género y de cualquier época.

Charles Dickens ya los usaba. En David Copperfield, el capítulo XXIX finaliza con la frase «Y nunca más, ¡que el Señor te perdone, Steerforth!, volví a tocar con amor y amistad aquella mano inmóvil. ¡Nunca, nunca más!».

Habida cuenta de que Steerforth es un querido compañero de Copperfield de los días del colegio, cuya amistad se renueva con fuerza durante su juventud, el lector no puede dejar de preguntarse cuáles son las circunstancias que hacen que dicha amistad se rompa. ¿Qué grave acto hace que David implore para él el perdón divino? El lector quiere descubrirlo, así que prosigue leyendo, aunque todavía tendrá que aguardar hasta saber cuál es el pecado de Steerforth.

Dostoievski usa a menudo pequeños cliffhangers para cerrar las partes en que se dividen los capítulos de su novela Los demonios.

La séptima parte del capítulo titulado «La serpiente sabia» acaba así: «Se oyó un rumor de voces, pero de improviso se produjo un incidente extraordinario que nadie hubiera podido prever».

Por su parte, la segunda parte del capítulo titulado «Noche» termina con las palabras «Empezaré por el octavo día a partir de ese domingo, es decir, con el lunes por la noche, porque en realidad fue en esa noche cuando comenzaron los verdaderos quebraderos de cabeza”».

Como ves, en ambos casos basta una frase para crear sensación de anticipación y deseos de saber cuál es el «incidente extraordinario» y cuáles los «verdaderos quebraderos de cabeza».

También habrás comprendido que ninguna de estas novelas es una novela de acción o suspense. Sin embargo, sus autores, auténticos genios de las letras, supieron usar con pericia esta técnica para crear pequeños picos de tensión y jugar con la anticipación y con el deseo del lector de querer saber más.

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  • […] gustan los recursos narrativos bien utilizados. Un buen cliffhangger o un red herring en su lugar exacto pueden elevar una novela a novelaza. Pero si no se utilizan […]

  • […] propios de una excelente serie noir: giros inesperados, un ritmo trepidante, red herrings, cliffhangers… Creo que la trama policíaca es espectacular en la primera temporada, decae un poquito en la […]

  • Tonatiuht dice:

    También puede ser para introducir un personaje, hice un escrito que es como adivinanza, y explico cosas que hace el personaje, pero no menciono directamente quien es, y ya al final ni siquiera es una persona 🙂

  • Gerardo dice:

    Gracias por el aporte està excelente !
    Aunque hay un caso muy particular en que no funciona. Se los digo mañana.

    Broma… es un Cliffhanger…creo que si caché el concepto.
    Gracias. Me sirviò mucho.

  • Jonathan López Vela dice:

    ¡Me a servido mucho!, y a llegado en buen momento que estoy en la culminación de la primera parte de mi novela, y no sabía como integrar el resto y generar más interés, pero ahora las ideas aflorar más gracias al articulo.

  • Un muy buen artículo sin lugar a dudas.

    Me ha llamado la atención la disparidad de opiniones sobre los cliffhangers. Ustedes dicen que no se deben usar siempre y hay otros autores que los recomiendan usar siempre que se pueda.

    Supongo que es gusto de cada quien y la forma en la que quieras llevar sus escritos.

    • sinjania dice:

      Hola, Antonio:

      El cliffhanger es un recurso más, un ingrediente más. ¿Echarías patatas a todos los platos que cocines?

      Hay géneros como el suspense o las novelas de acción donde el cliffhanger encaja muy bien, pero otros donde conviene no abusar. Evidentemente, queda al criterio del autor, aunque en nuestra opinión la mesura es siempre buena para todo. Ten en cuenta que si repites el recurso sin cesar, pierde su efectividad porque un lector avezado se dará cuenta de que lo repites.

      Un saludo.

  • Me ha gustado mucho la forma tan clara con la que se explica este magnífico recurso que, por lo regular, encontramos a menudo en los cuentos y novelas pero como lectores habituales lo pasamos por alto. Muchas gracias.

    • sinjania dice:

      Gracias, Juan Cristobal:

      De eso se trata, de no pasar por alto cuando leemos los recursos que usan otros escritores. Así podemos aprender cómo manejarlos en nuestros propios textos.

      Saludos.

  • Acerca del Cliffhangers

    Interesante aporte de cómo manejar el suspenso y provocar al lector. Considero que un autor debe halar con un hilito a su lector… O debe tomarlo de las solapas y “obligarlo” a continuar leyendo esa novela con pericia. Si un escritor ha alcanzado ese virtuosismo ya tiene ganado el 50 por ciento del éxito. Es obvio que Sinjania sabe lo que aporta con sabiduría. Gracias por compartirlo.

    Saludos!!

    • sinjania dice:

      Hola, José:

      Has dado en el clavo: se trata de presentar nuestra historia de la manera más interesante posible, porque eso es lo que hace que el lector diga «¿Y ahora qué?» y continúe leyendo hasta el final.

      Saludos.

  • Iris V. dice:

    Justo esta mañana estaba pensando en algún recurso bueno para comenzar a narrar una nueva novela, ¡y me encuentro con este artículo en mi bandeja de entrada! Voy a practicar usando este recurso, gracias por su gran trabajo 🙂

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    Gracias por compartir este contenido.
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