Por qué es bueno escribir basura

Estás sentado a tu mesa de trabajo, escribiendo. Ya llevas mediada tu novela y acabas de empezar un nuevo capítulo. Pero de pronto comprendes que todo lo que has escrito ese día no es más que basura. Los párrafos son meros balbuceos, no has sabido dar con las palabras adecuadas y tu protagonista parece haberse desinflado. Así que empiezas a desesperarte.

En ese momento crees que nunca lograrás acabar tu novela y que, aunque lo hagas, esta nunca tendrá la calidad suficiente como para que un editor o un lector se interese por ella. Pero eso no es cierto.

En esos momentos de duda cruel, debes recordar que la escritura es un proceso. Y que esas novelas magistrales de grandes escritores que se alinean en tus estanterías no salieron perfectas y a la primera de las plumas de sus autores. Vladimir Nabokov, Alfred Döblin, Irish Murdoch… todos ellos vieron una tarde cómo sus personajes carecían de naturalidad y lucharon por encontrar la esquiva palabra precisa. Así pues, en ese momento puedes levantar tu ánimo recordando que:

  • Cuando escribes un primer borrador, solo estás confeccionando la columna vertebral de la historia que quieres escribir. En ese momento, los músculos, tendones y piel que la recubrirán todavía no están claros, de modo que es normal que las escenas no broten como por arte de magia. De hecho, lo lógico es que todavía haya bastantes aspectos poco definidos o esbozados de manera un tanto vaga.
  • Cualquier persona que escriba lo sabe: muchas veces las historias tienen vida propia y de pronto la protagonista hace o dice algo que en un principio no estaba contemplado; o la historia da un giro inesperado. Hay que dejar fluir esos cambios inesperados, darles la oportunidad de convertirse en algo bueno. Puede que no lo logren, pero debes escribir mucha basura para que de ella broten las exuberantes flores del ingenio.
  • Tienes que escribir y avanzar en la historia para comprenderla mejor. Al hacerlo es cuando nos damos cuenta de ciertos elementos que debemos incluir, párrafos que debemos eliminar, rasgos del carácter de nuestro protagonista que fallan… Se trata de avanzar en la historia, aunque sea a costa de escribir mal. Cuando releas ese texto lleno de errores y fallos, sabrás qué tienes que hacer para enmendarlos y el segundo borrador será tu oportunidad de corregirlos.
  • Aunque acabes por abandonar un texto porque te parece horrible, debes conservarlo. Ahí tienes un punto de partida desde el que recomenzar en el futuro, tal vez con mejor suerte.

Así que ten paciencia, acepta esos textos titubeantes, impostados, sin ilación, llenos de palabras equivocadas y personajes planos. Escribir algo malo no importa. Esos errores son el germen de algo mejor. Y recuerda siempre: la escritura es un proceso. Date tiempo.

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  • Muchas gracias por vuestro artículo! La verdad es que si he conseguido escribir más de dos páginas antes de sufrir un bloqueo y cambiar de proyecto ha sido gracias a vuestros consejos.
    Este en particular me ha resultado muy útil, pero ahora me asalta una duda: ¿pasa algo si dejamos cosas en blanco? Tengo un problema bastante grave con las transiciones de una escena a otra. Me cuesta muchísimo narrar viajes y traslados de un sitio a otro o cómo Fulanito se va y aparece Mengano. Lo que hago entonces es dejar un asterisco para saber que allí falta algo, pero es que me pasa tan a menudo que empiezo a tener miedo de no ser capaz de arreglarlo, por no hablar de que llevo tanto tiempo solo planificando la estructura de la novela que casi siento que se me ha olvidado narrar. ¿Son normales estas dudas? Y por otro lado, ¿es mejor escribirlo todo de golpe, que sea lo que Dios quiera y luego al final revisar, o ir revisando poco a poco?
    Siento tantas preguntas. Prometo que en teoría iban a ser tres líneas, lo juro 😉
    Una vez más, gracias por vuestros artículos, no sabéis cuántas veces me habéis salvado, a mí y a mis personajes. ¡No cambiéis!

    • Hola, Laura:

      Lo que necesitas es conocer y optimizar tu proceso de escritura. Este no es igual para todos los escritores, por eso tampoco hay consejos que os sirvan para todos. Pero atendiendo a lo que nos cuentas, te damos algunos consejos.

      Dejar cosas sin escribir para completar más adelante no es malo. Pero si lo haces de continuo, es que tienes un problema. Tú ya lo tienes indentificado: las transiciones de escena a escena se te dan mal. Lo mejor que puedes hacer es aprender cuanto puedas sobre ellas para aprender a manejarlas con soltura. Una manera fácil es fijarte como lo hacen los autores de los libros que lees. Ahí tendrás un montón de ideas.

      Por otro lado, si llevas demasiado tiempo planeando la estructura, ahí también puede haber un problema. Sabes que le concedemos mucha importancia a ese aspecto, pero no puedes quedarte estancada en él para siempre. Necesitas un plan de trabajo al que ceñirte para no quedarte detenida en ese punto. Tener hojas de trabajo «estándar» para completar resulta muy útil. Una vez las tienes hechas, empiezas a escribir.

      Por otro lado mira a ver si no te estarás entreteniendo por causa del miedo, de tener que empezar a escribir «de verdad». Puede que estés procrastinando.

      Tampoco pretendas hacer un esquema previo perfecto e hiperdetallado. Son esquemas que te sirvan de guía y orientación y verás que, cuando empieces a escribir, vas variando cosas.

      Toma decisiones, termina tu esquema y empieza a escribir esta misma semana. Verás como puedes hacerlo.

      Saludos.

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