febrero 5

Ocho rasgos demasiado humanos en la crítica literaria

Crítica literaria

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El editor y periodista Basilio Baltasar en su artículo “La conjura accidental”, se aventura a enumerar ocho rasgos de la crítica literaria. Rasgos «demasiado humanos” que lastran, o pueden lastrar, la actividad crítica.

¿Acaso podemos olvidar lo que en la crítica hay de demasiado humano? Contemplemos las fuerzas naturales que no podemos dominar ni poner al servicio de nuestra soberanía intelectual. Veamos cómo se inmiscuyen en la administración doméstica de la crítica literaria.

Rasgos de la crítica literaria

  • Primer rasgo demasiado humano de la crítica literaria: incluso antes de ser asaltado por las mercaderías igníferas, el tiempo ya era un precioso don escaso que se escurría ante nuestros ojos. Leer libros que no compensan la consecuente pérdida de tiempo genera una frustración que se traduce en embestidas y furias. Cuando no son debidamente reprimidas por la red de conveniencias dominante, la venganza puede ser devastadora.
  • Segundo rasgo demasiado humano de la crítica: el miedo a ser juzgado atenaza al crítico y el dictum evangélico —»no juzgues y no serás juzgado»— es demasiado explícito para aguantar su amenaza sin flaquear. Como todo el mundo sabe, un ataque es la mejor defensa. ¿Convendrá dejar pasar de largo la deliciosa oportunidad de atacar a su debido tiempo?
  • Tercer rasgo demasiado humano: ¿quién está dispuesto a soslayar los compromisos que el discurrir de la vida le tiende? El crítico tampoco puede deshacerse de ellos sin estropear la vinculación social que le protege de otros males. Son situaciones difíciles: la indulgencia con libros menores no es el ejemplo más grave. La complacencia forzada renovará la fiereza que se dedica a otros libros, para demostrar que no a todos se somete alegremente la independencia de su criterio.
  • Cuarto rasgo demasiado humano: nadie escapa a las angustias de la identidad. Ni siquiera el crítico se librará de padecer el rumor necrológico de los temores. Solo una crítica negativa, derribo que enaltece la oculta pesadumbre del espíritu, puede restaurar su maltratada identidad.
  • Quinto rasgo demasiado humano: concierne en especial a nuestros países católicos. ¿Qué autoridad no desea ser amada y temida al mismo tiempo? El crítico arrastra con disgusto este privilegio: solo es respetado cuando muerde.
  • Sexto rasgo demasiado humano: la secreta rivalidad con el editor es una fuente de emociones para el crítico. Siente la necesidad de dar a cada libro publicado la réplica que merece y quiere dejar constancia de que, en todo caso, a los dos pertenece el mérito.
  • Séptimo rasgo demasiado humano: Giorgio Colli decía, y con razón, que cada libro publicado contribuye a reprimir el deseo de leer. Esta fatiga no es ajena al crítico que lleva su pesadumbre con orgullo, pero las lecturas acumuladas según el desorden del mercado producen en su estructura cognitiva una falla: un déjà vu que a veces no deja comprender cuál es el origen de una obra literaria o si esta surge como una emanación absolutamente original.
  • Octavo rasgo demasiado humano: la incontinencia. Se diría que una atrofia muscular de origen desconocido impide retener el flujo autónomo de adjetivos elogiosos que los descubrimientos estimulan. Como si ya fuera una emoción senil, el entusiasmo enfático desborda el decoro que una persona sensata desea respetar.

Fuente: Elboomeran.com


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Basilio Baltasar, curso de crítica literaria, curso de lectura crítica, escribir reseñas


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