Escribir es reescribir.
Sin embargo, a menudo esta fase importantĆsima del proceso de escritura se toma como algo accesorio, un proceso que se expedienta con rapidez, mezclado con la revisión que, a su vez, se mezcla con la corrección.
Pero la reescritura estĆ” tan Ćntimamente ligada a la escritura que es casi imposible distinguirla de ella. No se puede escribir sin reescribir. Volver una y otra vez sobre el texto, trabajar sobre Ć©l de forma exhaustiva, obsesiva, atenta, sagaz y cuidadosa va unido al acto mismo de escribir. A veces lo acompaƱa, a veces lo sigue, se entremezclan y son inseparables.
En nuestros cursos para escritores siempre insistimos en la importancia de la reescritura. No es posible escribir un buen texto sin rehacerlo una y otra vez hasta dar con la versión perfecta y definitiva. Por cierto, si te interesa formarte con nosotros quizÔ quieras unirte a la próxima edición del Curso de Novela. Si estÔs en la lista de espera te avisaremos en cuanto se abra el plazo de inscripción. Puedes hacerlo, sin compromiso, en el formulario que encontrarÔs siguiendo este enlace.
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Emborronar y aƱadir
En Sin trama y sin final, un pequeño libro que recopila las notas y reflexiones de Antón Chéjov sobre creación literaria que el genial ruso compartió en su correspondencia con amigos, escritores y editores, el escritor dice;
Los manuscritos de todos los autƩnticos maestros han sido emborronados de arriba abajo, desgastados y cubiertos de aƱadidos que a su vez estƔn llenos de tachaduras y correcciones.
Ese es el proceso. No hay otro. Pensar que la obra nace perfecta a la primera, como un bebé rechoncho y sano, es una ingenuidad que demuestra que se tiene una noción confusa sobre lo que es crear y lo que es escribir. La escritura siempre implica emborronar, añadir, tachar y corregir.
No importa si se ha hecho, como siempre recomendamos, una labor seria de ideación y planificación, cuando la obra empieza a tomar cuerpo, a converse en palabras, frases, pÔrrafos, escenas, diÔlogos, descripciones⦠la reescritura es necesaria.
A medida que el texto crece y la historia avanza es preciso āinevitable, dirĆamosā volver sobre ella para aƱadir, quitar, cambiar de sitio y rehacer. Es mientras escribimos cuando vemos la historia con mayor claridad: ahora surge ante nosotros, se encarna en palabras y lo que muchas veces no eran sino intuiciones, decisiones tomadas de manera provisional, se asientan o se cambian. El texto estĆ” vivo bajo nuestras manos.
Haciendo enmiendas y tachaduras llegamos a concluir una primera versión, tenemos ya un primer borrador. Pero no hemos llegado al final. Ahora toca leerlo, revisarlo y⦠reescribirlo.
De nuevo desgastaremos nuestro texto āmetafóricamente, ahora que trabajamos en digitalā y lo cubriremos de aƱadidos. Ahora ya tenemos una idea global, de conjunto, y compremos mejor: lo que sobra, lo que falta, las partes confusas, las partes mejorables, el lenguaje, que siempre necesita ser refinado con preciosa atención. Hay que reescribir.
Reescribe cinco veces el mismo relato
Ese es el consejo que da Antón ChĆ©jov: Ā«Reescribe cinco veces el mismo relatoĀ». QuizĆ” cabrĆa aƱadir Ā«al menos cinco vecesĀ». Puede que sean algunas mĆ”s.
Entrevistado por The Paris Review, Ernes Hemingway explicaba:
La última pÔgina de Adiós a las armas la tuve que reescribir treinta y nueve veces antes de quedar satisfecho. ¿Por qué? Para encontrar las palabras adecuadas.
Y en El arte de la ficción, James Salter menciona que Gustave Flaubert escribió unas cuatro mil quinientas cuartillas de borradores para trescientas que tiene su gran novela Madame Bovary. QuizĆ” por eso es una novela inmortal. Porque Flaubert sabĆa bien que escribir es reescribir.
Como imaginas, estos autores no tenĆan prisa por finalizar su trabajo, no pretendĆan escribir una novela en un mes, ni siquiera en un aƱo. Estos escritores sabĆan que el tiempo es un ingrediente mĆ”s de la buena escritura. Junto con la paciencia.
Las novelas, los relatos, las poesĆas que leemos, nos gustan y admiramos han exigido mucho tiempo: tiempo de reflexión, de escritura y de revisión. Tiempo para reescribir aquello que ya hemos escrito, lo que hemos revisado y sobre lo que nuestra reflexión nos ha dictado la necesidad de volver para mejorar.
Si en tu escritura hay todavĆa aspectos que no te acaban de convencer, si sientes que no te aproximas todavĆa a la calidad de las obras cuya lectura disfrutas, es muy posible que lo que necesites sea darte tiempo. DĆ”rtelo a distintos niveles y de distintas maneras. AquĆ te hablamos de ello.
Tan fluido que parezca escrito sin esfuerzo
James Thurber, entrevistado tambiĆ©n por The ParĆs Review, reflexionaba:
Para mĆ, escribir es sobre todo una cuestión de reescribir. Se trata de intentar mejorar continuamente el texto hasta llegar a una versión definitiva tan fluida que parezca escrita sin esfuerzo.
QuizÔ ese es el problema. QuizÔ el problema radica en que, cuando leemos, somos incapaces de ver el esfuerzo y el tiempo que hay detrÔs de ese texto que nos maravilla. No vemos las tachaduras, las enmiendas, los añadidos, las correcciones. Y eso nos hace pensar que ese texto salió tal cual nosotros lo disfrutamos de la mente y de las manos del escritor. La versión definitiva es tan fluida que parece escrita sin esfuerzo.
Los mejores escritores son aquellos que hacen que escribir parezca fƔcil. A pesar de que precisamente ellos son los que mƔs aguda conciencia tienen de las dificultades de su oficio.
Para llegar a esa impresión de fluidez y de facilidad, esa sensación de que todo encaja y de que esa obra no podĆa haber sido escrita de ninguna otra manera el escritor ha tenido que reescribirla innumerables veces. Se trata, como dice Thurber, de intentar mejorar continuamente el texto. A veces serĆ”n solo partes, a veces el texto completo. Reescribir mientras se escribe y reescribir despuĆ©s de revisar. Reescribir siempre.
Porque, a fin de cuentas, escribir es reescribir.
”Qué maravilla de entrada!
Sin duda, escribir es reescribir.
Para mĆ, lo mĆ”s profundo de esta verdad es comprender que nada sale bien a la primera. Y si buscas la excelencia, como es mi caso, tu obra necesitarĆ” muchas versiones.
Gracias.
Siempre he tenido una duda con respecto a la reescritura. ¿Reescribir implica volver a escribir el texto desde cero, eliminando la versión anterior? ¿O es ir borrando y añadiendo pÔrrafos, dejando lo que nos apetezca correcto de la primera versión?
Puedes ser ambos casos, Juan Carlos. QuizÔ en alguna ocasión extrema el autor sienta que debe eliminar todo el texto y volver a comenzar de nuevo. Pero pensamos que lo mÔs habitual es trabajar sobre el borrador que se tiene, haciendo modificaciones; si bien alguna parte puede necesitar ser eliminada y escrita de nuevo.
Un abrazo.
Estoy en el proceso de finalizar mi opera prima
-ahora sĆ que si- y siempre me he apoyado en vuestros emails. Saludos
Hola, Miguel:
Enhorabuena por esa primera obra terminada. Nos encanta saber que, de alguna manera, te hemos sido de ayuda.
Un abrazo.
Natalia, leerte es un placer. cuando comence ha escribir lo hice a mano. Papel y lapicero Y es verdad la descripcion que tu haces. Hoy ya escribo en laptop.
Aun asi siempre a mi lado tengo papeles escritos, con ideas, resumenes de lo estudiado al crear cada personaje. He pasado tardes enteras para buscar y encontrar el nombre adecuado para un personaje. Y los impresionistas rusos fueron los que me moldearon desde niƱa. Gracias por tus aportes invalorables. Saludos Raquel.
Natalia, esto es muy grande, tanto que poca gente lo menciona.
Cuando reescribes te metes de una manera distinta frente a tu texto cada vez. Y relees – parte de la escritura es releerte- y eso es como aumentar la onda, la amplĆas, la resonancia crece y logras CAPAS, que en cocina es un tĆ©rmino que alude a la multiplicidad de condimentos puestos y sobrepuestos que hacen una pieza mĆ”ster.
Y luego estĆ” AmĆ©lie Nothomb, que dice escribir sus obras de corrido, sin necesidad de cambios… y encima a mano.