El contexto extraliterario de la obra en la crítica literaria

Tanto cuando nos enfrentamos a la lectura de una obra, sea literaria o de ensayo, como cuando llega el momento de escribir la reseña sobre la misma, debemos tener en cuenta el contexto en el que la misma ha sido creada, presentada al público y recibida por el mismo. Es lo que denominamos el contexto extraliterario de una obra.

El contexto extraliterario de la creación

Este contexto se refiere a las condiciones en el que el libro fue escrito.

Pueden ser condiciones generales, externas, referidas a la sociedad, época o cultura en la que el libro ha sido escrito. Especialmente cuando esas condiciones afectan al texto o a su comprensión por parte de un lector de otra sociedad, época o cultura.

O condiciones privadas. Estas condiciones pueden estar referidas a la vida íntima del escritor. Por ejemplo, si mientras produjo la obra el autor estaba enfermo o en medio de un proceso de divorcio. O a la esfera donde se unen lo público y la privado, como es el caso  de las convicciones políticas o religiosas. De nuevo, estas condiciones deberán tenerse en cuenta cuando han afectado a la escritura del libro.

El contexto de la presentación al público

Es especialmente importante en el caso de libros actuales, contemporáneos.

Por ejemplo, si un libro ha ganado un prestigioso premio literario. O si la editorial lo presenta como una nueva obra maestra.

En tal caso, el reseñista debe juzgar si el libro cumple las expectativas que su presentación ha creado.

Además, este contexto se relaciona con el anterior cuando se trata de una obra que no es recién publicada. ¿Cómo fue presentada en su momento? ¿Cómo fue recibida por la crítica? ¿y por los lectores?

Los libros no se escriben (ni se leen) en el vacío

Ningún libro se escribe en el vacío.

En su origen, desarrollo y significado forzosamente se hallan el autor y sus circunstancias históricas, humanas, sociales, ideológicas e intelectuales.

Pero además, esas mismas circunstancias afectan a lectores y críticos e influyen en la recepción de la obra y en su lectura. Hay novelas que fueron marcadas por el escándalo en el momento de su publicación, debido a los temas que tocaban. Incluso hoy día, en nuestra sociedad más o menos tolerante, hay libros que levantan ampollas.

De modo que el reseñista, para profundizar en una obra, muchas veces debe conocer (o investigar, si no las conoce) las circunstancias extratextuales que han intervenido en la escritura de una novela.

Porque al reseñista se le suponen aquellos conocimientos relacionados tanto con la Historia como con la Historia de la Literatura que le permiten situar sin error las coordenadas de una obra y su autor.

En la reseña, ¿contexto extraliterario sí o no?

Las referencias al contexto en el que aparece la obra, sin embargo, no siempre aparecerán en la reseña.

El reseñista las debe tener presentes a lo largo de la lectura, pero debe valorar si son tan relevantes que deba incluirlas en su crítica.

Una breve mención a la biografía del autor o a la corriente literaria a la que pertenece el libro pueden ser más que suficientes. Pero si, por ejemplo, ese libro concreto es el fundador de una nueva corriente, merece la pena dedicar algo de espacio en la reseña a hablar sobre ello.

El autor de la reseña deberá juzgar si algunas de las circunstancias extratextuales que afectan al libro merecen que pongo el foco sobre ellas al escribir su reseña.

Peligro: ad hominem

Cuando en la reseña se dedica un espacio a hablar del autor, se suele incurrir en dos errores: convertir la reseña en una biografía o acabar juzgando al autor y no a su obra.

El error de convertir una reseña en una biografía es evidente. El lector de la reseña no busca información sobre un escritor, sino sobre una obra. De manera que el reseñista debe centrarse en ofrecer información clara, precisa y honesta sobre dicha obra: su trama, su tema, sus personajes, su estilo, etc.

Una información demasiado extensa o detallada sobre el autor casi nunca será precisa. Además, hoy en día es fácil que el lector pueda acceder de manera rápida a través de Internet a una biografía del autor, si es que desea ampliar los datos que la reseña ofrece. De hecho, cuando la reseña ofrece demasiada información sobre el autor desvía la atención de la obra reseñada, lo que no es conveniente.

El error de usar argumentos ad hominem que descalifiquen al escritor para, de esa manera, descalificar su obra, es también evidente. Y, sin embargo, frecuente.

El reseñista no debe erigirse en juez del autor, tan solo de su obra. Debe ceñirse a examinar las ideas y recursos que el escritor ha empleado en su novela, argumentando la opinión que tales ideas y recursos le merecen.

El reseñista valora libros, nunca personas. Los argumentos para recomendar o no un libro se encuentran en el propio libro, nunca en la vida, costumbres o ideología de su escritor.

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CATEGORÍAS: Crítica literaria

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