Con la implantación de las nuevas tecnologĆas, el poder ha pasado de los editores hacia los lectores: ahora son ellos los que deciden quĆ© leer; quienes deciden lo que quieren, cuĆ”ndo lo quieren, cómo lo quieren y a quĆ© precio. Por eso, dado el impacto de las nuevas tecnologĆas, la autoedición, especialmente la digital, se presenta como una opción prĆ”ctica y de poco costo para llegar a ese pĆŗblico. Cada vez se estĆ” demostrando con mĆ”s vigor que los lectores estĆ”n dispuestos a leer y a comprar libros autoeditados, siempre que el producto ofrezca una calidad alta en todos sus aspectos, tanto tĆ©cnicos como literarios.
En el post anterior hablĆ”bamos sobre la necesidad de ofrecer un texto que ofrezca lo mĆ”ximo que el autor pueda ofrecer, literariamente hablando. TambiĆ©n seƱalĆ”bamos la necesidad de realizar una corrección de estilo y ortotipogrĆ”fica del texto final. Hecho esto, el siguiente paso serĆa emprender la maquetación del libro.
La maquetación consiste en disponer el conjunto de elementos de diseƱo impresos (texto, titulares, imĆ”genes) dentro de un determinado espacio, de tal manera que se consiga un equilibrio estĆ©tico entre ellos. Al hacerlo debemos evitar errores como dejar palabras sueltas en la Ćŗltima lĆnea de un pĆ”rrafo, partir palabras al final de una lĆnea o que aparezcan los denominados rĆos āespacios en blanco que quedan entre las palabras, pero que unidos a los espacios de lĆneas superiores e inferiores forman caminos blancos en el texto y dificultan la legibilidadā, asĆ como cuidar las tabulaciones.
TambiĆ©n debemos cuidar la elección de las fuentes, basĆ”ndonos no solo en su efecto estĆ©tico.Ā Lo que debemos buscar es facilitar la lectura en textos largos, creando una lĆnea base imaginaria que ayude al lector a reconocer tanto la lĆnea en la que se encuentra, como la anterior y posterior,Ā dotandoĀ la de mayor fluidez. Debemos evitar aquellas tipografĆas queĀ hacen las palabras mĆ”s redondeadas, porque en ocasiones tambiĆ©n las hacen mas largas. Esto no es un problema muy grave, pero debido a que nuestra vista lee a base de Ā«saltosĀ», cuando las palabras son mĆ”s alargadas, nuestro ojo debe dar mas saltos por lĆnea, lo que hace que la lectura sea un poco mas pesada.
Evidentemente, no es tarea sencilla ya que implica conocer y manejar los programas profesionales usados en maquetación. Por eso, siempre es recomendable acudir a servicios profesionales. Existen empresas de servicios editoriales que se encargarÔn de la maquetación de tu obra. AdemÔs, también pueden encargarse de la corrección ortotipogrÔfica, de la corrección de estilo, o de ambas.
Para el autor, contar con profesionales requiere una pequeña inversión; pero de este modo se asegura la calidad del trabajo final y, en consecuencia, multiplica las posibilidades de éxito.