Cómo aprovechar lo que sabemos del cerebro para atrapar al lector

Desde que el mundo es mundo, el ser humano ha contado cuentos. Los cuentos, las historias, las narraciones, son la manera que tenemos de explicar y explicarnos el mundo, una manera eficaz de trasmitir conocimientos sobre las mejores maneras de relacionarnos con el entorno y con nuestros semejantes.

Precisamente por la importancia de los cuentos, en los últimos años diferentes ramas del saber (neurobiología, psicología, sociología) se han ocupado de investigar cómo nos afectan las historias, cómo reaccionamos a ellas, qué partes de nuestro cerebro se activan, cómo nos involucramos con lo que se nos cuenta… De todo ello, la consultora en escritura Lisa Cron ha sacado lecciones muy concretas que podemos aplicar a nuestras propias historias cuando escribimos.

Enganchados a los cuentos es un potente manual de escritura lleno de consejos de índole práctica. Consejos muy bien explicados y ejemplificados, basados en los conocimientos que las diferentes disciplinas científicas han arrojado sobre las causas de que nos contemos cuentos y sobre cuál es la mejor manera de hacerlo.

En cada capítulo Lisa Cron revela un secreto cognitivo que una investigación ha descubierto. Por ejemplo, el cerebro evoca recuerdos para analizar y comprender qué está pasando. Y a cada secreto cognitivo le sigue un secreto narrativo. Así, los presagios, los flashbacks y las tramas secundarias deben ayudar al lector a comprender lo que ocurre en la trama principal, aunque el significado cambie a medida que avanza la historia.

El libro nos muestra de manera sencilla cómo reacciona el cerebro al exceso de información (la obvia, así que es mejor centrarse en aquello que hace avanzar la trama), cómo y por qué nos identificamos con el protagonista (queremos conocer su reacción al conflicto y qué pasos da para resolverlo), cómo nuestra lógica exige que los hechos sigan una relación causa-efecto o cómo los indicios que nos va dando la historia activan en nuestra mente el reconocimiento de patrones.

Como lectores, comprendemos la verdad que encierran todas las palabras de Lisa Cron. Y como escritores, recibimos un montón de buenas ideas para poner en práctica. El libro tiene un marcado carácter práctico y, entre otras cosas, al final de cada capítulo, proporciona una «lista de control» que nos permite asegurarnos de si nuestra historia se ciñe a lo que cualquier cerebro espera de una historia. Estas listas de control proponen una serie de preguntas, según el capítulo se haya centrado en el protagonista, el conflicto o la búsqueda de la concisión. Veamos algunas:

¿Sabemos de quién es la historia? Tiene que haber alguien a través de cuyos ojos veamos el mundo en el que nos han sumergido, es decir, un protagonista. Considera que el protagonista es el suplente del lector dentro del mundo que quieres crear.

¿Puedes contestar a la pregunta «¿y qué?» no importa dónde la plantees en la historia? Tienes que hacerte esta pregunta continuamente, como un niño de cuatro años, y si ves que no tienes respuestas, ten por seguro que acabas de toparte con un capricho, una digresión u otro elemento que provocará que tu historia se descarrile.

Además, el libro se ocupa de desmontar ciertos aspectos propios de la escritura creativa, que aunque esconden una verdad, muchas veces son malinterpretados. La autora los denomina «mitos» y a ellos contrapone una realidad:

Mito: Añadir problemas externos aumenta el dramatismo en un cuento.

Realidad: Añadir problemas externos solo  aumenta el dramatismo si el protagonista se ve obligado a enfrentarse a ellos para superar su conflicto.

Si te interesa mejorar tu escritura no dejes de hacerte con Enganchados a los cuentos. Cómo aprovechar lo que sabemos para atrapar al lector desde la primera frase. Recomendado.

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