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title: "Seis cosas que eliminar al revisar tu borrador"
description: "Durante la fase de revisión y reescritura una de las labores que deberás hacer para mejorar tu obra es suprimir: eliminar aquellas partes que, por diversos motivos, pueden estar perjudicándola...."
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date: 2021-03-11
modified: 2026-02-14
author: "Sinjania Formación para Escritores"
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categories: ["Escribir una novela", "Escritura Creativa", "Revisión"]
tags: ["eliminar al revisar", "escribir una novela", "fase de revisión", "primer borrador", "recursos para escritores", "revisar un borrador"]
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# Seis cosas que eliminar al revisar tu borrador

Durante la fase de revisión y reescritura una de las labores que deberás hacer para mejorar tu obra es suprimir: eliminar aquellas partes que, por diversos motivos, pueden estar perjudicándola.

Eliminar duele, lo sabemos, pero toca hacerlo. Duele porque cada frase, cada escena, cada personaje implican esfuerzo, horas de trabajo, una pequeña parte de ti que volcaste con ilusión en el texto, una gota de tu sangre artística. Y ahora debes enfrentarte a la difícil tarea de suprimirlo de la obra y mandarlo a la papelera. Sin embargo, es necesario. Y debes aprender a hacerlo porque solo así serás capaz de escribir obras dignas.

Pero eliminar es una labor delicada. En su libro *[Zen en el arte de escribir,](https://www.planetadelibros.com/libro-zen-en-el-arte-de-escribir/300567) *Ray Bradbury apuntaba:

> A los amigos que escriben siempre he intentado enseñarles que hay dos artes: primero, terminar una cosa; y luego el segundo gran arte, que es aprender a cortarla sin matarla ni dejarle ninguna herida. Cuando empieza la vida de un escritor ese trabajo le repugna, pero ahora que soy más viejo se me ha vuelto un juego maravilloso, un reto que me gusta tanto como escribir el original, porque es un reto. Tomar un escalpelo y cortar al paciente sin matarlo es un reto intelectual.

## Por qué eliminar al revisar un borrador

Es común que, mientras escribe, el autor se detenga en aspectos secundarios que luego deberán ser eliminados, o al menos recortados, en detrimento de partes que en realidad son fundamentales. Te dejas llevar por la historia y no te das cuenta de que esta a veces da rodeos innecesarios o se demora en detalles que no son relevantes.

Sin embargo, en una obra literaria cada elemento debe tener un propósito.

Debes concebir el texto literario como un tapiz. Todos y cada uno de los hilos de ese tapiz tienen un propósito. En unas ocasiones ese propósito será estructural y en otras será estético, pero en cualquier caso el propósito existe. Sin tal propósito, el tapiz podría deshacerse con facilidad porque su urdimbre sería débil, o bien el diseño en su superficie podría no estar claro o resultar poco atractivo.

Por eso en la fase de revisión de un borrador debes tener muy presente el propósito de cada elemento para asegurarte de que tu historia no falla ni a nivel de estructura ni a nivel estético.

Es importante aclarar que la conveniencia de eliminar no proviene de la necesidad de que la obra se adapte a una determinada extensión.

[Ya hablamos de que no hay una cifra estándar de palabras que una novela deba ocupar](https://www.sinjania.com/cuantas-palabras-debe-tener-una-novela/) y que lo importante no es la extensión de la obra, sino que esta se desarrolle de forma armónica y equilibrada, que no haya lagunas argumentales, pero tampoco relleno o partes que la lastren; que el arco argumental se desarrolle con limpieza y los personajes cumplan también sus arcos dramáticos.

En resumen, a la hora de eliminar es preciso aprender a distinguir lo que sobra de lo que vale, so pena de escribir una obra sin tono narrativo, en la que el conflicto se pierda entre la hojarasca de acontecimientos poco significativos o el carácter de los personajes se desdibuje entre los detalles accesorios.

Aunque resulte difícil, que no te tiemble la mano a la hora de eliminar lo superfluo, incluso aunque sean partes que te encantan. Porque toda esa maleza dificulta el avance del lector y es un lugar idóneo para perder su atención.

Cabe destacar que, una vez más, realizar un trabajo previo bien orientado y concienzudo facilita en gran manera (aunque no la excluye) la labor de eliminar durante la fase de revisión. Por un lado, porque te permite decidir de antemano los elementos y partes que compondrán tu obra y asegurarte así de que tienen un propósito. Por otro, porque a la hora de revisar puedes cotejar el borrador con los esquemas preliminares para localizar posibles desviaciones y, nuevamente, comprobar que cumplen un propósito.

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## Dónde eliminar  

Una vez claro el motivo por el que es tan importante que cada elemento de tu novela tenga un propósito, resulta más sencillo discernir qué debe ser eliminado.

Si un elemento de tu historia no fortalece la trama, contribuye al desarrollo de tus personajes, profundiza en los temas de la obra o proporciona contexto es hora de aplicar el escalpelo.

### 1. Personajes

[Ya hemos hablado de que es común que en las novelas de autores principiantes haya un exceso de personajes.](https://www.sinjania.com/personajes-se-parecen/)

Esto sucede porque crear personajes es una de las tareas más gratas para los escritores, de ahí que mientras tú pasas un buen rato el número de personajes pueda incrementarse sin querer.

No hay que perder de vista tampoco que, al escribir, a menudo se busca imitar la vida real. Y en la vida real por lo general todos tenemos un gran número de relaciones y conocidos. Pero aunque la ficción se inspira en la vida real, debe ceñirse también a los dictados de la narrativa para hacer que la obra funcione. Y la narrativa propone alcanzar el máximo resultado expresivo con la menor cantidad de recursos posible.

Por tanto, llegado el momento de la revisar un borrador, comprueba que no hay más personajes de los precisos. Si en tu historia hay personajes que podrían eliminarse con pocas consecuencias, plantéate eliminarlos.

### 2. Tramas secundarias

[Eres un buen escritor y conoces un montón de recursos, pero, como dijimos en otro artículo, eso no significa que debas incluirlos todos en tus obras.](https://www.sinjania.com/recursos-del-escritor/) (Recuerda la economía de medios). Sabes que las tramas secundarias son un modo de añadir complejidad a una obra y no hay novela en la que no incluyas varias.

Es un error común pensar que las novelas en las que hay tramas secundarias son necesariamente mejores. En realidad no es así. A menudo una trama principal bien desarrollada es más que suficiente; y, desde luego, más vale una única trama robusta que varias tramas flojas.

Si las tramas secundarias no refuerzan la trama principal, si no profundizan de algún modo en los temas que aborda la obra solo lastrarán tu historia, elimínalas. Puede que tengan una oportunidad como historias exentas en forma de relatos o sean el germen de una nueva novela.

Mención especial merecen las tramas secundarias de índole romántica. No hay nada de malo en incorporar una historia de amor a tu novela, pero ten cuidado de que ese no sea el tema de todas tus subtramas; especialmente cuando las usas para que esos personajes secundarios bonachones obtengan su recompensa al conseguir al amor de su vida.

### 3. Escenas

Una de las premisas básicas de la narrativa es que en cada escena debe suceder algo que haga avanzar la acción o que ayude a conocer mejor al personaje y sus motivaciones.

No obstante, es fácil dejarse llevar y añadir escenas en las que no sucede nada significativo, solo por el placer de ver actuar a los personajes o con la intención de que la narración de determinadas acciones «dé realismo» a la historia.

Repasa una a una todas tus escenas y pregúntate si la obra se entendería igualmente sin ellas. ¿Contribuye esa escena a desarrollar el arco dramático?, ¿aporta información necesaria sobre el personaje? Si la respuesta es no, coge las tijeras.

### 4. Contexto

El contexto es absolutamente imprescindible para que el lector pueda comprender adecuadamente la historia que le cuentas. Es preciso que conozca el entorno —físico, social, moral…— en el que todo sucede. De igual manera es necesario que conozca aquellos detalles de tus personajes que contribuyen a entender sus motivaciones, sus aspiraciones y su manera de enfrentarse al conflicto.

Pero puede suceder que el contexto se hipertrofie y ahogue la acción. Hay dos puntos negros que debes vigilar en lo relativo al contexto: los personajes y, si escribes fantasía o ciencia ficción, el *worldbuilding.*

Los escritores noveles a menudo se esfuerzan en imaginar hasta el más pequeño detalle de la vida de sus personajes, pero volcar toda esa información en la novela resulta un error. [Por eso basta con tener claros aquellos aspectos de su biografía y de su carácter que afectan al desarrollo de la historia. Todo lo demás sobra.](https://www.sinjania.com/creacion-de-personajes/)

Otro tanto sucede con el *worldbuilding.* En tu intento de introducir en la novela todo lo que has ideado sobre tu mundo, puedes dar al traste con el precioso equilibro que toda historia debe guardar entre sus diferentes elementos. Asegúrate de que no estás ahogando la acción con capas de detalles superfluos.

### 5. Prosa y estilo

También conviene revisar el estilo y la prosa para comprobar que sostienen la historia y la vuelven expresiva y literaria sin caer en lo redicho o excesivamente florido. Esto no significa que debas escribir de forma parca o escueta, sino que debes elegir bien cada palabras y formar bien cada frase para, una vez más, conseguir el mejor resultado con los menores medios.

Atento entonces a las frases redundantes. Con frecuencia el escritor novel teme no ser adecuadamente entendido por el lector, de manera que repite varias veces una misma información con pequeñas variaciones en su formulación. Si crees que corres el riesgo de no ser entendido, busca una manera mejor de explicarte, en lugar de repetirte.

Ojo a las frases artificialmente largas. No se es más literario por escribir largas frases rimbombantes y, además, cuando no se tiene un buen manejo de la gramática, se puede acabar cometiendo errores sintácticos. De nuevo, no se trata de que no sea correcto escribir frases largas, pero a la hora de revisar un borrador conviene examinar las que lo sean para comprobar que están bien escritas y que no hemos acumulado palabras sin ton ni son.

Cuidado también con el exceso de adjetivación. Horacio Quiroga advertía: «Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil». Una vez más, se trata de dar con la palabra justa.

[Localiza y elimina los clichés. Esas ideas, expresiones o fórmulas que han sido tan usadas que han perdido su brillo no tienen nada que hacer en tu obra.](https://www.sinjania.com/el-cliche/)

### 6. Prólogos

Hay una alarmante tendencia a comenzar cualquier novela con un prólogo. Parece que fuera un requisito indispensable. Sin embargo, a menudo esos prólogos no contienen más que información de contexto que podría darse sin ningún problema a lo largo de la obra. Valora si ese no es el caso del tuyo.

Como cualquier otro elemento de la obra el prólogo debe cumplir un propósito. Si el del tuyo es meramente dar contexto, poner en antecedentes al lector, puedes eliminarlo sin titubear e incorporar los datos que contiene a otras partes del texto.

[En este artículo te contamos dos motivos por los que no escribir un prólogo.](https://www.sinjania.com/escribir-un-prologo/)

## Una última advertencia

Hemos hablado de eliminar todo aquello que no tiene un propósito claro en la novela, esas partes que han crecido demasiado, pero que en realidad no contribuyen de manera decisiva al desarrollo de la obra. Hilos del tapiz que no son ni estructurales ni estéticos y que, por tanto, no tienen razón de ser.

Entre esos hilos no pueden estar las descripciones o los pasajes introspectivos (o no todos).

Las descripciones de paisajes, de personajes, de habitaciones y ropas; las inmersiones en los sentimientos y pensamientos del protagonista suelen tener una función tanto estructural —saber dónde sucede la acción o a quién— como estética —en ellas reposa a menudo parte importante del valor estético de la obra—. [No son relleno, son literatura.](https://www.sinjania.com/relleno-o-literatura/)

Por supuesto, debes valorar esas partes y juzgar si son pertinentes y si cumplen su función, pero sin dar por hecho que una descripción demasiado larga no tiene lugar en una buena obra y que por tanto debe ser eliminada. Recuerda que no todo tiene que ser acción.

¿Sueles eliminar muchas cosas cuando entras en fase de revisión? ¿Qué partes son aquellas que en tu caso medran sin control?, ¿qué estrategias adoptas para eliminarlas sin que la obra o tú sufráis demasiado? Charlamos en los comentarios.

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