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title: "Ponerle pasión no es suficiente para escribir bien"
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date: 2023-09-21
modified: 2023-10-26
author: "Sinjania Formación para Escritores"
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categories: ["Escritura Creativa", "Mentalidad para escritores"]
tags: ["escribir con pasión", "escritura creativa", "mentalidad para escritores", "mindset para escritores", "no-blog", "pasión por la escritura", "recursos para escritores"]
type: post
lang: es
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# Ponerle pasión no es suficiente para escribir bien

Para muchos escritores noveles, escribir es su pasión. Hay una fuerte pulsión en ellos que los impulsa a escribir, a plasmar en palabras las mil historias que su mente, siempre creativa, no para de segregar. Pero, por desgracia, la pasión no es suficiente para escribir bien, menos todavía para escribir grandes obras.

El problema estriba en que damos por sentado que cuando seguimos nuestra pasión seremos felices. Si hacemos lo que nos gusta, el goce está asegurado y además lo haremos bien. Y, en el caso de la escritura, la ecuación se completa con la idea de que si nosotros gozamos al escribir (porque nos mueve la pasión), el lector lo hará también al leer nuestros textos. Pero nada de eso es exactamente así.

## Pasión no es igual a felicidad

Lo primero que hay que tener presente es que pasión no es igual a felicidad. No al menos a esa felicidad gratuita que con frecuencia se tiene en mente cuando se habla de ser feliz siguiendo una pasión.

Maticemos esa idea: ciertamente llevar a cabo una tarea que nos apasiona nos proporciona felicidad. Alguien cuya pasión es escribir será feliz creando personajes, redondeando frases, ideando tramas.

Pero, como hemos dicho en muchas ocasiones, la escritura es un camino. Es como una escalera por la que el escritor debe aspirar a ascender. La extrema facilidad con la que a menudo la escritura brota al comienzo, cuando se está en los primeros peldaños de la escalera, y por la que se llena página tras página con cientos de historias sin esfuerzo aparente (y por tanto con grandes dosis de disfrute) suele ser porque no se conocen los rudimentos de la ficción.

No hay reglas en la escritura, pero sería ingenuo negar que hay buenos y malos modos de hacer. Que una obra literaria (breve o extensa) necesita una estructura; que los personajes deben recorrer un arco dramático que permita al lector percibir en ellos un desarrollo; que se puede jugar con el tiempo para crear efectos interesantes, resaltar ciertas partes y jugar con la curiosidad del lector; que el lenguaje, en literatura, es un lenguaje connotado, a menudo metafórico, y que es necesario manejarlo con sumo cuidado…

Escribir es un arte, y tiene su ciencia. Adquirir esa ciencia implica esfuerzo. Y cuando el esfuerzo entra en juego, la naturaleza de la felicidad cambia. Ya no es ese estado de gracia que brota simplemente por pergeñar una historia y volcarla en un documento de texto, se diría que casi como salga, cuando el escritor está en los primeros peldaños de la escalera. Quien aspira a convertirse en un buen escritor no se conforma con estancarse en los primeros escalones, mira hacia arriba y desea llegar a esa cúspide que comparten tantos grandes autores. Y empieza a querer conocer más del oficio, a interesarse por las técnicas y recursos de los que dispone para plasmar su obra, a refina su manejo del lenguaje…

La felicidad ya no brota directamente de la escritura, su pasión, sino que surge también y en gran medida de la consciencia de su esfuerzo, de lo gratificante de dominar cada vez mejor su oficio y de ir ascendiendo peldaño a peldaño.

Si te paras a pensarlo, ese tipo de felicidad, duramente conquistada, es diferente —y diríamos que más profunda— que la felicidad facilona de entregarse a una pasión.

Por cierto, si quieres tú mismo subir un par de peldaños de la escalera de la escritura aprendiendo un poco más sobre los mecanismos de la ficción, no te puedes perder el Curso de Escritura Creativa. Solo hay dos ediciones de este curso al año, pero puedes unirte a la lista de espera y te daremos notificación preferente en cuanto se abra el plazo de inscripción. [Tienes el formulario para hacerlo en esta página.](https://www.sinjania.com/curso-de-escritura-creativa/)

Por otro lado, no hay que perder de vista que la pasión puede suponer un primer paso hacia esa felicidad esforzada de la que venimos hablando. Porque resultaría muy difícil, por no decir imposible, entregarse al esfuerzo continuo, al largo aprendizaje, a la tarea de autoexploración que supone la escritura sin el motor de la pasión.

Es innegable que cuando algo nos apasiona ponernos a la tarea nos cuesta menos. Las horas de dedicación, el denodado esfuerzo, la frustración ocasional y los eventuales fracasos se hacen más llevaderos cuando nos impulsa la pasión.

## La pasión no asegura el goce ni escribir bien

Pero, por todo lo anterior, puede afirmarse que la pasión no asegura el goce. O no de continuo.

Isaac Bashevis Singer decía: «La única forma de producir buena literatura es trabajar duro». Y el trabajo duro, como la mayoría ya sabemos, cuesta. Exige de nosotros un esfuerzo diario y el compromiso para realizarlo sin desfallecer. Hay dificultades que resolver y cosas que aprender. Hay decisiones que tomar y fracasos que asumir. Hay que marcarse objetivos y aplicarse con resolución y arrojo para alcanzarlos. Son necesarios tiempo, paciencia, interés, abnegación, tesón, buen ánimo, conocimiento, pericia…

La rosa de la escritura tiene espinas, hay que asumirlo así. Habrá momentos de frustración y estancamiento, habrá dolor en el parto de tus obras. No todo serán mieles. Pero también tendrás la satisfacción de verte progresar, de alcanzar metas, de percibir que cada texto es mejor que el anterior.

Por otro lado, la pasión tampoco implica escribir bien. Por pasión que le pongas a tus sesiones de escritura, si no conoces los resortes de la ficción y cómo manejarlos tus obras lo reflejarán.

No es la pasión con la que concibieron y trabajaron en sus obras lo que admiramos de los grandes maestros de la literatura. Es su pericia, su técnica, su dominio del lenguaje, la hondura de sus personajes…

Lo que se relaciona de cerca con el último punto: la pasión no implica goce ni una escritura expresiva, por eso tampoco puede conllevar por defecto el goce del lector.

## Escribir con pasión no asegura el disfrute del lector

La idea suele ser la siguiente: si la escritura es mi pasión, cuando me entregue a ella disfrutaré (ya hemos visto que no es exactamente así); y si yo disfruto al escribir, el lector lo hará al leer.

Pero, como ya vimos en un artículo hace tiempo, el disfrute del autor no es un valor literario. No es algo que el lector pueda percibir en la obra para su deleite ni es algo que pueda valorar, como sí lo es el apropiado tratamiento del tema, el desarrollo de los personajes, la creación de una atmósfera o la cadencia de un estilo propio.

[Si te interesa leer el artículo completo acerca de por qué disfrutar al escribir no se relaciona en absoluto con la calidad final de la obra, puedes hacerlo siguiendo este enlace.](https://www.sinjania.com/disfrutar-al-escribir/)

De modo que lo mejor es superar esa idea naíf de que basta con seguir tu pasión para ser escritor. La pasión puede ser la base de una carrera enfocada con seriedad, probablemente sea un cimiento imprescindible sobre el que edificar. Pero la pasión no trae consigo únicamente la felicidad de hacer algo que te gusta, sino que lleva aparejados el esfuerzo, el estudio, el denuedo.

La escritura no es un pasatiempo banal, es algo que exige conocimiento, autoexploración, ponerse metas y luchar para llegar a ellas. La pasión es solo el comienzo, sin duda es necesaria porque la escritura cuesta, exige mucho de sus fieles adeptos. Pero ella sola no basta si aspiras a escribir literatura inmortal.

Ahora te toca a ti: ¿te mueve a ti la pasión? ¿Crees que con ella es suficiente? ¿Cómo logras que tu pasión te impulse cuando falla la motivación o las cosas se ponen difíciles? Cuéntanoslo en los comentarios.
