Cinco personajes para una novela de fantasía

Cinco personajes para tu novela de fantasía

Cuando empiezas a escribir una novela de fantasía, es común centrarse con emoción en idear mundos míticos y razas mágicas. Te dejas llevar e inviertes tiempo y más tiempo en diseñar desde las viviendas donde habitan al cielo con tres lunas que contemplan los personajes. Pero ¿qué hay de ellos?

Los personajes son la esencia misma de la novela, no importa en qué género se circunscriba esta. Así que no hay duda de que tienen una enorme importancia. Pero en el caso de la fantasía esa importancia reviste ciertas particularidades.

  • Muchas veces las novelas de género fantástico describen acontecimientos épicos que reflejan la eterna lucha del bien contra el mal. En ese caso, los personajes actúan como metáforas vivientes de la Luz y de la Oscuridad.
  • Precisamente porque la fantasía nos recuerda esa lucha del bien contra el mal, el lector ansía identificarse con esas fuerzas (por lo general con el bien, como es obvio). Así que necesita de personajes bien trazados en los que poder reconocerse.
  • Por último, los personajes son el elemento conocido (el elemento «humano», aunque sean enanos con pelos en los pies) que sirve de brújula al lector en un mundo fantástico creado desde cero, donde rigen otras leyes físicas y sociales.

En resumen, por lo general son los personajes los que hacen que recordemos y amemos una novela.

Pero cuando hablamos de personajes para una novela no nos referimos únicamente al protagonista. Los personajes que le rodean también deben estar bien trazados para que la novela tenga fuerza y perdure en el recuerdo del lector.

Si el antagonista es un personaje meramente decorativo al que el héroe vence sin esfuerzo una y otra vez, en tu novela no habrá conflicto. Añadir unas gotitas de romance, incluyendo un personaje al que el protagonista ame y quiera conquistar puede enriquecer tu novela. Darle a tu personaje principal un fiel compañero le hace más cercano. O hacer que no lo sepa todo y que necesite de las orientaciones de un guía lo humaniza.

Estas relaciones con otros personajes son las que crean las capas que dan relieve a tu protagonista, pero también a tu historia. Los campos de batalla, la fuerza de los objetos mágicos o las luchas de poder de los reinos de fantasía solo nos importan en la medida en que lo hacen los personajes.

Por eso hoy vamos a hablar de cinco tipos de personajes para una novela de fantasía. Cinco tipos de personajes que se corresponden a los que encajan en el esquema narrativo del Viaje del Héroe, sobre el que hablamos en esta entrada.

Personajes para una novela de fantasía

El protagonista

El protagonista es el corazón de tu historia. Es el personaje principal y si no funciona no importará lo bien trabajados que estén el resto de personajes.

Muchas novelas de fantasía siguen el esquema de «El viaje del héroe», que Joseph Campbell desarrolló. Eso significa que en muchas ocasiones el protagonista va a ser un héroe por accidente; es decir, alguien que no deseaba verse embarcado en ningún tipo de aventura y que, por consiguiente, se muestra reacio y en un principio rechaza el conflicto.

Por eso mismo hay algunos aspectos a los que debes prestar atención al crear a tu protagonista.

  • Decide desde el comienzo cuáles son las principales características que van a definir al protagonista. Sobre esa base irás añadiendo detalles que den profundidad y desarrollo al personaje.
  • Decide si tu protagonista será una persona normal o si tendrá algún tipo de poderes extraordinarios. En función de esto variará bastante su forma de enfrentarse a los retos que le oponga el conflicto.
  • Decide si tu personaje tendrá rasgos de antihéroe, un trasfondo oscuro que en ocasiones le haga vacilar entre el bien y el mal.

El antagonista

El antagonista es la encarnación de las fuerzas adversas contra las que el protagonista tendrá que luchar.

En consecuencia, muchos escritores crean un personaje malvado, pero sin matices. La idea es que, cuanto más malo el villano, mas conflicto y más interés.

Pero es justamente al contrario.

Un personaje malvado sin matices deja de interesar rápidamente al lector. Mientras que un antagonista que se muestra humano y que tiene sus motivos para actuar como lo hace (motivos que no se limitan a una maldad innata y suprema), incluso cuando esos motivos están equivocados a juicio del lector, resulta muy atractivo.

Dale rasgos de bondad o de justicia a tu villano para lograr que el lector se identifique hasta cierto punto con él. Y que el duelo entre él y el protagonista resulte mucho más interesante y matizado.

Aquí hablamos ya de cómo crear antagonistas irresistibles. Léelo.

El maestro

Dentro del esquema de Campbell ya citado, el protagonista suele encontrarse con un maestro.

El maestro es una figura que actúa como un mentor para el protagonista. Le educa o entrena y, en cierta medida, sirve como catalizador del desarrollo del héroe.

El maestro no es un mero profesor, pues en la relación con su pupilo hay un fuerte componente emocional, también moral. El maestro no solo ayuda al protagonista a dominar ciertas herramientas, poderes o disciplinas; sobre todo le enseña a distinguir el bien del mal y a actuar siempre de la manera correcta.

Cuando el protagonista duda (y conviene que lo haga, para darle profundidad a su personalidad), recordará las enseñanzas de su maestro en un punto de inflexión emocional que puede ser uno de los momentos álgidos de la historia.

Otro momento álgido es el momento en que maestro y discípulo se separan. Tarde o temprano el segundo debe probar sus fuerzas y, para ello, su maestro no puede estar cerca.

Sopesa estos puntos al desarrollar el maestro:

  • Decide si el maestro será simplemente un hombre sabio (que domina el uso de alguna herramienta o que es ducho en cierta disciplina); o bien si tiene habilidades inusuales, como poderes mágicos.
  • Decide cómo será la relación entre maestro y pupilo. ¿Es positiva o negativa? ¿Se muestra el alumno rebelde o el maestro huraño?
  • Decide cómo se separarán maestro y discípulo. ¿De forma abrupta o planeada? ¿Conservan una buena relación o se separan enemistados? ¿Cómo afronta el protagonista la separación, con miedo o con ganas de probar sus fuerzas?

El compañero

En el género fantástico, más que en ningún otro, el protagonista es un héroe. Por mucho que trabajes para humanizarlo, lo cierto es que no deja de ser un personaje extraordinario, con cualidades extraordinarias que al final siempre se comporta con valor, audacia, bondad y justicia.

Tal dechado de virtudes puede acabar por resultar cansado para el lector, por eso es común añadir un adlátere que dé dimensión humana al héroe.

El compañero suele ser un personaje común, al menos por contraste con el protagonista. Y muestra al lector cómo es el protagonista en su vida cotidiana, cuando se quita por un momento la máscara de héroe; cuando no se enfrenta al poderoso villano, sino que descansa y se reconforta entre gentes normales.

La presencia del compañero no sirve solo para humanizar al héroe, sino que también puede actuar como válvula de escape que alivie la tensión de la trama, volviéndola en determinados momentos más pedestre y menos heroica.

Por último, el compañero puede ofrecer una perspectiva de la historia más cercana a la del lector porque, como él, es una persona normal. Esto hace que en muchas ocasiones el lector acabe por empatizar más con el compañero que con el protagonista.

Con frecuencia entendemos mejor a Sancho que al Quijote, porque Sancho es un hombre del pueblo, pragmático y realista, y la espiritualidad del Quijote nos resulta inalcanzable.

La persona amada

Como en el caso del compañero, la persona amada ayuda a humanizar al protagonista. Es un héroe (o heroína) valiente y poderoso, pero también tiene un corazoncito que se agita ante la presencia de su amor, como el tuyo o el mío.

Además, la existencia de una persona amada proporciona una excelente trama secundaria que puede reforzar el conflicto, añadir suspense o actuar como contrapeso de las escenas de gran tensión.

Como en el caso del antagonista es vital que la persona amada no sea un personaje plano que se limita de manera pasiva a esperar al héroe, de quien en cierta manera es un reflejo (bondadoso, valiente, abnegado, etc.).

La persona amada tiene que tener una personalidad propia y bien definida. Y tiene que contribuir a que el protagonista complete su arco dramático: debido al amor, el personaje principal puede cambiar su punto de vista respecto a algo; puede ser más vulnerable; o puede comprometerse con más ahínco con una causa…

Hemos visto algunos personajes para una novela de fantasía. ¿Significa esto que si tu novela no los incluye a todos no será bueno? No, en absoluto.

Puedes prescindir de todos, menos del protagonista, por supuesto. Puedes amalgamar dos de ellos. ¿Qué tal si el compañero fuera la persona amada? ¿Y si el maestro se convirtiera en el villano?

También puedes hacer evolucionar estos personajes para una novela hacia nuevas cotas de refinamiento. Estos cinco tipos solo son un andamiaje sobre el que tú debes construir personajes únicos, matizados, profundos, redondos. ¡Empieza hoy mismo!

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  • Vero Cura dice:

    Genial artículo! Me sirve mucho para mí historia, aunque todavía estoy en etapa de trabajo previo.. una vez leí (no recuerdo dónde) un comentario de alguien que se quejaba de los estereotipos masculinos y femeninos en los libros de fantasía y aventura: el hombre rudo, que bebe cerveza, come mucho y canta mal (por ej) y la mujer que siempre es bella, delicada y con mucha gracia para la música.. Y precisamente en mi historia rompo totalmente con esos estereotipos.. pero, funcionarán? O chocarán? Tal vez funcionan precisamente por ser estereotipos de épocas medievales.. no lo sé…

    • sinjania dice:

      Hola, Vero:

      Va siendo hora de romper con los estereotipos de género. Si escribieras una novela histórica que aconteciese en la Edad Media tendría sentido tratar de reproducir de manera fidedigna los roles de aquella época. Pero hablamos de fantasía. Si existe la magia, ¿por qué no hombres sensibles o mujeres valientes?

      Por otro lado, hay muchos autores escribiendo novelas en las que se rompen los roles de género, así que al lector le chocará cada vez menos.

      Saludos.

  • Emmanuel dice:

    los nombres son importante en los personajes o en los lugares en una novela de fantasia?

    • sinjania dice:

      Hola, Emmanuel:

      Los nombres revisten importancia, pero no son determinantes. Lo verdaderamente importante es la historia que vive ese personaje y los cambios que experimenta debido a ella.

      El acierto de Tolkien no fue llamar Frodo a su personaje, sino cómo construyó ese personaje y la increible historia en la que le hizo participar.

      Saludos.

  • juan david dice:

    como pudo crear una cuenta
    aqui

    • sinjania dice:

      Hola, Juan David:

      Solo los alumnos de los cursos tiene cuenta, que es con la que entran a nuestro campus. Pero puedes dejar tu nombre y tu correo al pie de cualquiera de los posts para unirte a nuestra comunidad de escritores y recibir en tu correo nuevos contenidos cada semana.

      Saludos.

  • […] Desarrollo: En el viaje del héroe esta parte se corresponde con la Iniciación. El héroe cruza el umbral y se adentra en lo extraordinario. En esta parte aparecen nuevos personajes que van a intentar ayudar al héroe o bien impedirle que alcance su objetivo. Hablamos de las principales tipologías de estos personajes en este artículo, échale un ojo. […]

  • Yuna dice:

    Hola!!! Mil y mil gracias por sus consejos. Siempre he querido dar mi mayor esfuerzo por tener personajes llenos de matices y una trama con giros interesantes, ycon tu blog todo ha resultado bastante útil. Gracias de nuevo!!!

  • Reyines dice:

    Hola a todos!!! Qué tal?
    Muchas gracias por vuestros consejos, creo que con un poco de cada uno se puede empezar a armar el puzzle. Es mi primer intento para escribir!!! Estoy documentándome aún, pues creo que es muy importante escuchar los consejos de los profesionales. Gracias nuevamente.

  • Britannia dice:

    Yo creo que las historias deben ser contardas como nacen de la imaginación. Claro, hay que moldearlas, darles vida propia; pero tiene que haber una gran cuota de sinceridad del autor para hacer un buen libro. No es una lista de requisitos a cumplir, aunque siempre puedes usar la lista para abundar en la historia de la manera que se requiera. Sinceridad ante todo.

    • sinjania dice:

      Hola, Britannia:

      La sinceridad, la autenticidad del autor no están reñidas con que este conozca al dedillo los elementos de un texto literario.

      Es precisamente conocerlos y manejarlos con soltura lo que le permite contar bien su historia. De hecho, solo si conoce los elementos que intervienen en un texto literario puede trascenderlos, combinarlos de otra forma, alterarlos y subvertirlos para crear algo nuevo, original y diferente.

      Muchas gracias por comentar.

      Saludos.

  • hola,

    Muy interesante este artículo sobre cómo crear personajes de fantasía. Estoy de acuerdo con lo que se comenta en el artículo. Para mí la gran dificultad es crear buenos personajes que enganchen, que sean originales, pero sin caer en los estereotipos, algo que es difícil…

    • sinjania dice:

      A estas alturas, después de siglos de novelas y relatos, y décadas de películas y series parece imposible alcanzar la originalidad y evitar el estereotipo. Sin embargo, no lo es. Se trata de usar con tiento el argumento, la trama y el personaje y luego trabajar una voz personal. No es sencillo, pero es posible. Si el texto es bueno, el lector sabrá perdonar los elementos comunes. De hecho, jugar con esos elementos comunes y convertirlos en un guiño es un recurso que el lector más avezado puede apreciar.

      Saludos y muchas gracias por comentar.

  • Andy dice:

    Justamente esto es lo que deberíamos EVITAR A TODA COSTA en una novela de fantasía. Este puto esquema de “prota, compañero, amor platónico, sensei” es un cáncer y está sobregastado.

    • sinjania dice:

      Hola, Andy:

      Lo cierto es que esta tipología de personajes funciona. Por eso se usa. Queda en manos del escritor darles un aire nuevo. A estas alturas no es fácil, pero ese es el reto, ahí está la genialidad. A estas alturas, en realidad, casi todos los esquemas, estructuras y personajes tienen poco de novedosos. Y sin embargo se siguen escribiendo obras nuevas que no se parecen a ninguna otra. O que se parecen, pero puede que el mal de nuestro siglo sea una condena eterna al metatexto. A usar lo ya usado, a crear collages, guiños, citas, paráfrasis…

      Y, en general, se puede buscar la originalidad convirtiendo a los personajes en acontecimientos, en fuerzas positivas o negativas que se oponen o ayuda al protagonista. Todo, como siempre está en manos del autor.

      En fin, lo importante es conocer bien los ladrillos de los que disponemos para decidir luego si los usamos y cómo los usamos.

      Gracias por leernos.

  • Patricia Om dice:

    Muchísimas gracias por los consejos. Estoy escribiendo mi primera novela y me sirve de mucho la orientación que me dan! Saludos desde Buenos Aires!

  • Trianna dice:

    Hola- Muy buen articulo. En realidad escribir personajes que impacten no es facial. Pero practicando llegaremos a lo que se quiere llegar. Gracias.

    • sinjania dice:

      Hola, Trianna:

      Esto es solo una clasificación (bastante somera) de los personajes de una novela. Trabajarlos bien, darles hondura y personalidad es un trabajo laborioso. Pero, como tú dices, se trata de practicar.

      Saludos.

  • VÍCTOR LÓPEZ RACHE dice:

    MIL GRACIAS DE NUEVO.

  • Carmen De la Vega dice:

    Una manera muy sencilla de enseñarnos cómo construir estos personajes fantásticos.
    Gracias

    • sinjania dice:

      Los personajes son fundamentales en cualquier novela. Cuanto más sepamos sobre ellos, mejor.
      Gracias por leernos, Carmen.

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