Cinco hábitos de la vida actual que perjudican tu carrera de escritor (y tu vida)

Escribir es una actividad intelectual.

Esto significa que necesitas tener tu cerebro en plena forma para absorber las ideas que flotan en tu entorno y que son posibles gérmenes de nuevas historias y planteamientos, memorizar nuevos conceptos y relacionarlos con otros aprendidos con anterioridad, pensar de manera creativa, mejorar el uso del lenguaje…

Por desgracia, el auge de las nuevas tecnologías, que todos hemos incorporado a nuestras vidas, está contribuyendo a que, por distintos motivos, nuestro cerebro se vuelva más lento, más perezoso y menos capaz de pensar de forma original.

Diversos estudios demuestran ya que el uso (o abuso) de las nuevas tecnologías alterna nuestras conexiones neuronales, y no siempre para mejor. La salud cerebral es importante, por ejemplo para la prevención de futuras enfermedades cognitivas, como el Alzheimer; pero para un escritor es imprescindible para desarrollar una obra literaria brillante, única e interesante, que perdure para siempre en los anales de la literatura.

De hecho, un cerebro más lento también va a afectar a tu productividad. Si eres poco productivo te llevará más tiempo finalizar una obra, y tampoco serás efectivo a la hora de gestionar tu carrera: hacer marketing, aumentar ventas, localizar editorial…

Por todo ello ha llegado el momento de que comiences a prestar atención también a tu salud cerebral. Para ayudarte te desvelamos algunas actividades que probablemente haces a diario, pero que están perjudicando a tu cerebro y, sí, también a tu inteligencia.

1. Vida sedentaria

Todos sabemos ya que la vida sedentaria no nos beneficia y es causa o coadyuvante de numerosas enfermedades físicas: cardiopatías, diabetes, cáncer… Pero, además, la inactividad física ya se relaciona también con el deterioro mental.

Un escritor pasa largas horas sentado: mientras escribe, mientras lee, mientras localiza información para documentarse… Sin embargo, permanecer sentado durante largas horas parece estar relacionado con el adelgazamiento de las regiones del cerebro vinculadas a la memoria.

Por el contrario, la actividad física regular aumenta las sustancias químicas del cerebro que promueven una mejor memoria y benefician al aprendizaje.

Para mantener tu salud física y mental, incorpora alguna actividad física a tu día a día, como caminar o montar en bicicleta.

Además, intenta reducir la cantidad de tiempo que permaneces sentado. Levántate y camina durante unos minutos (si usas la técnica Pomodoro puedes destinar alguno de los descansos breves a andar o hacer estiramientos). O prueba a escribir de pie, Hemingway lo hacía.

Seguro que nunca habías pensado que hacer ejercicio diario pudiera ser algo que mejorara tu escritura, pero lo es.

2. Multitarea

Se tiende a pensar que hacer varias tareas a la vez nos convierte en personas más productivas. Sin embargo, ya hay numerosas evidencias que demuestran que intentar dedicarse a dos tareas de forma paralela no es posible para el cerebro humano.

Los expertos señalan que se pierden entre seis y nueve minutos cada vez que saltas de una actividad a otra. Ese es el tiempo que tarda el cerebro en llegar de nuevo a su máximo rendimiento.

De modo que si eres de los que tienes el correo abierto mientras escribes, o preparas el próximo contenido de tu blog al tiempo que monitorizas tus redes sociales, te estás equivocando.

Cuando crees que estás realizando múltiples tareas, en realidad lo que estás haciendo es simplemente cambiar de una tarea a otra muy rápidamente, pero cada vez que lo haces hay un costo cognitivo en forma de perdida de concentración y efectividad.

Además, la multitarea también aumenta el cortisol, la hormona del estrés, y la adrenalina, de manera que tu cerebro resulta sobreestimulado, lo que desemboca en lo que se denomina niebla mental, un estado que reduce la capacidad para concentrarse.

Como es natural, la falta de concentración hará que tu escritura se resienta. Te costará más reanudar el trabajo donde lo dejaste el día anterior, el desarrollo de tus ideas, personajes y argumentos será más pobre y la capacidad de tu mente para dar con la palabra exacta no estará al cien por cien.

Lo adecuado, entonces, es que te centres en una única tarea hasta darla por acabada, lo que además es una técnica efectiva de productividad.

3. Sobrecarga informativa

Todos tenemos siempre con nosotros nuestros teléfonos móviles. Y gracias a ellos nos enteramos al momento de cada nuevo correo, actualización o notificación.

Eso, que parece algo inofensivo e incluso beneficioso, en el fondo está jugando en tu contra. Una investigación del psicólogo Glenn Wilson ha descubierto que si intentas concentrarte en una tarea después de haber recibido la notificación de que tienes un correo no leído en tu bandeja de entrada, tu coeficiente intelectual efectivo puede reducirse en diez puntos. Es decir, estar pendiente de las notificaciones y responder mensajes o correos está reduciendo la calidad de la atención que le prestas a lo que estás haciendo en ese momento, así como tu concentración.

De hecho, atender y gestionar correos y actualizaciones se lleva un tiempo importante de tu día a día; tiempo que, si aprendieses a gestionarte mejor, podrías invertir en otras actividades, como la escritura, la formación o la lectura.

¿Crees que atender el correo o revisar las actualizaciones de tus redes sociales no te lleva tanto tiempo? Te proponemos que hagas el siguiente ejercicio: dedica un día a sumar cada minuto que dedicas a estas tareas. Puede que te sorprendas del resultado. Sobre todo cuando pienses en la de cosas útiles que podrías hacer en ese tiempo.

A la pérdida de tiempo causada por dedicar más tiempo del preciso a estas actividades se unen los problemas derivados de la sobreestimulación innecesaria del cerebro.

El gran volumen de correos electrónicos, actualizaciones sociales y notificaciones que recibimos puede ser abrumador. Si no se gestiona adecuadamente, el flujo constante de contenidos puede causar estrés y provocar una sobrecarga informativa.

Lo peor es que buena parte de esa información a la que nos vemos expuestos es muchas veces irrelevante o innecesaria, y causa lo que se conoce como infoxicación: un estado en el que dispones de tanta información sobre determinado tema que puede dar lugar a que te quedes paralizado.

Piensa detenidamente si no puede ser eso lo que te sucede con la escritura: has leído tantos artículos y visto tantos vídeos que ahora no sabes cómo gestionar todo ese conocimiento y te sientes incapaz de, simplemente, ponerte a escribir. Si te has sentido identificado es el momento de que pases a la práctica intencional y la escritura consciente.

Lo bueno es que la misma herramienta que puede ser fuente de infoxicación (por lo general el móvil), puede serlo también de su cura: configura tu teléfono o usa herramientas que te permitan filtrar la información. Reflexiona sobre qué tipo de contenidos consumes y para qué y desengánchate de aquellos que sean innecesarios o poco relevantes. Tu cerebro te lo agradecerá siendo más eficiente.

Además, procura mantener el teléfono móvil alejado de ti mientras trabajas en tu obra, ya sea que te estés documentando, escribiendo o haciendo el plan previo. No tienes que comprobar cada notificación al instante ni dar respuesta inmediata a cada correo o mensaje.

4. Abuso de las pantallas

Como ves, gran parte de los problemas anteriores se derivan de una misma realidad: abusamos de la pantallas.

Televisión, teléfonos, tabletas, ordenadores, videojuegos… la realidad es que pasamos mucho tiempo delante de una pantalla. Eso contribuye a la vida sedentaria, a la sobrecarga informativa y a que tratemos de hacer varias cosas a la vez, en un vano intento de optimizar nuestro tiempo. Además, todas ellas son actividades que perjudican nuestra agilidad mental.

Conviene aparcar las pantallas siempre que sea posible (y a menudo lo es, aunque ya nos hayamos acostumbrado a su omnipresencia) y sustituirlas por ocupaciones tan gratas como pasear, hacer ejercicio, leer (en papel) o conversar. Esta última actividad es muy beneficiosa para la salud cerebral.

La mística del escritor acostumbra a presentar al autor como un ser solitario y huraño, un misántropo encerrado en su torre de marfil, a solas con su obra. Es cierto que escribir es una tarea solitaria e inmersiva y que mientras trabajaba el escritor se aísla en ese mundo que está brotando poco a poco de su mente. Sin embargo, una conversación en persona resulta muy beneficiosa para el cerebro. Un estudio de la Universidad de Michigan ha descubierto que tan solo diez minutos al día de conversación con otra persona son suficientes para mejorar la memoria y la cognición.

Al parecer, dicho estudio demuestra que la socialización resulta tan efectiva como las formas tradicionales de ejercicio mental para aumentar la memoria y el rendimiento intelectual.

La falta de interacción personal verdadera empobrece las oportunidades del cerebro para hacer mejores conexiones. Así que en lugar de wasapear con tu familia o tus amigos, tal vez sea mejor que quedes con ellos para verlos en persona (con mascarilla y distancia de seguridad, por favor, cuídate y cuídalos).

Por supuesto, esto no significa que debas proscribir las pantallas de tu vida, algo que en realidad resulta bastante difícil hoy en día. Pero piensa bien cuánto tiempo les dedicas y con qué finalidad, seguramente puedas reducir su uso.

5. Dormir poco

Nos acostamos tarde y nos levantamos temprano y, como resultado, dormimos poco.

La falta de sueño puede tener serias consecuencias: te vuelve más lento y perjudica tu capacidad de reacción, atención, concentración y toma de decisiones; también genera estrés y desequilibrios hormonales, deteriora la memoria y entorpece el aprendizaje. De hecho, no dormir lo suficiente puede reducir tu cerebro.

Dormir es absolutamente esencial para tu cerebro, porque es la forma en que este procesa la información, consolida los recuerdos, establece conexiones y elimina las toxinas. Un adulto debe dormir entre siete y nueve horas diarias. La media en España es de 6:47 horas, según los datos recopilados por la app de control del sueño Sleep Cycle.

La ajetreada vida moderna nos obliga a robarle horas al sueño para hacer otras actividades, aunque casi siempre relacionadas con las pantallas: trasnochamos para ver la tele, jugar a videojuegos o pasar el rato en las redes sociales. Ya hemos mencionado que conviene reducir el uso de pantallas, y otro motivo para hacerlo es que la luz azul de las pantallas de móviles y tabletas afecta a la calidad del sueño porque detienen la producción de melatonina, una hormona que tu cuerpo empieza a segregar horas antes de irse a dormir para regular el ciclo del sueño.

Si quieres rendir al máximo al día siguiente y evitar problemas como el sobrepeso, la diabetes y el estrés es preciso que mejores tus hábitos de sueño. Duerme al menos siete horas diarias y deja móviles y tabletas al menos dos horas antes de irte a acostar.

Así te asegurarás de que tu cerebro funciona como debe e incluso mejorarás tu esperanza de vida.

Estamos convencidos de que tienes alguno de estos hábitos nocivos, ¿quién no? Pero si tu cerebro rinde por debajo de sus posibilidades tu escritura se va a ver perjudicada, porque tendrás menos capacidad para aprender, para pensar, para decidir y llevar a cabo el intenso trabajo intelectual que implica escribir.

Es hora de que empieces a cuidar de tu cerebro, el motor de tu carrera de escritor. Puedes hacerlo de manera muy sencilla: duerme más, usa menos las pantallas, haz algo de ejercicio…

¿Sabías cómo afectan estos hábitos tan comunes a tu salud cerebral? ¿Cuál de estos hábitos tienes?, ¿y cuál de ellos piensas abandonar? Ya sabes que contar a otros tus objetivos ayuda a reforzar el compromiso, así que cuéntanos en los comentarios cuál de estos hábitos vas a erradicar a partir de hoy.

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  • ¡Muy bueno!, creo que es sano dejar un poco el uso del teléfono en horas de noche, quizá este tiempo pueda invertirse en actividades más productivas y dormir más. Gracias.

  • Muy útil tu artículo me ayudó a entender que ventajas poder tomar de mi día y en qué enfocar mi tiempo para hacerlo más productivo. Gracias 😀

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