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Cómo gestionar la frustración cuando eres escritor

Como en cualquier otra profesión —y como en la vida en general— a los escritores no os va siempre todo bien. Pasáis por momentos duros cuando sufrís un bloqueo, cuando os enfrentáis a un rechazo editorial, cuando no ganáis un concurso o cuando tenéis que arrostrar una crítica negativa.

En esos momentos es normal que aparezca la frustración. Y aunque la frustración es un sentimiento común, habitual en nuestro devenir personal y profesional, conviene saber gestionarla porque, de no hacerlo, puede tener consecuencias negativas tanto para ti como para tu carrera y tu obra.

Por eso hoy vamos a reflexionar (y te invitamos a que lo hagas a tu vez) sobre cómo gestionar la frustración cuando eres escritor.

Qué es la frustración

De acuerdo con el diccionario frustrar es «privar a alguien de lo que esperaba».

Así, la frustración se da cuando no se cumple aquello que esperábamos que sucediera. Si pensabas que escribir tu novela resultaría más sencillo, pero al final está suponiendo más tiempo y esfuerzo del previsto; si al revisar tu primer borrador te das cuenta de que necesita todavía mucho trabajo; si has enviado tu original a distintas editoriales y no recibes contestaciones positivas; o si no vendes la cantidad que esperabas de ejemplares de tu libro es perfectamente normal que la frustración haga su aparición.

Como ves, la frustración se relaciona con las expectativas. Esperábamos algo, pero no sucede. Y cuanta más importancia le demos a eso que esperábamos, más grande será a su vez nuestra frustración por no haberlo conseguido.

Cómo puede afectarte la frustración

Ahora ya sabemos qué es la frustración —no conseguir lo que se esperaba— y de dónde surge —de la disonancia entre lo que esperábamos y lo que conseguimos—. Pero hemos dicho que la frustración puede afectar a tu carrera y a tu obra, y puede hacerlo de la peor forma posible: haciendo que abandones.

Cuando te sientes frustrado es normal sentirse desmotivado. Uno siente que sus desvelos y su trabajo no han servido de nada, que la meta siempre parece a la misma distancia y que jamás se cruzará su línea. Entonces la tentación de abandonar puede volverse muy fuerte.

Es difícil que ver frustradas nuestras expectativas una única vez nos haga tirar la toalla. Pero la realidad es que, con toda certeza, vamos a fracasar en más de una ocasión, porque el fracaso forma parte de la vida, aunque resulte amargo. Entonces, cuando nos vemos frustrados en varias ocasiones, es cuando corremos el riesgo de abandonar para siempre.

Como además el fracaso suele darse sobre todo en los primeros pasos en el camino de la escritura, en los primeros pasos de la carrera de escritor (luego veremos por qué), si no sabes gestionar la frustración puedes encontrarte renunciando para siempre a la escritura, a publicar, a vivir de tu obra… Y eso sería muy triste.

Todavía más: la frustración relacionada con tu faceta de escritor puede llevarte a sentirte desmotivado en otros ámbitos de tu vida y entrar así en una etapa de apatía vital de duración indefinida. Por eso es importante aprender a gestionar la frustración.

Cómo gestionar la frustración cuando eres escritor

Hay varias cosas que debes hacer para aprender a gestionar la frustración cuando eres escritor.

La primera es aprender que, como hemos dicho, el fracaso existe. Vas a tener que sufrir un número indeterminado de reveses y decepciones a lo largo de tu carrera. Ojalá no fuera así, pero lo mejor es asumir esa realidad.

El fracaso duele y nos hace sentir mal, pero, por suerte, tiene una cara positiva: siempre se puede aprender algo de él. Aprende a extraer enseñanzas de tus errores.

Tampoco debes perder de vista que si alguna vez fracasas es porque te estás arriesgando. Fallas porque te lanzas a explorar nuevos territorios, a hacer cosas que nunca habías hecho antes. Y en esos casos es normal no hacerlo todo bien a la primera. Quien nunca se arriesga, quien permanece a salvo y cómodo en su zona de confort es probable que nunca se enfrente con la frustración, pero tampoco alcanzará nuevos objetivos. Si hay frustración es porque hay reto.

La segunda cosa que puedes hacer es reconocer la frustración. No la niegues, no la ocultes: déjala fluir. Repítelo: estoy frustrado porque no he conseguido lo que quería. Ser consciente del sentimiento te ayudará a superarlo.

Date permiso para enfadarte, date permiso para sentir tristeza o rabia. Es normal hacerlo, es incluso saludable.

Por último, es necesario que aprendas a gestionar tus expectativas. Como este tema es importante y complejo, merece un apartado aparte.

Gestionar las expectativas

Hemos dicho que las expectativas están claramente ligadas con la frustración. Es cuando no alcanzamos aquello que deseamos cuando nos sentimos frustrados.

También hemos dicho que la frustración acostumbra a aparecer cuando nos proponemos nuevos retos y la inexperiencia juega a nuestro favor. Por eso señalábamos que es frecuente que la frustración haga acto de presencia en los primeros pasos en el camino de la escritura, en los primeros pasos de la carrera de escritor. Justo cuando una desilusión puede conducir fácilmente a abandonar para siempre el proyecto de convertirse en autor.

Por eso es importante tener expectativas realistas. Y a menudo los escritores principiantes no tenéis expectativas realistas porque no conocéis adecuadamente el terreno en el que os adentráis.

Puede que pienses que escribir tu novela será algo sencillo y que en unos pocos meses habrás culminado el trabajo. Puede que creas que es suficiente con subir tu libro a Amazon para que las ventas comiencen a sumarse sin otro esfuerzo por tu parte. Tal vez pienses que basta con enviar tu original a un par de editoriales para recibir una aceptación entusiasta y un contrato editorial.

La realidad acostumbra a ser distinta de todo eso. Escribir no es fácil. Tampoco lo es publicar o vender libros. Por supuesto, hay casos de escritores muy afortunados que han alcanzado sus metas de forma rápida y sencilla, pero la mayoría de las veces conseguir un hito lleva tiempo y lleva esfuerzo. E implica tener tanto formación como información.

Como apuntábamos, los escritores noveles tenéis en vuestra contra la inexperiencia. Para reducir en lo posible la frustración es conveniente que, antes de acometer cualquier proyecto, os informéis bien. Solo cuando se tiene buena información se pueden concebir expectativas realistas. Sabrás cuánto tiempo y esfuerzo puede llevarte alcanzar los hitos a los que aspiras, y conocerás los obstáculos que pueden presentarse en tu camino. De este modo tu frustración será menor, porque tus expectativas estarán ajustadas con la realidad.

No te niegues el conocimiento ni la información. Antes de acometer cualquier tarea asegúrate de que sabes lo que implica para hacer cálculos y pronósticos sensatos. Verás que así se reduce la frustración.

En resumen

Quédate por tanto con estas ideas:

  • La frustración forma parte de la experiencia humana. Hay que aprender a identificarla y a tolerarla.
  • De hecho, la frustración tiene un componente positivo, porque implica que te estás arriesgando en nuevas parcelas, que sales a explorar fuera de tu zona de confort.
  • No obstante, conviene aprender a gestionar las expectativas. Investiga e infórmate ante cada nuevo reto y proyecto para ajustar lo que esperas a la realidad plausible. Te frustrarás menos.
  • Ten siempre presente que tolerar la frustración implica perseverar, continuar adelante aunque no hayas conseguido lo que esperabas. No te quedes atorado en la frustración, porque lo que importa es lo que haces a continuación: rendirte o continuar.
  • La frustración implica a menudo la oportunidad de crecer, de aprender. Ser capaz de gestionar la frustración te hace más fuerte porque te permite comprender que eres capaz de seguir adelante; que no te rindes, sino que aprendes, tomas nota de tus fallos y prosigues.
  • Que algo no haya salido como esperabas no implica que nunca vayas a alcanzar ese objetivo. Date la oportunidad de volver a intentarlo. Sé flexible y optimista.
  • Ten cuidado con cómo te cuentas las cosas. Con frecuencia la frustración hace brotar nuestros pensamientos negativos y comenzamos a decirnos que no podemos, que es normal que no lo hayamos conseguido, que no somos lo suficientemente buenos…
  • Tampoco te victimices («Todo me sale mal»), ni culpes a otros. Afronta los hechos con responsabilidad. ¿Has hecho todo lo que estaba en tu mano?, ¿hay alguna lección que puedas sacar?

Gestionar la frustración es algo que se aprende y se entrena y esperamos que con estas ideas que hemos compartido contigo estés en mejores condiciones de afrontar esos pequeños fracasos inevitables en la vida.

Si deseas aprender a caminar con paso firme hacia tus objetivos, el curso «Productividad para escritores» te puede ayudar.

¿Te has sentido frustrado recientemente?, ¿por qué? ¿Qué enseñanza sacaste de ese estado? ¿Has decidido rendirte o, por el contrario, has encontrado motivación para perseverar? Hagamos un ejercicio de catarsis colectiva antifrustración en los comentarios.

También puedes unirte si te apetece a nuestra comunidad de escritores, serás muy bienvenido. Tienes el formulario a continuación.

5 COMENTARIOS


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  • Interesante artículo. Desde mi punto de vista personal, está muy bien enfocado, pues, creo que da de lleno en la cuestión: cuáles son las causas de la frustración y la manera de afrontarlas

  • Realmente leer esto de sinjania me salva cada vez. No sé que sería de mi si no tuviera este correo electrónico que me anime para seguir adelante. Empezar es lo más difícil, pero se vuelve fortalecedor leer esto y recuperar tu seguridad. Gracias

  • Muchísimas gracias por este artículo. De entre todas las herramientas para escritorxs, hablamos poco de estas emociones fundamentales. La frustración, como bien decís, puede llegar a trastocar todos tus esfuerzos. un cordial saludo

  • ¡Buenísimo artículo!
    Soy de la opinión de que hay que ponerse objetivos grandiosos en la vida pero es más eficaz dividirlos en metas más pequeñas. Metas realistas que se puedan conseguir y que sean los peldaños que lleven al objetivo marcado. Eso evita en gran parte la frustración.
    Está bien soñar… pero los sueños hay que planificarlos y trabajarlos si queremos que se conviertan en realidad.
    Y por supuesto, aprender de los errores. Como dice un amigo: “O ganas, o aprendes”.

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