Seis consejos para trabajar la estructura de una novela

Seis consejos para trabajar la estructura de una novela

Hemos hablado ya en numerosas ocasiones de la importancia de cuidar con el mayor esmero la estructura de una novela.

La estructura de una novela es el andamiaje que lo sostiene todo, por eso no puede fallar.

Pero, además, crear una buena estructura te beneficia de dos maneras:

  • Dándote una imagen clara de la historia que vas a escribir, lo que te facilitará llevarla adelante con éxito, sin bloqueos y sin fallos.
  • Confiriendo consistencia y cohesión a la trama, lo que es básico para que el lector se adentre en tu historia con sencillez y la lectura resulte grata.

A la hora de trabajar la estructura de una novela hay varias cosas a las que debes prestar atención. Vamos a verlas en detalle.

La estructura básica

Lo primero que necesitas para empezar a esbozar la estructura de una novela es conocer su estructura básica.

Para hacerlo, te recomendamos que te ciñas al esquema clásico de planteamiento, desarrollo y desenlace.

Es un esquema sencillo, pero eficaz (por eso se usa para contar historias desde los albores del mundo). No te vayas por las ramas y define para tu historia un principio, un desarrollo y un final. Con esos elementos claramente definidos verás que la cosa empezará a marchar.

El planteamiento

En el planteamiento debes:

  • Introducir el incidente detonador, es decir, el suceso que lo va cambiar todo, echando a rodar la historia.
  • Presentar al protagonista.
  • Presentar el lugar donde la acción va a suceder.
  • Dar una idea al lector de cuál es la tesis que la novela va a desarrollar: la infelicidad, el amor, la pérdida, la infancia… Tras tu novela subyace un tema, insinúalo desde el primer momento.

Recuerda que no tienes que decir todo del personaje en el planteamiento. Tienes toda la novela para contarle detalles sobre él al lector y descubrirlo por completo ante sus ojos.

Lo mismo respecto a los escenarios y lugares.

El desarrollo

En el desarrollo de una novela es donde sucede lo primordial.

Conocemos más sobre el personaje principal y vemos cómo se enfrenta al conflicto. A su vez el conflicto se desarrolla en toda su extensión, presentado obstáculos al protagonista.

Durante el desarrollo también entran en juego los personajes secundarios y las subtramas.

En este punto el argumento tiene que quedar claro. El lector debe saber quién es el protagonista, qué le ha pasado (algo que ha alterado su día a día) y ver cómo se enfrenta a las circunstancias para tratar de que las aguas vuelvan a su cauce.

En esta entrada tratamos largo y tendido el desarrollo, no te la pierdas.

El desenalce

Un buen desenlace es el que une de forma lógica todos los puntos de la historia.

Incluso aunque planees un final abierto, lo que sucede en el desenlace tiene que desprenderse de lo que ha venido sucediendo hasta el momento.

Las fuerzas del conflicto vuelven a quedar en reposo y el personaje completa su evolución.

Un consejo: si escribes sagas compuestas por varias novelas también cada una de ellas debe tener un final. Aunque la trama principal vaya a continuar desarrollándose en las sucesivas entregas, debes ponerle el punto final a alguna de las tramas secundarias que manejas para que el lector perciba esa sensación de finitud.

Aquí hablamos de cómo escribir el final de una novela.

Por último, no olvides que la estructura de una novela debe ser equilibrada, guardando proporción entre cada una de sus partes. No puede tener una introducción más extensa que el desarrollo ni un final enclenque.

Conoce las diferentes estructuras

Hay diferentes estructuras que puedes usar para escribir una novela.

Hemos hablado ya de la clásica estructura en tres partes, que además es ideal para plantear la trama mientras haces el trabajo de planificación previo a la escritura.

Puedes usar una estructura en cinco partes, muy semejante a la anterior. El planteamiento ocupa la primera parte. En la segunda entra en escena el conflicto. Durante la tercera parte el conflicto sigue desarrollándose y tiene lugar el clímax. En la cuarta parte las fuerzas del conflicto amainan y se prepara el desenalce, que tiene lugar en la quinta y última parte.

También tienes la estructura conocida como «Viaje del héroe», una estructura dividida en doce etapas que el protagonista recorre como si se tratase de las jornadas de un viaje.

La estructura de los vasos comunicantes, donde dos tramas paralelas y en principio inconexas convergen en un punto, mezclándose a partir de ahí.

O la estructura circular, en la que la historia termina donde comenzó y donde planteamiento y resolución se reflejan uno en otro como en un espejo, completando así el círculo.

Elige la estructura en función de la idea

Es importante que antes de empezar a escribir decidas qué estructura es la más adecuada para tu novela. Para hacerlo tienes que tener en cuenta cómo quieres organizar la información, qué tipo de historia es la que vas a contar, cuál es la tesis central…

Una novela de aventuras con un feliz regreso a casa podría muy bien seguir la estructura del viaje del héroe. Mientras una novela que gira sobre la idea del eterno retorno se beneficiaría de una estructura circular.

Piensa cómo puedes organizar tu historia para que la propia estructura —el orden de las escenas, los marcos temporales, los acontecimientos, etc.— aporten a su significado.

Pero siéntete libre de experimentar. Altera el orden, mezcla estructuras, modifica elementos.

Puedes empezar a narrar tu historia en medio del clímax para saltar luego hacia el principio. Puedes empezar por el final. Puedes mezclar escenas (usando por ejemplo la estructura de los vasos comunicantes en un único capítulo).

Esos experimentos son los que escriben la historia de la Literatura.

Planifica antes de empezar a escribir

Sabes que somos fieles defensores de esta idea: planifica primero, escribe después.

Y una de las partes que con más minuciosidad debes planificar es la estructura de una novela. Así crearás un armazón estable y sólido sobre el que luego trabajar de manera más efectiva.

Claro que puedes lanzarte a escribir sin un plan previo y trabajar en la estructura a posteriori, pero si lo haces de esta manera estarás echando más trabajo (y no precisamente del más sencillo) sobre tus fatigados hombros de escritor.

De esta manera además evitas bloqueos y pasos en falso, porque desde el principio sabes lo que vas a hacer y cómo.

Por supuesto, debes darte margen y planear una estructura flexible que te permita introducir cambios a medida que trabajas, pero con un plan previo todo fluye con mayor facilidad.

Oculta la estructura de tu novela

Como el esqueleto en un ser vivo, la estructura de una novela no debe apreciarse a simple vista. Está ahí, es fundamental y lo sostiene todo, pero queda hermosamente oculta por una capa de músculos y piel que le otorgan un aspecto atractivo.

Debes tener clara tu estructura y trabajar en ella con minuciosidad, pero también debes conseguir que no resulte obvia.

Para ello asegúrate de trabajar bien las transiciones entre las partes y de crear un sentido de progresión. La idea es que la historia fluya con suavidad aparente, a pesar de los puntos de giro o los cambios en la tensión que tú hayas incluido con pericia magistral.

Aunque, como siempre, en literatura no hay normas fijas. Tal vez te interese, según cómo sea tu historia, que la estructura quede expuesta y cada parte se distinga con claridad. Como siempre, piensa en qué es lo más conveniente para tu historia.

Fíjate en lo que hacen otros escritores

Para ser escritor hay que leer mucho (y leer bien), porque la lectura es una fuente inagotable de ideas, inspiración y conocimiento.

Así que cuando leas, fíjate bien en cómo ha planteado el escritor la estructura de su novela.

¿Qué sucede en las primeras páginas? Puede que el escritor haya optado por un planteamiento tradicional en el que presenta la situación de parida. O tal vez en el primer capítulo presenta el clímax e incluso el desenalce.

Si la historia empieza in media res o in extremis, ¿cómo maneja la narración y el tiempo para que este vuelva hacia atrás, hacia el elemento desencadenante, y luego avance hacia el final?

¿Cómo progresa la historia durante el desarrollo, cómo se percibe que la acción avanza?

¿Se vislumbra el desenlace? ¿Guarda este coherencia con lo que ha pasado anteriormente? ¿Es un final sorpresivo?

En el Curso de Novela hemos seleccionado numerosos ejemplos de cómo los grandes escritores han usado los diferentes elementos que forman una novela y los analizamos para que entiendas mejor cómo aplicarlos en tus obras.

Si lees mucho y haces un poco de trabajo previo (como el que te enseñamos a hacer en el curso de novela) lo vas a tener muy fácil para crear estructuras sólidas y efectivas.

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  • Maite dice:

    Ahora mismo estoy revisando una novela que escribí como un proyecto de mi blog y me fijé (quizás no sea así) que la estructura clásica no es proporcional. El problema está en un desenlace enclenque. Revisaré sus consejo sobre cómo terminar la novela para mejorar mi texto.

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