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title: "El trabajo duro y el trabajo blando en el proceso creativo"
description: "Que escribir es un trabajo duro es algo de lo que hemos hablado muchas veces. Probablemente es algo que tú ya sepas por experiencia propia: cuando pasas horas sentado frente al ordenador, inmóvil,..."
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date: 2024-03-21
modified: 2026-03-06
author: "Sinjania Formación para Escritores"
image: https://www.sinjania.com/wp-content/uploads/2024/03/Trabajo-blando.png
categories: ["Escribir una novela", "Escritura Creativa", "Proceso de escritura"]
tags: ["consejos para escritores", "creación literaria", "curso de escritura creativa", "curso de novela", "escritura creativa", "no-blog", "proceso creativo", "proceso de escritura", "recursos para escritores", "trabajo blando", "trabajo duro"]
type: post
lang: es
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# El trabajo duro y el trabajo blando en el proceso creativo

Que escribir es un trabajo duro es algo de lo que hemos hablado muchas veces. Probablemente es algo que tú ya sepas por experiencia propia: cuando pasas horas sentado frente al ordenador, inmóvil, luchando a brazo partido por expresar con claridad y gracia esa idea, por ordenar las frases y encontrar la palabra precisa, por afinar las reacciones de tu personaje ante el conflicto para que sean coherentes con su carácter…

Sin embargo, hay una parte del trabajo de escritura que no consiste en estar sentado ante la página o el procesador de textos, anotando palabra tras palabra. A esa parte del trabajo la llamamos *trabajo blando,* pero que su nombre no te confunda, porque es una parte muy importante del proceso creativo. Hablemos sobre el trabajo blando.

## El trabajo blando

Hemos dicho que el trabajo duro es aquel que se realiza cuando netamente se escribe. Cuando, sentado a su escritorio, el autor encadena palabras, anuda frases y va plasmando en el papel la historia que ha concebido: escenas, personajes, situaciones, diálogos, descripciones… Es el momento de la fluencia narrativa.

El trabajo blando, por su parte, se refiere a aquella parte del proceso creativo en que no se escribe, sino que se piensa, se reflexiona, se medita sobre la obra. No escribes, todavía no —o no en ese momento—, pero tu imaginación y tu razón están ocupadas en idear las mejores formas de articular y representar la historia, su tema, a los personajes, etc.

Como comprenderás, ese trabajo es indudablemente importante en un trabajo intelectual y artístico como lo es la escritura. Para algunos autores, como Gabriel García Márquez, es de hecho el trabajo más importante y el que más disfrutan:

> Cuando se me ocurre una idea que juzgo buena para escribirla, me pongo a darle vueltas en la cabeza y dejo que se vaya madurando. Cuando la tengo terminada (y a veces pasan años, como en el caso de Cien años de soledad, que pasé diecinueve años pensándola), cuando la tengo terminada, repito, entonces me siento a escribirla y ahí empieza la parte más difícil y la que más me aburre. Porque lo más delicioso de la historia es concebirla, irla redondeando, dándole vueltas y revueltas […]

El caso de Gabriel García Márquez no es único, son muchos los autores que rumian y le dan vueltas a su novela durante largas temporadas antes de sentir que la conocen del modo completo en que necesitan hacerlo para poder narrarla. Durante ese periodo también van planteándose posibilidades narrativas, explorando opciones estilísticas, explorando las facetas del conflicto, acotando el tema…

Está claro que el trabajo blando forma parte de la fase de planificación de una obra literaria, pero también lo hace de la fase de escritura y de la de revisión.

## El trabajo blando en la fase de planificación

El ejemplo de García Márquez es una muestra excelente de esa parte imaginativa, netamente creadora, del proceso creativo. El escritor rumia durante un tiempo indeterminado sus ideas y las posibilidades expresivas de esta, va dando vueltas entre los dedos de su mente y de su imaginación a la arcilla maleable de la historia hasta darle la forma que le parece más adecuada.

Decimos que ese tiempo de rumiación es indeterminado, variará tanto en función del escritor como de la obra. Pero nuestro consejo sería que te des tiempo suficiente para dedicarte al trabajo blando en este punto del proceso. Las prisas no son buenas consejeras y el querer dar por finalizada la fase de planificación con premura, para lanzarse al momento gozoso de escribir, puede significar que no te has dado tiempo suficiente para dejar que la historia madure y te presente todas sus caras. También puede implicar que no has explorado lo suficiente las opciones y posibilidades narrativas y que inicies la fase de escritura con las ideas verdes, lo que más adelante puede ponerte en aprietos.

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## El trabajo blando en la fase de escritura

Pero el trabajo blando no se circunscribe, ni muchos menos, al momento de la planificación de la obra. También en la fase de escritura se realiza trabajo blando.

Miguel Delibes lo expresó así:

> La tortura —o tal vez la dicha— del artista, del novelista, estriba en la imposibilidad de echar la llave ni de día ni de noche; en su actitud de permanente vigilia. El novelista cuando pasea, cuando come, cuando duerme (?), resuelve mentalmente escenas, verifica situaciones, perfila personajes… En mi caso puedo asegurar que no pocos problemas presentados ante las cuartillas se me han desvelado, de pronto, durante el reposo, lo que equivale a decir que el creador nunca desconecta totalmente su cerebro, de tal forma que su sueño no es la inconsciencia plena durante la cual su cabeza prosigue maquinalmente buscando soluciones.

Ya metido en la escritura de la obra, el escritor sigue dándole vueltas a sus ideas, a la historia y a las diferentes posibilidades de convertirla en palabras. Incluso cuando no está ante su escritorio, su cerebro no descansa y continúa «resolviendo escenas, verificando situaciones y perfilando personajes». El trabajo no se acaba cuando el escritor apaga la luz y se dispone a descansar o a dedicarse a otras tareas, sencillamente porque el cerebro no se desconecta y sigue trabajando en un segundo plano, un plano silencioso pero fértil.

[También durante la fase de escritura el trabajo blando es el que soluciona esas dificultades técnicas que siempre se presentan y que el escritor tiene que luchar por resolver.](https://www.sinjania.com/dificultades-de-la-creacion-literaria/)

## El trabajo blando en la fase de revisión

Por último, el escritor también deberá realizar trabajo blando en la fase de revisión.

En ella, el autor ha leído el texto, tiene una imagen completa del mismo y se ha llevado una impresión de aquellas partes que deben ser enmendadas y reescritas. Puede ser que falten piezas de información que sea necesario escribir, puede ser que haya que mover escenas para evitar cierta linealidad y darle más interés al modo en que se presentan los acontecimientos, puede fallar un personaje… [En este artículo te contamos cuatro puntos a los que prestar atención durante la fase de revisión.](https://www.sinjania.com/la-fase-de-revision/)

De nuevo, el autor necesitará reflexionar sobre qué es lo que no funciona (a veces está claro, pero en ocasiones hay que pensar y pensar hasta dar con ello); y luego deberá meditar sobre cuál es la mejor manera de resolver los problemas detectados.

Todos estos puntos que hemos citado, durante la planificación, la escritura y la revisión, son momentos en los que el escritor no está escribiendo (aunque sí puede ser muy útil que tenga a mano elementos con los que anotar y preservar sus ideas: un cuaderno, el móvil). Quizá esté paseando al perro o jugando con sus hijos, cocinando o dando un paseo, charlando con amigos o asistiendo a un concierto. Nadie diría que está trabajando, a veces ni siquiera él mismo, pero lo está. Su cerebro, que no echa la llave ni de día ni de noche, como dice Delibes, continúa rumiando la historia y resolviendo sus problemas.

Como ves, escribir una obra abarca mucho más que el tiempo que se dedica a poner palabras en un papel. Y el trabajo blando es clave en el proceso de escritura. Aprende a darle tiempo y espacio. No te agobies si un día no escribes, tu cerebro sigue trabajando aunque no estés ante el ordenador. No te preocupes si te has quedado encallado en una escena que no sabes cómo resolver, levántate y vete a dar un paseo, quizá para cuando regreses tengas la solución. Date tiempo para descansar y alimenta tu cerebro con experiencias que lo enriquezcan: lee, acude a conciertos, visita exposiciones, charla con gente interesante, visita lugares nuevos, haz cosas que nunca has hecho antes… Estarás dando combustible a tu cerebro para que haga mejor su trabajo creativo; también el trabajo blando.

¿Habías oído hablar del trabajo blando? No te preguntamos si lo haces, porque estamos convencidos de que sí: no se puede escribir sin dedicar tiempo a pensar en la historia y en cómo la vamos a contar, pero nos encantará conocer tus ideas y experiencias al respecto. Te leemos en los comentarios.
