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title: "El grifo de la creatividad"
description: "La semana pasada hablábamos del trabajo duro y el trabajo blando en el proceso creativo. Dijimos que ambos eran importantes para construir la obra y que el escritor pasa de uno a otro..."
url: https://www.sinjania.com/el-grifo-de-la-creatividad/
date: 2024-04-04
modified: 2024-07-05
author: "Sinjania Formación para Escritores"
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categories: ["Escribir una novela", "Escritura Creativa", "Proceso de escritura"]
tags: ["consejos para escritores", "creación literaria", "creatividad", "creatividad en la escritura", "curso de escritura", "curso de novela", "proceso creativo", "recursos para escritores"]
type: post
lang: es
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# El grifo de la creatividad

La semana pasada hablábamos del trabajo duro y el trabajo blando en el proceso creativo. Dijimos que ambos eran importantes para construir la obra y que el escritor pasa de uno a otro indistintamente a lo largo de las diferentes fases del proceso de escritura. A veces toca reflexionar, y entonces es el turno del trabajo blando, y otras veces toca escribir: trabajo duro. [Aquí tienes el enlace al artículo completo por si quieres leerlo.](https://www.sinjania.com/el-trabajo-blando-en-el-proceso-creativo/)

Aunque el trabajo blando es importante y no necesariamente sencillo, el trabajo duro ha recibido su nombre con justicia. Porque es en el momento de escribir, de enfrentarse a la página en blanco, cuando el autor se esfuerza al máximo. Es en la lucha con las palabras donde el escritor demuestra su valía, y esa lucha nunca es fácil.

Franz Kafka anotó en su diario:

> 28 de diciembre de 1910. Mis fuerzas ya no bastan para ninguna frase más. Sí, si se tratara de palabras, si fuera suficiente colocar una sola palabra para apartarse luego con la conciencia tranquila de haber colmado esta palabra con todo nuestro ser.
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> 15 de noviembre de 1911. Todo cuanto he inventado por adelantado, palabra por palabra e incluso por casualidad, pero en palabras expresivas, sobre el escritorio, al intentar dejarlo por escrito, resulta seco, equivocado […].

El momento de elegir las palabras, de construir con ellas frases que comuniquen con sencillez y precisión nuestras ideas, de jugar con los recursos estilísticos para darle al texto brillo y elocuencia resulta crucial para la composición de la obra. No olvidemos que nada existe en realidad: ni esos personajes, ni esas situaciones… Lo único que hay, lo único que habrá ante el lector, son palabras impresas.

Así las cosas, el momento en que el autor se sienta dispuesto a escribir es un momento crucial. El escritor lo sabe y por eso en ocasiones se siente paralizado. Trabaja, pero siente que el fruto de su esfuerzo no es lo bastante bueno. El desánimo comienza a cundir, la tarea se vuelve frustrante y al final la sesión de escritura se va al traste.

[Para evitar sesiones de escritura perdidas](https://www.sinjania.com/sesiones-de-escritura/) y, sobre todo, para evitar los sentimientos negativos que pueden acompañar al proceso de poner en palabras la obra, queremos hoy hablarte del grifo de la creatividad.

## El grifo de la creatividad

Imagínate tu creatividad como un caudal de agua. Ese caudal se alimenta de muchas fuentes (lecturas, experiencias, imaginación…) y se atesora en un depósito donde aguarda paciente a ser usado. De ese depósito sale una tubería al final de la cual hay un grifo. Ese es el grifo que tú abres cada vez que te dispones a escribir.

El problema es que cuando abres el grifo no sale agua limpia de inmediato. Debido a la naturaleza misma de la creatividad, su agua está mezclada con muchas impurezas: imágenes entrevistas, ideas válidas pero no para esta obra, posos fragmentarios difíciles de identificar, pensamientos confusos o balbucientes… Esas aguas fangosas, impuras, ocupan siempre el primer tramo de la tubería. No importa si todavía ayer escribiste y tuviste una sesión de trabajo fructífera, durante las horas en que te has alejado de tu escritorio (e incluso si has estado haciendo trabajo blando durante ellas) la tubería se ha ocluido; es necesario abrir el grifo y dejar que el agua corra hasta que vuelva a salir limpia.

El problema radica en que el escritor a veces se obstina en que el agua salga limpia desde el primer momento. Comienza a escribir, el resultado le parece horrible y se frustra. Las dudas sobre sí mismo (no sirvo para esto), sobre la obra (no merece la pena) lo atenazan y el resultado puede ser desastroso. Pero si no se deja salir el agua turbia, nunca se llegará al agua clara.

El secreto está en dejar el agua fluir y permitir que salgan las inmundicias creativas acumuladas en la tubería. Sí, hay que dejar que esa agua marrón y maloliente en forma de frases poco garbosas, clichés y situaciones trilladas salga y empape la primera parte de la sesión. Solo entonces comenzará a brotar el agua fría y cristalina de la buena escritura.

La cuestión es, entonces, que no se deben juzgar esos primeros párrafos renqueantes, con sus frases oscuras y sus palabras romas. [Como dijimos hace poco, apaga el crítico y permite que tu científico controle desapasionadamente la calidad del agua hasta comprobar que es estilísticamente potable.](https://www.sinjania.com/por-que-desactivar-al-critico-y-encender-al-cientifico/)

## Concentración

En el fondo, si te paras a pensarlo, y aunque usemos la metáfora de un grifo y de aguas claras o turbias, en realidad no se trata de otra cosa que de concentración.

Ya hemos hablado en numerosas ocasiones de que la escritura es un trabajo intelectual y de que, como tal, necesita de concentración para ser llevado a cabo. Pero el estado de concentración no es instantáneo, el cerebro necesita algo de tiempo para llegar a él. Mientras todavía no estás concentrado al cien por cien la calidad de tu trabajo se ve resentida. Tienes que seguir adelante, sin distraerte ni desesperarte, hasta entrar en ese otro estado en el que todo fluye.

Cuando admiramos el talento de un escritor, su estilo, la brillantez de su producción literaria, por lo general admiramos (sin saberlo) a alguien que ha aprendido a trabajar concentrado. Alguien que ha enfocado durante tanto tiempo su atención en su escritura que ha alcanzado la maestría. Alguien que, en definitiva, ha aprendido a dejar correr el agua turbia hasta llegar a la limpia.

[Sobre por qué es mejor trabajar concentrado que trabajar inspirado hablamos en este otro artículo, no te lo pierdas.](https://www.sinjania.com/para-escribir-es-mejor-la-concentracion/)

## Otra ventaja del grifo de la creatividad

Dejar correr el agua turbia del grifo de la creatividad tiene otra ventaja, además de la de perseverar en el trabajo hasta llegar a la concentración. Esa ventaja consiste en que, en esos primeros momentos, cuando nos enredamos en los clichés y las frases hechas y la palabra justa se resiste a aparecer tenemos una experiencia directa de lo mal hecho, de lo que no funciona.

Nadie es capaz de hacer algo bueno desde cero. Es necesario tantear y equivocarse para comprender cuál es el modo correcto de hacerlo. Esa frase resulta oscura y enrevesada, esa no es la palabra que expresa con justeza lo que quieres significar, esa comparación es manida… Solo al hacerlo mal podemos tener una imagen de cuál es el modo bueno de hacerlo.

De manera que mientras el agua turbia corre suceden dos cosas: tu cerebro va entrando en la tarea hasta llegar al punto de concentración; y tú vas indagando acerca de cuál es la manera correcta de escribir esa escena, de describir a ese personaje, de presentar esa idea o esa situación.

Y entonces, pareciera que mágicamente (pero no) brota el agua clara. Has dado con el modo de escribir esa parte del texto en la que trabajas y estás plenamente concentrado, de manera que ahora el trabajo fluye.

La próxima vez que abras el grifo de la creatividad, acuérdate: no te desesperes si el trabajo no fluye o lo que escribes te parece deleznable. Sigue adelante, no te levantes y te pongas a otra cosa, persevera. El agua clara está llegando.
