Ejercicio para trabajar la vena poética

Muchos de aquellos que se aproximan por vez primera a la escritura de poesía empiezan por darse cuenta de que están manejando una forma de escribir que no tiene nada que ver con otras que parecen más comunes e inmediatas, como la narrativa o los textos periodísticos.

Sin embargo, no se puede explicar exactamente donde está esa diferencia, por qué la poesía parece tan inalcanzable y por qué nos sentimos incapaces de encontrar la fuente de inspiración en nuestro interior, esa fuente que puede conducir a un poema. La inspiración, no lo olvidemos, es la hija del trabajo.

Para provocar la inspiración podemos probar el siguiente ejercicio: elegir al azar un verbo en infinitivo, un sustantivo y un lugar. El ejercicio consistirá en escribir frases, versos, sin preocuparse por la forma, a partir de esas tres palabras, tratando de encontrar todas las posibles asociaciones entre esas tres ideas.

El objetivo es olvidarse de la gramática, no obsesionarse con formar frases correctas ni cercanas al significado de esas palabras; y centrarse en concebir las palabras como ideas, como sugerencias que hagan aflorar lo que llevamos dentro.

A continuación se repite el ejercicio, pero en esta ocasión solo debemos elegir un lugar. Y en vez de escribir, debemos pensar sobre las imágenes que esa palabra/lugar evocan en nosotros, sin preocuparse de la lógica. De esta manera emergerán ideas curiosas: el sueño de juventud de hacer un viaje en moto, el deseo sensual de bañarse en el mar; el miedo de perderse en la montaña…

Entonces es el momento de escribir un primer borrador de un poema surgido de esas conexiones, de esas asociaciones de ideas, buscando la forma de escribir la descripción lógica y la explicación de esas ideas. El verdadero objetivo es transformar el movimiento en un poema: la libertad del viaje en moto, la sensación anhelada del agua de mar en la piel, la soledad hostil de la montaña…

Después es esencial volver a escribir el poema varias veces, especialmente en esta etapa inicial de la formación, para que podamos ver cómo podemos transformar la realidad con palabras. Puesto que, en la poesía, las palabras son la realidad.

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CATEGORÍAS: Poesía

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