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title: "Editores, escritores y calidad literaria"
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date: 2024-06-13
modified: 2024-06-10
author: "Sinjania Formación para Escritores"
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categories: ["Carrera de escritor", "Cómo publicar"]
tags: ["calidad literaria", "carrera de escritor", "consejos para escritores", "editoriales", "escritor en busca de editor", "mercado editorial", "no-blog", "publicar", "recursos para escritores", "ser escritor"]
type: post
lang: es
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# Editores, escritores y calidad literaria

A principios de este año publicamos un artículo en el que explicábamos que la falta de calidad literaria era el principal motivo de rechazo por parte de las editoriales. El dato lo aportaba en su blog el agente literario y exeditor Guillermo Schavelzon: «Dos tercios de los originales que reciben los editores no tienen ningún atractivo ni calidad como para ser leídos completos».

Nuestro artículo quería poner el foco sobre la evidencia incuestionable de que una parte importante de los originales que reciben las editoriales no tiene la calidad literaria suficiente como para que el editor se tome el tiempo de leer la obra completa para juzgar su valor literario y comercial y decidir si encaja en su línea editorial. Es decir, que muchos autores dan por válidas y finalizadas obras en las que en realidad deberían seguir trabajando. [Si te interesa el artículo completo, lo encuentras al otro lado de este enlace.](https://www.sinjania.com/falta-de-calidad-literaria-el-origen-del-rechazo-editorial/)

Cuando el artículo apareció, también cuando lo anunciamos en redes sociales, recibió algunos comentarios que apuntaban a esos tópicos con los que algunos escritores se consuelan: que en realidad se publican muchas obras sin ninguna calidad, que los editores solo buscan el beneficio económico, que solo se publica a famosos (sean escritores o no) o que si no se tienen padrinos o contactos en el mundillo es imposible llegar a publicar.

Todos esos argumentos pueden ser ciertos, al menos en parte. Pero no conviene quedarse con esa visión sesgada y, enrabietados y culpando a los demás, obviar la necesaria autocrítica. Es muy dificil que sin ella un autor alcance avances significativos en su obra y en su carrera.

## Calidad literaria y calidad comercial

Que se publican obras de poca calidad literaria es innegable. Pero esas obras son a menudo libros que curiosamente tiene muchos lectores y, por tanto, se venden muy bien. Son obras, entonces, de poca calidad literaria, pero de mucha calidad comercial. ¿Por qué los lectores eligen esas obras?, ¿qué tipo de lectores son quienes las prefieren? Esa es una cuestión de muchas caras que merecería ser tratada aparte, aunque algunas de esas preguntas ya quedaron resueltas cuando, hace años, [hablamos de la fórmula para escribir *best sellers.* ](https://www.sinjania.com/escribir-un-best-seller/)

Es sabido que las grandes editoriales tienen sellos dedicados a publicar literatura meramente comercial. Y muchas editoriales literarias tienen su *best seller* en la manga cuyas ventas les permiten seguir apostando por la calidad en sus otros títulos. [De nuevo Guillermo Schavelzon habla de este peculiar fenómeno en un artículo de su recomendable blog.](https://elblogdeguillermoschavelzon.wordpress.com/2023/03/05/el-arma-secreta-de-algunas-editoriales-de-prestigio/)

Porque, sí, los editores quieren ganar dinero con su negocio. Es una aspiración legítima tan obvia que no debería sorprender a nadie. Ahora bien, hay editores y editores.

## Los dos tipos de editores

En su libro *Edición y literatura,* Eva Ariza Trinidad lo explica muy bien. En principio, a todo editor se le suponen unos conocimientos literarios suficientes para desempeñar con criterio su oficio, además de un interés genuino por la literatura. Ese interés es justamente lo que le lleva a dedicarse a la edición. Por supuesto, los tipos de literatura en los que se interesa el editor pueden ser muy variados, distintos editores defienden distintos tipos de literatura, lo que se refleja en su línea editorial y en las colecciones que publican; y eso es algo estupendo, porque fomenta la bibliodiversidad. Pero, como es lógico, ese editor también tiene intereses comerciales, que derivan de la necesidad de que las obras que publica se vendan para asegurar la pervivencia de su empresa. Si no vende sus libros, la editorial quiebra y el editor ya no puede defender ni a sus autores ni el tipo de literatura que le gusta.

Pero hay otro tipo de editores:

> Los grandes grupos suelen tener un director editorial, que coordina las tareas de los demás departamentos. A la persona que ocupa este cargo también se le llama «editor», quizá porque conoce el proceso de producción de los libros, pero sus destrezas son fundamentalmente financieras, no literarias. Suele llamarse «editores» a este tipo de directores por la actividad de la empresa que dirigen, pero en ellos solo recae la tarea de lograr que la editorial sea productiva —de hecho, sus discursos suelen centrarse en estrategias comerciales y no en reflexiones sobre las perplejidades de la literatura—.

A pesar de la existencia de ese tipo de editores y editoriales, enfocados en lo comercial, lo cierto es que escritores y lectores siguen confiando en la figura del editor, en su labor mediadora y selectiva; como lo demuestra el hecho de que, a pesar de darse las posibilidades técnicas de la autopublicación, la mayoría de los lectores sigue eligiendo libros publicados por editoriales y numerosos autores siguen eligiendo la edición tradicional para poner sus obras a disposición de los primeros.

Entonces, y volviendo al asunto que nos ocupaba, esgrimir que una parte de lo que se publica no tiene calidad, cuando se menciona la realidad de que muchos de los rechazos editoriales se deben precisamente a ese motivo, es un consuelo tramposo. Porque la realidad es que también se publican muchos libros que sí tiene calidad (y sí, también de escritores noveles y desconocidos).

## Saber distinguir

Un lector debe tener el conocimiento y la perspicacia de comprender a qué tipo de libro se enfrenta cuando toma uno de la mesa de novedades. ¿Qué tipo de editorial lo ha publicado? ¿Es una obra comercial o literaria?

Si se trata de una obra literaria, hay que distinguir entre calidad y gusto personal. Puede que haya obras de calidad que no nos gustan porque el tipo de literatura que defiende su editor no armoniza con el nuestro.

Pero si un lector —suponemos a los escritores también lectores— toma el último libro de un *influencer* de moda publicado por una gran editorial no debe sorprenderse de no encontrar calidad literaria en él. Ese libro no es una obra literaria, es un producto de consumo de masas.

De un escritor se espera que tenga cierto conocimiento sobre cómo funciona el mercado editorial y el ecosistema que alimenta, que sepa distinguir no solo entre los distintos tipos de editoriales (comerciales y literarias), sino también entre las obras que estas dan a la luz.

Cuando un escritor se queja de que se publican obras sin calidad, demuestra no conocer el medio editorial en que se mueve (lo cual siempre es perjudicial para un escritor). Y obvia el hecho de que el que se publiquen todas esas obras de poca calidad no dificulta su acceso a la publicación. Porque la editorial o el sello que publican a un *influencer* rara vez publicará a un autor literario. Y el público que consume los títulos de una editorial comercial rara vez se interesará por un autor literario. Son dos circuitos distintos que coexisten sin tocarse.

De modo que cuando hablamos de falta de calidad hablamos de las obras que aspiran a ser literarias y a ser publicadas por editoriales literarias. Esgrimir la queja de que sí se publican obras sin calidad parece un reconocimiento implícito de que, en efecto, la propia obra no tiene calidad; es como si el escritor dijera: «Puesto que se publican obras sin calidad, ¿por qué no la mía? Yo también tengo derecho, aunque no sea un famoso mediático».

O una acusación soberbia que parece decir: «Los editores no saben nada de literatura porque, de otro modo, ¡me hubieran publicado *a mí!».* El mensaje suena un tanto soberbio porque da por sentada la ignorancia de los editores (a todas luces falsa) y da a entender que el escritor tiene un mejor criterio (aunque más bien suena a falta de imparcialidad).

En vez de acusar a los editores o a otros autores, lo que el escritor debería hacer al conocer que dos terceras partes de los rechazos editoriales se deben a la falta de calidad sería emprender un ejercicio de autocrítica. ¿Tiene mi obra la calidad deseable?, ¿he trabajado con toda atención y seriedad en ella?, ¿aporta una mirada novedosa y original o me he dejado llevar demasiado por la línea de las lecturas que acostumbro a hacer o por la moda?, ¿hago un buen manejo de mis recursos y herramientas, comenzando por la básica de escribir sin faltas gramaticales? En general, ¿hay algo que pueda hacer para mejorar mi obra?

Es ese interrogarse de continuo sobre la propia obra lo que conduce a la calidad. Y es la calidad la que puede abrir la puerta de la publicación.
