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title: "Cualidades de una buena novela: los diálogos"
description: "Con este artículo finaliza la serie que hemos dedicado a las cualidades de una buena novela. Más que cualidades, correspondería hablar, como he dicho en artículos anteriores, de elementos esenciales,..."
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date: 2026-10-01
modified: 2026-08-26
author: "Sinjania Formación para Escritores"
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categories: ["Diálogos", "Escribir una novela", "Escritura Creativa"]
tags: ["aprender a escribir", "creación literaria", "curso de novela", "diálogos", "escribir buenos diálogos", "escribir diálogos", "escritura creativa", "no-blog", "recursos para escritores"]
type: post
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# Cualidades de una buena novela: los diálogos

Con este artículo finaliza la serie que hemos dedicado a las cualidades de una buena novela.

Más que cualidades, correspondería hablar, como he dicho en artículos anteriores, de elementos esenciales, aspectos a los que se debería prestar atención cuando se escribe una novela. Como ya sabes también, estos artículos se basan en las ideas que William Somerset Maugham expone en su ensayo *Diez grandes novelas y sus autores.*

Para finalizar te hablaré sobre los diálogos.

Pero antes de adentrarme en este prometedor tema, déjame recordarte que está abierto el plazo de inscripción para unirte a la edición de 2026 del curso de novela. Si quieres reforzar tus conocimientos sobre los elementos y engranajes de una novela, cuáles son y sus diversas posibilidades de uso; si quieres además aprender cómo hacer una planificación efectiva que dé lugar a una novela robusta, e incluso comenzar a pensar ya en tu novela —no solo qué historia contarás, sino cómo la contarás—, este es tu curso.

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## Los diálogos

El diálogo constituye una de las herramientas fundamentales que el autor tiene a su disposición para construir su novela. Es un mecanismo de gran fuerza expresiva, porque en los pasajes de diálogo la voz narrativa se retira y son los propios personajes quienes toman la palabra de forma directa. Así el lector accede a esas voces casi sin filtro, y dado que son los personajes quienes impulsan la acción y dan cuerpo a la historia, dominar el arte de escribir diálogos es algo esencial para un escritor.

En definitiva, el diálogo es un recurso de primer orden, y, cuando se escribe una novela, resulta imprescindible saber emplearlo con acierto.

Como es natural, Somerset Maugham le dedica algunas reflexiones en su ensayo; y esas reflexiones destilan dos ideas principales que vamos a revisar: que el diálogo es expresión de los personajes y que un diálogo no busca exclusivamente reproducir o imitar el habla oral.

## Expresión del personaje

La primera idea de Maugham es incontrovertible: el diálogo es la expresión del personaje. El escritor apunta:

> Y así como el comportamiento debe dimanar del personaje, lo mismo debe ocurrir con su forma de hablar.

[En el artículo de esta serie que le dedicamos al personaje dijimos que un personaje es una individualidad, un ser —humano o no— con un carácter propio.](https://www.sinjania.com/cualidades-de-una-buena-novela-el-personaje/) Y ese carácter se manifiesta también a través del habla, de cómo se expresa dicho personaje. Si el personaje es tímido o extravertido, inteligente o zafio, gentil o huraño… esas cualidades quedarán reflejadas en su modo de hablar. También aspectos como su lugar de origen, su nivel de estudios y socioeconómico, su profesión… matizarán su habla.

Cuando pongas a tus personajes a hablar, debes tener presente la idea de que sus palabras expresan —también— su carácter. Pero siempre guardando un equilibrio, como veremos después.

## Contar la historia

En otro punto de su ensayo, Maugham desarrolla más la idea anterior. Dice:

> El diálogo no debe ser desganado ni dar pie a que el autor manifieste sus opiniones; debe servir para caracterizar a quienes hablan y para contar la historia.

Hay dos ideas relevantes en esa frase. La primera, que el diálogo no debe usarse para que el autor exponga sus opiniones. Se considera una costumbre bastante decimonónica aprovechar los diálogos para exponer según qué tesis que interesan al escritor. Además, por algún motivo, esa costumbre suele disgustar a los lectores, también cuando quien expone las ideas del autor es el narrador. Yo, sin embargo, soy más de la opinión que Harold Bloom expresa en *Cómo leer y por qué:*

> Un narrador entrometido merece más que una bienvenida, especialmente si tiene la sabiduría de un Cervantes o de una George Eliot.

A mi juicio, si las opiniones del escritor son inteligentes e inteligentemente expresadas, siempre es un gozo leerlas, las exprese el narrador o los personajes.

La segunda idea relevante es que los diálogos deben servir para contar la historia. Con frecuencia los escritores principiantes ponen a hablar a sus personajes sin un objetivo claro, a veces simplemente porque están juntos. Por el contrario, un buen diálogo también debe proporcionar información que contribuya al desarrollo de la acción. En un diálogo se deberían aportar datos e informaciones necesarios para que la trama avance y la historia siga desarrollándose. Gracias a lo que dice o le dicen en un diálogo el personaje se verá empujado a actuar, a mover ficha, cambiará sus ideas o sus creencias y todo ello contribuirá a que la acción progrese.

Por eso es importante «podar» los diálogos. Cuando se escribe, a menudo el escritor necesita escribir un diálogo largo simplemente para dar con el tono y la intención; es como si necesitase oír a sus personajes chacharear antes de llegar al intercambio de palabras que de verdad tiene sustancia y hace avanzar la trama. De manera que conviene repasar después el texto y eliminar la cháchara.

## Imitar el habla humana

Cuando de diálogos se trata, casi siempre se insta al escritor a que busque la naturalidad imitando el habla humana. Y sin duda ese es un consejo valedero; el propio Maugham señala:

> Hasta hace relativamente pocos años los novelistas, en su intento de alcanzar la verosimilitud, no han procurado que los diálogos sean lo más naturales posible.

La novela es un arte que imita a la vida, y uno de los puntales de esa mímesis es la verosimilitud: que todo lo que la novela cuenta tenga apariencia de verdadero. Y uno de los elementos que sin duda debe tener apariencia de verdad son los diálogos, que deben parecerse —imitar— el modo de hablar de las personas. Ser naturales.

Pero Maugham advierte:

> Plasmar sobre el papel el lenguaje como se habla es muy fastidioso, y desde luego es necesario someterlo a cierta elaboración. 

Y en otro punto de su ensayo insiste:

> Como es lógico, los diálogos de las obras de ficción son por necesidad estilizados. Reproducirlos de manera fiel sería insufrible. Es una cuestión de grado. Deben tener una verosimilitud que no horrorice al lector.

¿Qué significa esto? En pocas palabras, que las personas reales hablamos bastante mal: no cuidamos la precisión (por no hablar del estilo) y lo que decimos con frecuencia resulta vago o confuso, cuando no directamente oscuro; casi siempre contamos con la buena voluntad del oyente, que gracias a aquello de «al buen entendedor pocas palabras bastan» comprende lo que queremos decir. A esa imprecisión sumémosle titubeos, muletillas, vacilaciones… Reproducir un diálogo tal como suelen ser en la vida real sería no solo antiliterario, sino por momentos incluso ininteligible.

Por eso el escritor tiene que hacer una adecuada labor de elaboración y estilización. Los  diálogos tienen que parecer naturales, porque eso reforzará la verosimilitud general de la novela, pero estos no dejan de ser un elemento más dentro de una obra de arte. Es sabido que la novela es un arte que imita a la vida. De manera que la mímesis es importante, pero también lo es el componente artístico —de artificio, si se quiere—. El escritor debe saber cómo trabajar sus materiales y hacerlo con tino y cuidado. También en lo que respecta a los diálogos.

## Cuestión de equilibrio

Por eso decía más arriba que al poner a tus personajes a hablar no debes olvidar que sus palabras son también un modo de expresar su personalidad única. Pero, si lo piensas bien, en la vida real cada persona tiene su carácter, pero todas hablan (hablamos) de un modo bastante parecido. De modo que hay que cuidar el equilibrio entre la naturalidad del habla oral y el hecho de que el diálogo es un elemento dentro de una obra de arte. Podría decirse que uno de los artificios de la novela es justamente la imitación.

Al tiempo, también es necesario buscar el equilibrio entre que el personaje exprese su idiosincrasia a través de sus diálogos y el hecho de que, en la vida real, las personas hablamos de un modo similar: hablamos como aquellos con los que compartimos cultura, educación, estrato social y económico… Si tus personajes se relacionan con gentes similares a ellos, su lenguaje no puede diferir en demasía del de las personas de su entorno.

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