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title: "Consejos sobre la escritura, de Gustave Flaubert"
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date: 2010-12-21
modified: 2022-07-27
author: "Sinjania Formación para Escritores"
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categories: ["Consejos de escritores", "Escribir una novela", "Escritura Creativa", "Relato"]
tags: ["aprender a escribir", "curso de escritura", "Gustave Flaubert", "recursos para escritores"]
type: post
lang: es
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# Consejos sobre la escritura, de Gustave Flaubert

En general, uno cree que tiene talento, porque se considera talento el don de asimilación y la facilidad de escribir. […] ¿Cómo se puede llegar a saber si realmente se tiene talento y si lo que se escribe vale la pena? No hay más que un medio: preguntárselo a los demás.

Es conocida la historia de Flaubert. El futuro autor de *Madame Bovary* reunió una noche a sus amigos, Bouilhet y Ducamp, para leerles la primera versión de la *Tentación de San Antonio.* El resultado de esa lectura fue desastroso. Se consideró que aquello era pura retórica y que había que comenzarla desde el principio. El bueno de Flaubert no aceptó ese veredicto sin resistencia. Sin embargo se sometió, y fue entonces cuando se decidió a escribir *Madame Bovary,* tema realista que debía reprimir su temperamento lírico.

La vida de Flaubert es el más bello ejemplo de modestia y trabajo que nos ofrece la historia de las Letras francesas. Tenía una confianza absoluta en los consejos de Bouilhet y le sometía todo lo que escribía. Flaubert y Bouilhet se complementaban el uno al otro. « Está demostrado, dice Cassagne, que el sentido común de Bouilhet templó a menudo las exageraciones imaginativas de Flaubert. *Madame Bovary* y *Salammbô* fueron escritas bajo la atenta mirada y el control de Bouilhet; y, cuando su amigo murió, Flaubert pudo decir con razón que «había perdido su conciencia literaria». Por el contrario, Bouilhet no compuso nada sin consultar a Flaubert; y, en las horas de desánimo y de lasitud, era Flaubert quién le daba ánimos y lo reconfortaba.

Maupassant, en sus inicios, sometía a Flaubert todo lo que escribía. El autor de *Madame Bovary* le impartía un auténtico curso de estilo, suprimía los epítetos, eliminaba las banalidades, suprimía los verbos, y sobre todo le impedía publicar nada antes de que no estuviese completamente maduro. Fue de ese modo como, escuchando dócilmente esos consejos, el autor de *Boule de Suif* formó ese estilo de una tan admirable claridad, ese estilo vigoroso y sano que los jóvenes de hoy en día no conocen ya.

Imite el ejemplo de Flaubert, Bouilhet y Maupassant: impóngase la obligación de leer a alguien lo que usted escribe, aunque deba, como Molière, recurrir a su sirviente.

La inconmensurable vanidad de los autores impide, la mayoría de las veces, este intercambio de direcciones y de buenos consejos. Y sin embargo los mejores escritores no componen todos los días obras maestras. Leemos una novela; las cien primera páginas son perfectas, el tono es excelente; de pronto, sin razón, es brutal, falso; uno queda consternado, diciéndose: «¡Ah! si el autor hubiese consultado a alguien que lo hubiese vuelto a poner en el buen camino!»

Extraído del capítulo XVII del libro *Comment on devient écrivain.* Antoine Albalat.
