Cómo mejorar la concentración para escribir

Hemos mencionado en multitud de ocasiones que escribir es un trabajo exigente. La escritura, sea de novelas, relatos, microrrelatos o poemas, y sin importar el género que prefieras, es un trabajo a la vez intelectual y artístico. Por eso es tan importante tener una buena concentración para escribir.

La índole del trabajo de escritor, donde intervienen a la vez la inteligencia y el sentimiento, requiere de una adecuada concentración. Ya sea que estés en la fase de planificación o en la de documentación, que estés escribiendo o que te toque revisar, la concentración es siempre importante.

Sin embargo, es un elemento que a menudo falla. Te pones a trabajar y sientes que no estás en vena, saltas de una tarea a otra o te distraes con mil pequeñas cosas que hacen que no te centres al cien por cien. Estás ante tu mesa de trabajo, estás ante tu texto, pero la labor no fluye porque falta la concentración.

Sin concentración es muy difícil avanzar adecuadamente en el trabajo de escritura. Y, de hecho, la falta de concentración para escribir es uno de los factores que influyen en que la escritura sea poco garbosa o en que a las obras les falte estructura y coherencia.

Vamos a repasar algunas ideas que pueden ayudarte a mejorar la concentración mientras escribes.

Crea el hábito

Para comenzar, necesitas tener el hábito de la escritura.

Si escribir es algo que haces de manera esporádica resulta más difícil que puedas concentrarte en la tarea. Simplemente la falta de costumbre contribuirá a que tu atención se disperse y a que el esfuerzo sostenido te canse. Así te costará adquirir impulso, ese estado mental en que tú y la escritura sois uno y todo fluye.

Conviene aclarar que cuando hablamos de desarrollar el hábito de la escritura no nos referimos únicamente a la escritura en un sentido estricto: escribir una palabra detrás de otra; sino que hablamos de escritura en un sentido amplio: planificar, documentarse, revisar… todas las fases que forman parte de un proceso de escritura efectivo.

Desarrollar el hábito de la escritura no quiere decir, por tanto, escribir todos los días (aunque conviene hacerlo, sobre todo si estás comenzando a desenvolverte con las letras), sino tener la costumbre de trabajar cada día en tu obra, ya sea que estés ahondando en tu historia mediante el trabajo previo, documentándote o escribiendo.

Aquí te contamos más sobre cómo crear el hábito de la escritura.

Pero, además, la concentración también es un hábito. No solo se trata de tener el hábito de la escritura, sino de tener el hábito de trabajar concentrado, de poner tu atención al cien por cien en lo que estás haciendo en ese momento.

Si te acostumbras a trabajar en tu obra todos los días, llegar a ese estado de concentración te costará mucho menos. Pero los consejos que viene a continuación también te ayudarán.

Leer para mejorar la concentración

Que la lectura y la escritura son dos caras de la misma moneda es algo que repetimos a menudo. Lo que tal vez no sepas todavía es que la lectura es una estupenda manera de concentrarse.

La lectura requiere atención sostenida en el tiempo, requiere concentración. Por trepidante que sea la historia que leas, la lectura te da sosiego. La lectura es un trabajo intelectual que te pone en el estado necesario para pasar desde esa a otra labor de parecida índole: la escritura.

Una de las mejores formas de mejorar la concentración es leer un rato antes de ponerse a escribir. La lectura no solo mejorará tu concentración, además te permitirá establecer una conexión con el mundo de las ideas y de su formulación mediante palabras que facilitará que te adentres en la tarea en un estado mental muy adecuado.

Nuestro consejo es que leas al menos durante media hora antes de comenzar a escribir. Ese es el tiempo para dejar atrás las preocupaciones del día y sumergirte por completo en la lectura. Cuando estés concentrado, será el momento de cambiar de actividad y tomar la pluma.

Además, usar la lectura como técnica de concentración te va a permitir incrementar el número de libros leídos al año. Ya sabes que nosotros te recomendamos alcanzar los cincuenta.

Y si quieres algunas sugerencias de lectura, echa un vistazo a esta lista de libros recomendados.

Todo en orden

A veces cuesta concentrarse en la tarea porque, sencillamente, no sabemos lo que tenemos que hacer, no sabemos por dónde comenzar. La historia parece clara en tu mente, pero a la hora de volcarla en palabras todo es confusión; hay varias escenas que quieren ser escritas, pero no sabes cuál priorizar; los personajes parecen querer actuar por su cuenta…

Hay un remedio contra ese caos. Hay una forma de convertir esa confusión en ideas bien estructuradas. Hay un método para avanzar por el trabajo desde el principio hasta el final de manera ordenada. Se llama trabajo previo.

El barullo mental de una obra apenas entrevista, de todas esas ideas que revolotean en tu cabeza, que afloran un momento y se sumergen de inmediato sin que te haya dado tiempo a apresarlas ni casi a vislumbrarlas, todas esas cosas que quieres hacer, pero que se apelotonan en tu imaginación sin orden ni concierto… todo ello es un antídoto contra la concentración.

¿Cómo concentrarte en algo si tus ideas están dispersas?, ¿si no has tomado decisiones sobre dónde comenzar a narrar o cuál será el final de la historia?, ¿si hay un torbellino de ideas girando sin ton ni son cuando te sientas a escribir?

El trabajo de planificación previo a la escritura es la manera de asentar ese ciclón para estructurar no solo la obra, sino el trabajo de escribirla. Así, llegado el momento de ponerse a trabajar, solo tienes que ceñirte al plan original. Tu mente está tranquila, tu inteligencia centrada y la concentración fluye.

Por supuesto, hacer un buen trabajo de planificación también requiere concentración y foco. Si nunca lo has hecho en serio o no sabes por dónde comenzar, el curso de novela te da un método eficaz y paso a paso para que lo hagas. Solo tienes que ir completando las hojas de trabajo y los puntos clave de tu novela aparecerán ante ti de forma clara.

Organiza tu tiempo

Desarrollar una buena concentración para escribir es una cuestión de foco, de centrarte en la tarea y poder dedicarle el cien por cien de tu atención durante un periodo de tiempo determinado. Solo así lograrás sumergirte en ella, concentrarte verdaderamente. El problema radica en que a menudo no reservamos ni el tiempo ni la atención que la escritura demandan.

Ya hemos hablado a menudo de la falta de tiempo para escribir. Llevamos vidas complicadas, estamos sitiados por un sinnúmero de actividades: trabajo, familia, otras aficiones, tantas responsabilidades que no nos queda un minuto libre.

Eso implica que no reservamos tiempo de calidad para la escritura. Y pretender concentrarse durante veinte minutos entre el trabajo y la hora en la que llegan tus hijos del colegio no va a darte buenos resultados. El cerebro necesita un tiempo para entrar en el modo concentración, y el estrés generado por el recuerdo de las tareas pendientes a las que debes atender en breve plazo no ayuda.

Lo ideal es por lo tanto reservar tiempo de calidad para la escritura, al menos una hora seguida, aunque idealmente, y para un realizar un trabajo realmente productivo, lo ideal es disponer de al menos dos o tres horas para dedicar al trabajo de escribir.

Lo sabemos, rescatar entre dos y tres horas diarias para dedicar a la escritura es complicado. Sin embargo, no es menos cierto que la falta de tiempo es una excusa que esgrimimos a menudo ante nosotros mismos cuando no estamos verdaderamente comprometidos con algo.

Te invitamos a que sumes cuánto tiempo dedicas a lo largo del día a actividades banales: pasar el tiempo en redes sociales, ver vídeos en YouTube o series no tan buenas en Netflix. Puede que te sorprenda el cómputo.

Por otro lado, tal vez en tu caso es cierto que verdaderamente dispones de poco tiempo libre. En ese caso, es necesario que hagas un ejercicio de priorización. Si la escritura es de verdad importante para ti, si quieres progresar en ella, culminar tus obras y entregárselas a los lectores es muy probable que necesites renunciar a otras actividades. Restar tiempo allí donde sea posible y rescatarlo para la escritura.

Mantén el foco

La concentración consiste en enfocar toda la atención en una determinada labor. La vida actual, por desgracia, nos pone muy complicado prestar toda nuestra atención a una sola actividad. Estamos sometidos a innumerables estímulos y tendemos a cambiar de tarea, saltando de una a otra sin cesar.

Abandonar el trabajo para revisar un correo o un mensaje de wasap entrante, aunque solo sea un minuto, no es buena idea. La multitarea es uno de los hábitos que perjudican tu productividad (hablamos de ellos aquí) y desde luego no beneficia tu concentración. Veintitrés minutos es el tiempo que tardamos en concentrarnos cada vez que nos distraemos, según un estudio de la Universidad de California. De modo que cada vez que cambias de actividad o te distraes estás perjudicando tu concentración y tu trabajo.

Para favorecer la concentración al escribir (o al realizar cualquier otra actividad) lo ideal es comenzar por una pequeña actividad de dificultad media, puesto que cuando empezamos el trabajo necesitamos un periodo de calentamiento para llegar al máximo nivel de concentración y de rendimiento intelectual. Puedes aprovechar ese tiempo para repasar el trabajo del día anterior, hacer alguna pequeña labor de documentación pendiente o, como recomendábamos más arriba, leer.

A continuación aborda el trabajo más complicado, durante aproximadamente una hora. Por último, continúa la sesión de escritura con algunas tareas sencillas, ya que el cansancio va a mermar tu rendimiento y tu concentración y es preciso que le des un pequeño reposo a tu cerebro. Si dispones de tiempo, puedes comenzar un nuevo ciclo de tarea de dificultad media – tarea de dificultad alta – tareas sencillas; si no, puedes dar por concluida tu sesión de trabajo de ese día.

Si apoyas este esquema que alterna tareas más sencillas con tareas más exigentes con la práctica de la técnica Pomodoro, verás mejoradas tanto tu concentración para escribir como tu productividad. La técnica Pomodoro propone dividir el tiempo de trabajo en gajos de veinticinco minutos, separados por breves periodos de descanso de cinco minutos. Si quieres saber cómo puede beneficiar tu escritura, no te pierdas este artículo.

Ser capaz de concentrarse es vital para llevar adelante un trabajo intelectual exigente como es el del escritor. Confiamos en que estos pequeños consejos te ayuden a mejor tu concentración para escribir.

¿Te cuesta a ti mantenerte concentrado mientras escribes?, ¿tiendes a cambiar de tarea o a distraerte? ¿Tienes, por el contrario, un truco infalible para concentrarte desde el principio hasta el final que quieras compartir con nosotros y con otros escritores? Hablamos sobre todo ello en los comentarios.

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  • Gracias a ustedes conocí la técnica pomodoro hace un tiempo, me encanta. Aún me falta llegar a las tres horas, pero sus consejos son muy útiles.

  • muy buen articulo, me ha ayudado mucho y me dio una idea: programar la alarma para sonar dentro de tres horas, para asi tener un tiempo donde se que debo solo dedicarme a la escritura.

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