Cómo romper la monotonía de la maquetación y atraer al lector

No se pueden dictar las pautas fijas y específicas que sigue un lector a la hora de visualizar un texto ya que cada persona es distinta y por lo tanto distintos son sus intereses, cosas que le llaman más o menos la atención, etc.

Sin embargo podemos tener claro que la mayoría de los lectores siguen un orden parecido al siguiente: Titular – Imagen – Pies de la imagen – Cuerpo del texto. Aunque pueda parecer extraño, el cuerpo del texto será leído en último lugar y sólo si el titular, la imagen o el pie de imagen han resultado interesantes para el lector.

Puede parecer que el pie de las imágenes no tiene tanta relevancia, debido a su pequeño tamaño, a que es corto y a que puede parecer que la imagen le resta protagonismo. Sin embargo en muchas ocasiones tiene mayor relevancia que el texto ya que es leído inmediatamente después de visualizar la imagen que es la segunda y en ocasiones la primera en ser observada y por tanto el pie de imagen es un elemento esencial para completar rápidamente la información de la imagen y así despertar el interés en el cuerpo del texto.

Esto nos demuestra que se deben cuidar y analizar cuidadosamente todos y cada uno de los elementos de una composición o maquetación, tanto en contenido como en forma. Por ello conviene tener una idea de lo que más atrae a los lectores y de la forma en que se puede jugar con los distintos elementos —como imágenes, fotografías, gráficos, espacios en blanco etc.— que rompen la monotonía de la maquetación y otorgan posibilidades creativas.

  • Los subtítulos: Los subtítulos se colocan después de los títulos principales, y complementan al titular principal aportando un poco más de información. En resumen, refuerzan a los titulares que han sido pensados para captar la atención del lector visualmente pero pueden no lo lograr interesarlo en el contenido por su escuetez.
  • Las imágenes: La mayoría de las composiciones suelen incluir algún tipo de imagen, gráfico o fotografía para romper las restricciones y rigideces propias de los elementos tipográficos. Las imágenes pueden usarse de manera más flexible, ocupar varias columnas o una página entera, o crear efectos visuales atractivos si se utilizan contorneadas por el texto. Por supuesto, la imagen tiene que estar estrechamente relacionada con el contenido del texto en el que se encuentra, aportando información visual sobre él, para evitar confundir al lector.
  • Los espacios en blanco: Los espacios en blanco dentro de una composición tienen la importante misión de ofrecer un aspecto visual más agradable a la vez que, bien itilizados, hacen posible que el texto se lea con mayor facilidad y claridad.

Fuente: http://www.desarrollomultimedia.es/

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