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title: "Cómo mejorar tu manuscrito entre borradores"
description: "Lev Tolstoi dijo: «No entiendo como alguien puede escribir sin reescribirlo todo una y otra vez». Y es que, ciertamente, la revisión y la reescritura forman parte insoslayable del hecho de..."
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date: 2025-11-13
modified: 2026-04-30
author: "Sinjania Formación para Escritores"
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categories: ["Escritura Creativa", "Proceso de escritura", "Revisión"]
tags: ["creación literaria", "escribir un borrador", "escritura creativa", "no-blog", "primer borrador", "proceso de escritura", "recursos para escritores", "reescribir", "reescritura", "revisar un borrador", "revisión de manuscritos", "revisión de originales", "revisión de un texto", "revisión eficaz", "revistas literarias"]
type: post
lang: es
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# Cómo mejorar tu manuscrito entre borradores

Lev Tolstoi dijo: «No entiendo como alguien puede escribir sin reescribirlo todo una y otra vez». Y es que, ciertamente, la revisión y la reescritura forman parte insoslayable del hecho de escribir. De hecho, esas fases del proceso de escritura son quizá su verdadera esencia, la parte del trabajo que da lugar a una buena obra; porque, como seguro que ya sabes, nunca se escribe algo bueno a la primera; hay que volver sobre el texto y la historia una y otra vez para limpiarlos, pulirlos, moldearlos y hacer que alcancen todo su significado y toda su fuerza expresiva.

La reescritura está tan íntimamente ligada a la escritura que es casi imposible distinguirla de ella. No se puede escribir sin reescribir. Volver una y otra vez sobre el texto, trabajar sobre él de forma exhaustiva, obsesiva, atenta, sagaz y cuidadosa va unido al acto mismo de escribir. [Hace tiempo dedicamos un artículo a reflexionar sobre por qué la labor de reescritura es tan importante que puedes leer siguiendo este enlace. ](https://www.sinjania.com/escribir-es-reescribir/)

La labor de revisión es, por tanto, un proceso delicado que exige tiempo, mucha atención y, también, la capacidad de discernir qué es lo que no funciona en la obra para poder arreglarlo. En este artículo te damos algunas ideas para que sepas cómo llevar a cabo esa delicada labor de decantado.

## Revisar y reescribir

La revisión es la fase del proceso de escritura durante la cual se examina el texto (revisión, etimológicamente, viene a significar «ver de nuevo») y se deciden cambios que afectarán a la composición de la obra, tanto en alguna de sus partes como en su conjunto. La idea es, obviamente, mejorarla.

La revisión es una fase decisiva, quizá más importante que la escritura del primer borrador (o al menos igual de importante). Es además una etapa que, por situarse al final del proceso de escritura, implica ya cierto nivel de cansancio para el escritor. Pero no por ello debe renunciarse a ella, hacerlo sería entregar al lector un texto que, en realidad, está inacabado y que probablemente contendrá fallos e inconsistencias.

Dado que es una fase vital del proceso de creación de una obra, dado que el escritor llega a ella algo cansado y dado que es una operación que requiere suma atención, lo mejor es llevarla a cabo de un modo estratégico y ordenado. Te proponemos un método de ocho pasos que puede ayudarte a abordar el trabajo de manera sistemática y efectiva.

### 1. El borrador en un baúl

El primer paso es (seguro que ya lo sabes) dejar reposar el texto.

Chéjov recomendaba: «Guarde el relato en un baúl un año entero y, después de ese tiempo, vuelva a leerlo. Entonces lo verá todo más claro».

A menudo, cuando se termina el primer borrador el escritor está todavía demasiado pegado al texto para juzgarlo objetivamente, eso le impide discernir qué se debe cambiar (o eliminar o añadir) para mejorar la obra. Por eso es recomendable dejar ese primer borrador a un lado durante un tiempo.

Ese tiempo te permitirá distanciarte del texto y la distancia te ayudará a leerlo con ojos frescos. Esa frescura es la que necesitas para establecer una distancia emocional respecto a la obra. Deberías leerla como lo haría un lector o un editor ajeno, con desapasionamiento (volveremos sobre este particular en el punto siguiente). Porque esa distancia emocional será la que permita que puedas tomar con mayor facilidad decisiones racionales que de verdad sirvan a tu historia.

Sin esa distancia emocional puede ser que te niegues a eliminar ese personaje que no aporta nada pero que te gusta, o a reescribir esa escena porque todavía recuerdas el mucho trabajo que te llevó componerla tal como está escrita. La distancia te proporcionará la ecuanimidad que necesitas para ser inflexible y hacer lo que debe hacerse para que la obra mejore.

Al tiempo, dejar reposar el texto es una excelente manera de descansar tras la fase de escritura y retomar el trabajo con renovados bríos.

### 2. Hora de leer

Una vez que has dejado reposar el texto llega el momento de leerlo. Sobra decir que ha de ser una lectura atenta, comprensiva, literaria. No puede escaparse ningún detalle.

Zadie Smith recomienda: «Intenta leer tu trabajo como lo haría un extraño. O mejor aún, como lo leería un enemigo». En efecto, no debes tener piedad con tu texto, debes ser extremadamente exigente y no pasar ningún fallo por alto.

Nuestra recomendación es que no te limites a leer el texto una única vez, mejor haz varias lecturas. Puedes enfocar cada una de ellas en un aspecto concreto: estructura, personajes, narrador, cronología… Si hay algún elemento (por ejemplo, las descripciones o los diálogos) que sabes que no dominas bien, dedícale también una lectura. De esta manera te asegurarás de que atiendes a todos los elementos de la obra y de que nada se te escapa.

Mientras lees, no arregles nada todavía, no hagas cambios, no comiences la reescritura. Este es el momento de tomar notas, como te explicamos enseguida. Eso sí, puedes corregir faltas de ortografía y gramática, si las encuentras; así irás depurando el texto de este tipo de errores.

### 3. Problemas

Durante las sucesivas lecturas de tu borrador encontrarás errores en el texto. No pasa nada, es lo normal. Si el primer borrador no tuviera fallos no se le llamaría borrador.

No hablamos de errores de escritura (faltas de ortografía o errores de tecleo), sino de aspectos del texto que no están bien trabajados. Para detectar esos problemas es necesario tener un buen conocimiento de cuáles son los elementos del texto literario y de las diversas maneras en que pueden trabajar juntos en función de los objetivos que se persigan. Solo así podrás captar desviaciones y decidir qué ajustes son necesarios. Si no tienes esos conocimientos, los necesitas; puedes conseguirlos leyendo mucho y, de manera más rápida (aunque no excluye la lectura) con nuestro curso de novela. [Únete a la lista de espera y te avisamos cuando haya una nueva edición.](https://www.sinjania.com/curso-de-novela/)

Un buen modo de encontrar esos fallos es cotejar el texto del borrador con el plan previo que (idealmente) realizaste antes de comenzar a escribir. Ese plan previo contiene la imagen arquetípica de la obra que querías escribir, con él en mente puedes comparar dónde te has desviado del plan, cómo y por qué; y valorar entonces si esos desvíos benefician o perjudican la obra.

Toma nota de todos esos fallos y elabora una lista con ellos. Anota en qué capítulo y página está el problema y trata de adjudicarle una categoría, como «protagonista», «diálogo», «cronología»…

Para que esta lista de fallos sea más completa, te recomendamos añadirle otra que habrás hecho durante la fase de escritura.

Al escribir, te enfrentarás a numerosas dificultades [(ya hemos hablado de ellas)](https://www.sinjania.com/tipos-de-dificultades-a-las-que-se-enfrenta-un-escritor/) que pondrán a prueba tus conocimientos y tu creatividad. Muchas de esas dificultades lograrás resolverlas sobre la marcha, pero otras es probable que no; a veces es necesario tener la visión de conjunto que da la obra terminada para poder valorar bien y encontrar soluciones óptimas.

Por eso te aconsejamos ir confeccionando una lista con aquellas dificultades que no supiste resolver o con cuya solución no quedaste del todo satisfecho. Unidas ahora a la lista de fallos que has encontrado durante la lectura te darán un mapa bastante completo de cosas en las que tienes que trabajar.

### 4. Listas de problemas

Tras el paso anterior tendrás dos listas de problemas con aspectos de la obra que deben ser mejorados.

Une esas dos listas en una única relación que contenga todos los fallos que has detectado en el borrador. Pero trata de agruparlos de acuerdo a las categorías que les asignaste más arriba: «protagonista», «diálogo», «cronología», etc.; te será útil a la hora de abordar la reescritura.

### 5. Pensar

Este es el momento de pensar y tomar decisiones sobre el mejor modo de resolver esos errores e inconsistencias que has detectado. [Pensar también forma parte del trabajo del escritor, y es una parte importante.](https://www.sinjania.com/el-trabajo-blando-en-el-proceso-creativo/)

No te apresures, date tiempo para reflexionar y decidir. Las decisiones precipitadas pueden ser desaconsejables, aunque en ocasiones habrá como un fogonazo de inspiración que te indique lo que debes hacer.

 Recuerda que la solución no tiene que resolver solo el problema concreto, sino también encajar adecuadamente en el conjunto de la obra.

Y ten presente igualmente que con frecuencia tocar una parte de la obra implica hacer cambios también en otras.

### 6. Un enfoque para cada revisión

Tras los pasos anteriores tendrás una lista agrupada por categorías de los problemas que debes arreglar para convertir ese borrador todavía defectuoso en una obra terminada. También, idealmente, una lista de posibles soluciones.

Ahora es cuando te será útil haber reunido en categorías tanto tus errores como sus posibles soluciones.

Lanzarse a resolver todos los problemas a la vez, de forma consecutiva, puede no ser una buena idea. Trabajar de ese modo asegura cierta dispersión porque te verás obligado a saltar de una cosa a otra. Lo mejor es agrupar problemas y dedicar una nueva lectura y la necesaria reescritura a resolverlos. Por ejemplo, trabajar primero en todo lo relativo a la estructura, luego en el narrador, luego en los personajes, etc., de ese modo la revisión es mucho más sistemática y te aseguras de no dejar nada sin arreglar.

Como ves, es un proceso lento y complejo, y todavía no ha acabado.

### 7. Varios borradores

Trabajando de la manera anterior habrás ido acumulando borradores de tu obra, a medida que la reescribes. Conserva bien identificados cada uno de esos borradores; de esta manera te aseguras de tener siempre las versiones anteriores, por si te arrepientes de algún cambio. Y además puedes ver la progresión de la obra, desde esa crisálida que era el primer borrador a la hermosa mariposa que aleteará al final.

En principio, cada borrador debería ser mejor que el anterior, a veces de forma decisiva y otras de manera sutil.

Si has seguido nuestro consejo de ir haciendo pequeñas correcciones en los fallos de lenguaje que detectas aquí y allá, cada uno de tus borradores también estará más limpio en lo que a errores de ortografía y gramática se refiere. Eso va a facilitarte mucho la labor de corrección final.

### 8. Lenguaje, estilo y corrección

Con el tiempo y todo el trabajo anterior tendrás un borrador definitivo. Una obra que estarás orgulloso de entregar a tus lectores. Pero todavía hay algunas cosas más que puedes hacer.

Dedica una última lectura a valorar y mejorar aspectos de lenguaje y estilo. Aunque muchas veces los recursos de estilo brotan solos durante la escritura, este puede ser un buen momento para añadir capas de ornato al texto y volverlo más expresivo.

Y, por supuesto, corrige. Asegúrate de que no hay frases oscuras, abstractas o farragosas. Repasa tildes y puntuación. También el marcado de los diálogos. [Y mucho cuidado con los gerundios de posterioridad, una verdadera lacra.](https://www.sinjania.com/gerundio-de-posterioridad-un-error-comun-al-escribir/)

### 9. Mirada externa

Después de todo lo anterior tienes un borrador definitivo… que todavía puede no ser tan definitivo.

Ahora que tu obra es lo que tú querías que fuera, que está lo más cerca posible de esa idea que tenías al comenzar a escribir, que la has depurado de sus errores… puedes contar también con miradas externas que te ayuden a detectar cosas que, a pesar de todo, se te pueden haber escapado.

Puedes solicitar la mirada de, al menos, un lector alfa y de algunos lectores beta.

[El lector alfa es un lector cualificado,](https://www.sinjania.com/lector-alfa/) un profesional con sólidos conocimientos literarios y sobre narratología y una mirada entrenada que le permite ver en un manuscrito mucho más de lo que un lector común podrá ver. El lector alfa tiene los conocimientos precisos para diseccionar la obra y la experiencia precisa para hacerlo.

Él te ayudará a ver cosas que a ti, por escrupulosa que haya sido tu revisión, pueden habérsete pasado por alto. Y te ayudará a resolver aquellas dificultades de las que quizá eres consciente pero no sabes cómo abordar.

Si te gustaría que Natalia Martínez fuera tu lectora alfa, puedes contratar sus servicios a través del servicio de asesorías literarias. [Siguiendo este enlace puedes consultar toda la información sobre las asesorías y reservar la tuya para la fecha que mejor te venga;](https://www.sinjania.com/asesoria-de-proyectos-narrativos/) por favor, ten en cuenta que trabajamos con una agenda llena a varios meses vista.

[También puedes entregar tu obra a varios lectores beta.](https://www.sinjania.com/lector-cero/) Los lectores beta son aquellos lectores «de a pie» que van a valorar tu obra y darte una opinión sincera sobre lo que les ha parecido tu trabajo. Sus opiniones te servirán para hacerte una idea de la recepción que el lector medio hará de tu obra, pero también van a señalarte aspectos que, a su juicio, todavía fallan. Esto no significa que acates sus recomendaciones, pero puede ser interesante valorarlas. Quizá haya alguna que desees adoptar.

### Para terminar

La labor de revisión es vital, no podemos encarecer lo bastante su importancia. No te la saltes ni la solventes con rapidez y sin atención, solo por cubrir el expediente.

Si trabajas en el orden que te proponemos el proceso puede resultarte más sencillo y, sobre todo, resultar más efectivo. Pero es laborioso y demandante igualmente; escribir es difícil.

Recuerda que solo cuando tú hayas terminado de trabajar con tu obra (incluida esa revisión de ortografía y estilo final) y consideres que es un texto -casi- definitivo será el momento de entregarle tu texto a otros.

La obra que pases a tus primeros lectores, sean lectores alfa o beta, no puede ser un borrador (aunque en puridad quizá todavía lo sea, si decides hacer cambios de los sugeridos por esos lectores). La obra que pases a tus primeros lectores debería ser una obra lo más definitiva posible, lo más parecida posible a la novela que te gustaría entregar a tus lectores (a los lectores «verdaderos», los que comprarán el libro o lo sacarán de la biblioteca).

Además, la obra que entregues debe haber pasado ya por una corrección que la limpie de erratas y faltas de ortografía. Es casi una descortesía entregar un texto con erratas y da una imagen de escritor descuidado, que no le presta atención a algo tan importante en literatura como el lenguaje.

Todo lo anterior es especialmente importante si vas a prescindir de lectores alfa y beta y vas a enviar tu original a un editor, un concurso o autopublicarlo.

Pero eso será después. Ahora empieza a revisar, paso a paso.
