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title: "Cómo gestionar tus ideas a lo largo del proceso de escritura"
description: "Para los escritores, las ideas son la materia prima. Sin ideas no hay historias. Por eso resulta tan importante para vosotros saber cómo manejar vuestras ideas, cómo propiciarlas, incubarlas, cultivar..."
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date: 2023-02-23
modified: 2026-05-04
author: "Sinjania Formación para Escritores"
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categories: ["Escribir una novela", "Escritura Creativa", "Mentalidad para escritores", "Proceso de escritura"]
tags: ["curso de escritura creativa", "escritura creativa", "gestionar ideas", "proceso de escritura", "recursos para escritores"]
type: post
lang: es
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# Cómo gestionar tus ideas a lo largo del proceso de escritura

Para los escritores, las ideas son la materia prima. Sin ideas no hay historias. Por eso resulta tan importante para vosotros saber cómo manejar vuestras ideas, cómo propiciarlas, incubarlas, cultivarlas y desarrollarlas hasta convertirlas en esos libros maravillosos que los lectores adoramos.

Las ideas se forman naturalmente, como el rocío, de la condensación de experiencias y conocimiento (entendidos en un sentido amplio), del yo consciente; pero también de los sueños y de lo imaginario, del yo subconsciente.

Las ideas, como las gotas de rocío, son frágiles. Brillan como diamantes, pero a menudo no tienen su dureza. En especial las ideas que provienen del subconsciente y del inconsciente pueden ser muy delicadas, sutiles. Es necesario tratarlas con cuidado si quieres incorporarlas a tu obra y que desde allí lancen sus destellos. Y aunque las ideas que provienen de tu conocimiento, de tu razonamiento, son más sólidas y robustas, también es preciso aprender a manejarlas y a sacarles brillo.

En la escritura, como en cualquier disciplina artística, hay siempre un equilibrio, o al menos una alternancia, entre lo dionisíaco y lo apolíneo; entre lo que brota impulsivo desde las profundidades del instinto y lo inconsciente y el fruto metódico del razonamiento. Por eso Jean Cocteau dijo que «El arte es el matrimonio entre lo consciente y lo subconsciente». Ambas fuentes son necesarias, es la mezcla de sus aguas lo que da lugar a la obra literaria. Por eso es importante saber cuidar con mimo las ideas.

## Observa tus ideas

Nuestro cerebro no deja de producir ideas durante todo el día. Por eso los budistas dicen que la mente humana se asemeja a un mono que salta de rama en rama. Obviamente, no todas nuestras ideas tienen un talante artístico o creativo; de hecho, muy pocas lo tienen. Es preciso prestar atención, seguir los saltos de ese mono inquieto y caprichoso para percibir esas ideas que sí tienen potencial.

No es sencillo. Las ideas, por su talante delicado, solo pueden observarse, apreciarse y registrarse con gran cuidado. Al principio son como animales salvajes: puedes contemplarlas desde lejos, aprender a identificar tus favoritas, pero debes dejarlas correr libres.

Se trata, en el fondo, de soñar despierto. Dejar que las imágenes, los personajes y las situaciones aleatorias que se presentan en tu mente pasen ante los ojos de tu imaginación como una película sin guion. Sin cortapisas: no se obliga ni se persigue, únicamente se observa y se aprecia.

En este primer momento no es necesario tomar notas, puede incluso resultar contraproducente. Este es el momento de dejar hacer a tu inconsciente. Permitir que tu parte racional intervenga en este primer estadio del proceso puede eliminar cualquier vestigio de espontaneidad e incluso de originalidad

## Una idea no hace una historia

Por buena que sea, una idea no es suficiente para que de ella surja toda una historia, con la riqueza de matices y detalles que la literatura demanda. Hay que dejar que esa idea primigenia se reproduzca, que dé lugar a otras ideas semejantes, relacionadas e incluso opuestas y antagónicas.

No tengas prisa. Deja a tu idea crecer, déjala atraer a otras como ella, permite que se vaya formando una piña. Cuanto más tiempo te concedas, más rico será ese núcleo de ideas del que después germinará la obra. Algunas historias maduran, imperturbables, durante años.

## La fase de planificación

Dejar madurar tus ideas, permitir que se agrupen, que creen vínculos, se relacionen y se refuercen mutuamente resulta muy beneficioso. Cuando llegue el momento de planificar, descubrirás que la trama está casi completa y que basta con dar orden y estructura y completar algunos vacíos.

Pero si las ideas no están lo bastante maduras la fase de planificación resultará más ardua. Al complejo trabajo de estructuración y a la delicada labor de reflexionar sobre el mejor modo de contar de una manera literaria esa historia se unirá el esfuerzo de la ideación. Los huecos que rellenar serán más y más extensos, quizá no tengas claro cuál es el tema subyacente a esa idea y, por tanto, faltarán matices.

Por otro lado, como el de la fase de planificación es un trabajo donde entra en juego la lógica y el razonamiento, en el que tienes que poner en práctica tus conocimientos sobre cómo se arman una novela o un relato, estarás menos abierto a esa parte «dionisíaca» de tu escritura.

Y es que en el trabajo de escritor hay momentos para la espontaneidad creativa y otros para el control consciente. Esa es la clave de la artesanía de la escritura.

## Completar vacíos

Has observado el ir y venir de tus ideas, como un cazador al acecho, pero sin su carácter agresivo. Simplemente has estado atento y has comprobado que ciertas ideas vuelven una y otra vez. Las has observado y las has dejado crecer, agruparse, tirar una de otras y volverse cada vez más ricas e interesantes. En resumen, has dejado que lo instintivo, lo subconsciente y lo inconsciente afloren en libertad, sin coartarlos todavía con razonamientos lógicos, sin atosigarlos con ideas de coherencia o causalidad. Te has dejado tiempo para imaginar.

Después, cuando has comprendido que esa idea está ya madura, has abordado la fase de planificación. Ahí sí entra en juego la razón: hay que ordenar, estructurar, decidir, descartar… Pero, como hemos dicho, habrá vacíos. Vacíos que, desde luego, tu cerebro apolíneo podría llenar. Sin embargo, con frecuencia es mejor no tener prisa y dejar que vuelvan a ser las ideas quienes surjan por sí mismas, permitir que caigan como un rocío bienhechor que haga brotar espléndidas flores en esos huecos que parecían estériles.

Este modo de trabajar puede alejarte de los convencionalismos, de los clichés e ideas manidas de los que tu yo consciente puede tirar para completar las partes de la trama que te faltan. Tu obra ganará así en frescura, será genuinamente tuya y no basada en estereotipos o prejuicios.

## La fase de escritura

Hemos visto como lo consciente y lo inconsciente, el conocimiento y el instinto se alternan durante las fases previas de la concepción de una obra literaria. Así sucede de nuevo cuando llega el momento decisivo de la fase de escritura.

Mientras escribes, mientras conviertes la idea y el plan previo en palabras y oraciones, tienes nuevamente que buscar un equilibro (o al menos una alternancia) entre lo apolíneo y lo dionisíaco.

Usa tu conocimiento y comprensión de la técnica literaria, de tus herramientas de escritor, para guiar la historia con firmeza. Pero hazlo con delicadeza para no perturbar su conexión con lo más profundo de tu creatividad.

Es poco probable que una obra (al menos una buena) surja enteramente de lo espontáneo, de la simple imaginación; pero sin ese fondo no tendrá la chispa que el arte precisa para ser arte. Sin embargo, también el flujo impetuoso de la creatividad necesita encauzarse por las acequias que la razón y el conocimiento habrán trazado con dedicación y cuidado.

Para escribir necesitas volver una y otra vez a esta inspiración primordial, ella mantendrá tu brújula bien orientada y te ayudará a asegurarte de que estás escribiendo las historias que realmente quieres contar.

Pero escribir es a la vez arte y artesanía. Por eso es necesario desconectar periódicamente del flujo creativo, de ese dejarse llevar por la historia, por las palabras; necesitas salir a la superficie para tomar aire, orientarte de vez en cuando y examinar la historia desde la perspectiva de la lógica, de la razón, de lo que sabes acerca de cómo funciona un texto literario.

## La fase de revisión

Tal vez de todo el proceso de escritura la fase de revisión sea la que menos necesite de la espontaneidad con la que se crean las ideas en su origen. La revisión es el momento de resolver problemas y, para ello, necesitas aplicar la razón y el conocimiento.

Todo, desde la ortografía y la estructura de las oraciones hasta la estructura de la trama y el arco de los personajes, se beneficiará de ese trabajo consciente.

Solo si dejas que tu mente analítica se centre en detectar los problemas de la trama y los fallos de lenguaje y estilo, y solo si te concentras concienzudamente en resolverlos la fase de revisión dará resultados y podrás dar por finalizada la obra sabiendo que todo en ella encaja.

[En este artículo te damos algunas ideas sobre los aspectos más relevantes en los que debes fijarte durante la fase de revisión.](https://www.sinjania.com/la-fase-de-revision/)

Sus ideas son el filón de oro de un escritor. Con ellas y con un conocimiento extenso de la técnica literaria y un buen manejo del lenguaje (no solo a nivel gramatical, sino también literario) es con lo que crea obras perdurables.

¿Has meditado alguna vez sobre este asunto? ¿Cómo manejas tú tus ideas? ¿Eres consciente de esa doble naturaleza que tienen, espontánea o razonada? ¿Cómo llevas tú la alternancia entre lo apolíneo y lo dionisíaco? Nos gustará conocer tus reflexiones en los comentarios.

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