Cómo escribir ciencia ficción sin perder de vista el realismo

A los escritores noveles se les suele dar el consejo de que escriban sobre aquello que conocen. Es decir, se les sugiere que se concentren en describir lo que observan y comprenden sobre su realidad inmediata, sobre el mundo que les rodea. Pero ¿cómo escribir ciencia ficción siguiendo esta máxima?

Sin duda, la experiencia de primera mano aporta verosimilitud a la ficción, pero ¿qué sucede si deseas escribir ficción de género? ¿Qué sucede si deseas escribir sobre una sociedad futura que en nada recuerde a la que hoy conocemos? ¿Qué pasa si deseas escribir sobre un horror sobrenatural o sobre las aventuras de un guerrero solitario en un reino de fantasía?

Al escribir ficción, especialmente si se trata de escribir ciencia ficción, fantasía o terror, los personajes se enfrentan a situaciones de las que resulta imposible que el escritor tenga una experiencia directa.

Así pues, ¿cómo escribir ciencia ficción y resultar convincente al trabajar estas escenas usando sólo tu imaginación?

1. Identificar las partes de la escena que conoces

Por ejemplo, los personajes.

Tus personajes deben ser reconociblemente humanos, cada uno con su propia personalidad, virtudes y defectos.

No importa lo fantástico de la situación a la que les hagas enfrentarse, sus reacciones y emociones pueden (y deben) basarse en las reacciones y emociones que la gente normal, como la que te rodea, experimentaría.

¿Por qué crees que los extraterrestres suelen ser antropomorfos? Porque necesitamos reconocer algo en ellos, otorgarles algo humano, aunque solo sea su apariencia externa.

2. Recrear incidentes de tu propia vida para construir las situaciones a las que los personajes se enfrentan

Es más sencillo escribir sobre determinadas situaciones extremas si has atesorado algunas experiencias similares.

De manera que es aconsejable aprovechar cualquier ocasión que se presente para ampliar tus vivencias.

Practicar deportes de aventura, conocer gente interesante, participar en cursos y talleres sobre diferentes artes y materias, viajar… te ayudará a hacerte con un bagaje de experiencias que te servirán a la hora de escribir.

Probablemente no te habrás visto involucrado en un tiroteo, pero puede que si hayas jugado al paintball.

De esta manera puedes saber lo que se siente al agacharse incómodo detrás de un árbol con gravilla clavándose en las rodillas, al quedarse sin munición en un momento crucial o al recibir el impacto de una bola de pintura en el estómago o la pierna.

Sobre la base de estas experiencias podrás añadir autenticidad a las situaciones más fantásticas, proporcionando esos pequeños detalles y observaciones que realmente aportan vida a una narración.

3. Conocer tus escenarios

En la escritura, y especialmente en la escritura de ciencia ficción, es importante conocer bien los escenarios en los que transcurrirá la acción.

Por ejemplo, si la acción transcurre en la cubierta de vuelo de un transbordador espacial lo conveniente es que te documentes sobre ellas: busca imágenes y descripciones en internet, visita un simulador o al menos la cubierta de vuelo de un avión de pasajeros.

Aun si se trata de un escenario inventado, por ejemplo una ciudad imaginaria, debes trabajar para recrearla: visionar fotografías de Londres, Ámsterdam o Barcelona, prestar atención a la arquitectura de sus edificios, utilizar Google Maps para «caminar» por las calles de Tokio o El Cairo, dibujar mapas, etc.

Por supuesto, todo lo anterior no quiere decir que la imaginación carezca de importancia a la hora de recrear los detalles de una narración.

Una imaginación fértil es una herramienta esencial para cualquier escritor.

Pero escribir no consiste únicamente en recrear el mundo que bulle en tu cabeza, consiste además en hacer ese mundo comprensible para el lector.

Y para ello tienes que dar autenticidad y verosimilitud a tus narraciones, haciendo que el lector reconozca en ellas rasgos del mundo que conoce.

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