Cinco principios para la crítica literaria

El editor y periodista Basilio Baltasar en su artículo “La conjura accidental”, sugiere a los editores de suplementos literarios cinco principios para regular la vida y buen funcionamiento de estos: equivalencia, intensidad, distancia, transparencia y transferencia.

Principio de equivalencia. El editor del suplemento literario respetará este principio cuando busque para una obra al crítico que debe evaluarla. Se llama equivalente el principio que busca la correspondencia entre la calidad del autor, y la calidad del crítico que lo inspecciona. Garantiza que su conocimiento y sus respectivas posiciones en la república de las letras sean comparables.

Principio de intensidad. La obra que ha sido escrita no debe en ningún caso ser liquidada con una gacetilla redactada en un par de horas. Parecerá imposible buscar una equilibrada proporción entre ambos gestos de escritura, pero su ausencia relata el alcance de la afrenta. El director del suplemento hará justa la relación entre las dos intensidades intelectuales: autor y crítico deben poner en juego lo mismo, el alcance de su obra y la credibilidad de su nombre.

Principio de distancia. Aunque las relaciones incestuosas son inevitables en un medio tan predispuesto a la promiscuidad —ya sea por admiración, subordinación o concubinato—, el editor del suplemento literario procurará que las vinculaciones entre los críticos y los autores de los libros criticados no sean escandalosamente evidentes y, en lo posible, sean disueltas por un espíritu de servicio sin afección de persona.

Principio de transparencia. Cuando el derecho adquirido por los críticos laboriosos sea superior a la posición que eventualmente ocupan en la industria editorial (prestigio que hará innecesarias las prevenciones de esta simulación ética), el editor dará al lector del suplemento aquellos datos que aclaren quién pertenece a qué: en qué editorial trabaja el crítico, para qué editor elabora informes, o qué vínculos tiene con la prologuista o la institución que becó al autor, por ejemplo.

Principio de transferencia. El crítico será invitado por el editor del suplemento a escribir lo que crea conveniente siempre que respete una pulcra transferencia de criterios. El estilo y el tono con que aprecia las obras que llegan a sus manos deben transmigrar de una a otra crítica, de tal modo que la amble transigencia no sea en otro artículo una arisca severidad, ni se haga por desidia tolerable lo que luego es causa de un amargo reproche.

Fuente: elboomeran

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CATEGORÍAS: Crítica literaria

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