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title: "Cómo escribir un buen primer párrafo"
description: "Seguro que en más de una ocasión has recibido el consejo «Escribe un primer párrafo que enganche». Ya desde la primera línea debes agarrar bien fuerte la atención del lector y no permitir que..."
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date: 2020-12-03
modified: 2022-06-15
author: "Sinjania Formación para Escritores"
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categories: ["Escribir una novela", "Escritura Creativa"]
tags: ["capturar la atención del lector", "escribir el primer párrafo", "escribir un buen primer párrafo", "escribir una novela", "gancho literario", "primer párrafo", "recursos para escritores"]
type: post
lang: es
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# Cómo escribir un buen primer párrafo

Seguro que en más de una ocasión has recibido el consejo «Escribe un primer párrafo que enganche». Ya desde la primera línea debes agarrar bien fuerte la atención del lector y no permitir que se libere en ningún momento hasta que haya vuelto la última página de la obra.

Sin duda ese consejo es válido: el primer párrafo importa. Incluso la primera frase importa. Pero no solo porque actúen como gancho para el lector, sino también por algunas otras cosas que, si quieres escribir una buena obra, debes tener muy en cuenta. Te las explicamos en este artículo, sigue leyendo.

## Un buen primer párrafo que enganche

El principal objetivo de un primer párrafo parece ser enganchar al lector. Sin embargo, esto no es del todo correcto. Es verdad que cierto tipo de obras comienzan de forma impetuosa, buscando llamar la atención del lector desde las primeras palabras. Es algo que sucede con frecuencia en obras de corte negro, *thrillers* o novelas de aventuras.

Pero no todas las novelas necesitan un comienzo impactante o chocante. Muchas novelas no lo tienen y funcionan a la perfección: el lector no abandona la lectura solo porque el primer párrafo no resulte apoteósico. Hay novelas que comienzan con la descripción del protagonista, y otras lo hacen con la descripción del lugar (pueblo, ciudad, etc.) en el que se va a desrrollar la acción.

Y es que el primer párrafo también funciona a la perfección si simplemente actúa como una invitación al lector. El comienzo de la narración es una puerta que, como autor, también puedes invitar a cruzar con sutileza, sin prisas, tirando del lector suavemente para que se adentre en el mundo que has creado para él.

Puedes ver la novela como una fiesta a la que el lector llega. Hay fiestas que se oyen desde el portal y nada más cruzar el umbral de la puerta te ves inmerso en una aglomeración de personas, suenan la música, las voces y las risas y a tu alrededor todo el mundo tiene ya una copa en la mano.

Mientras que otras fiestas son más discretas. El descansillo permanece en silencio, solo al abrir la puerta se percibe un rumor de voces, algo de música y un entrechocar de copas al fondo de la casa.

Dependiendo del tipo de obra que estés escribiendo, dependiendo de si es una fiesta delirante o una tranquila reunión de amigos, uno u otro tipo de comienzo resultará más apropiado para tu novela.

También debes tener presente que los lectores acostumbran a dar un voto de confianza al autor. Empezamos a leer porque el libro nos ha atraído: por una recomendación, porque ya conocemos al autor, porque confiamos en la editorial o por ese misterio inexplicable que hace que un libro nos seduzca sin más. Y esa atracción hace que no solo durante las primeras líneas, sino incluso durante las primeras páginas confiemos en la historia. Dejamos que esta nos vaya llevando sin juzgar todavía, permanecemos a la espera.

De manera que no es indispensable que el primer párrafo sea un gancho literario (qué alivio), puedes comenzar a narrar sosegadamente. El lector confía en ti, confía tú en él: no es un animal asustadizo que va a salir corriendo a las primeras de cambio si la primera línea no le provoca una sacudida.

## Lo que un primer párrafo debe hacer

El primer párrafo no tiene obligatoriamente que buscar enganchar al lector, pero lo que sí es necesario es que el primer párrafo ayude a establecer el tono de la narración (cómico, nostálgico, apologético, neutro), así como el vocabulario y la sintaxis que se usarán; es decir, el comienzo fija la voz autoral y permite al lector saber a qué tipo de texto se enfrentará durante las páginas restantes.

El inicio de un texto da al lector información que va más allá de sobre qué va la obra, quiénes son sus personajes o en qué momento o lugar sucede. Seguro que, al ojear un libro y detenerte en su inicio, el manejo del lenguaje, el vocabulario, el tipo de fraseo te han permitido hacer una primera valoración que te ha animado a elegir o descartar el libro. Y es que esos elementos del texto, a menudo relegados a un ultimísimo término en favor de otros más vistosos como la estructura o el personaje, son en realidad vitales.

Y, además, esos elementos —lenguaje, fraseo, sintaxis— no puedes modificarlos con tanta facilidad, porque son tu seña de identidad, son como tu huella dactilar de escritor. Tienes un estilo, y ese estilo se refleja ya en las primera frases de tu obra. Es decir, puedes reescribir un millar de veces el primer párrafo, presentar una situación u otra, que tu obra comience con un diálogo o en mitad de una escena, que hable el narrador o que sea un fragmento descriptivo. Pero tu estilo aflorará en cualquiera de esos elementos. Por eso, si quieres que tus obras atraigan desde la primera línea, debes trabajar tu estilo. [Leer mucho es tal vez la manera más divertida de hacerlo, pero tienes que practicar una lectura productiva como la que te explicamos aquí.](https://www.sinjania.com/lectura-productiva/)

El primer párrafo también ayuda a fijar las expectativas, perfilando la historia que se desarrollará a lo largo de las páginas siguientes. Si tu primer párrafo es demasiado impactante corres el riesgo de no poder mantener ese nivel de tensión durante el resto de la obra y que esta se vaya desinflando ante los ojos del lector. Ahí tienes una buena razón para no obsesionarte demasiado con escribir un primer párrafo epatante.

Pero, como es lógico, las expectativas que el inicio de un obra de ficción debe generar no caben únicamente en el puñado de frases que componen su primer párrafo. Por eso, más que obcecarse con este, lo indicado es preocuparse por el comienzo de la historia en sí. Para escribir un buen comienzo hay dos técnicas que no fallan.

La primera consiste en empezar a narrar lo más cerca posible del final. Por ejemplo, si tu novela va de una pareja que emigra a Alemania no la comiences cuando la pareja se conoce, ni siquiera cuando decide marcharse. Sitúala en el aeropuerto de Berlín, recogiendo las maletas y con su nueva vida ante ellos. El resto de información puedes ir aportándola poco a poco como parte del contexto: quién es esa pareja, cómo se conocieron, por qué decidieron irse a Alemania, etc.

La segunda técnica para definir un buen principio es hacer que el elemento detonador aparezca pronto. El elemento detonador es la primera cara que presenta el conflicto, la primera cosa que va a hacer que los personajes pongan en juego todo cuanto son para construir una situación en la que se sientan cómodos, a salvo, tranquilos.

Con ese par de cosas presentes, tu principio será bueno.

[Aquí tienes algunas ideas más para escribir un buen primer capítulo.](https://www.sinjania.com/escribir-un-buen-primer-capitulo/)

## La verdad que se esconde tras la obsesión con el primer párrafo

En realidad, la obsesión acerca del primer párrafo deriva más bien de un problema de autoexigencia.

Escribir la primera línea, el primer párrafo, te enfrenta al momento de la verdad. *Ahí* se empieza a escribir. Así que confluyen dos problemas: la procrastinación («Todavía no he empezado a escribir porque estoy pensando el primer párrafo genial») y el afán de perfeccionismo («No puedo permitirme avanzar hasta que no haya escrito el primer párrafo más perfecto de toda la historia de la literatura»). Así que cuidado con esto.

[Ya hemos hablado sobre la procrastinación en este artículo.](https://www.sinjania.com/como-dejar-de-procrastinar/) [Y sobre el afán de perfeccionismo en este otro.](https://www.sinjania.com/perfeccionismo/)

Si ya estás en la fase de escritura, simplemente comienza a escribir. No te obsesiones con el primer párrafo. En realidad, el segundo párrafo es tan importante como el primero, lo mismo que el vigésimo cuarto o el quingentésimo. Porque cada párrafo, cada línea y cada palabra importan y tú tienes que dar lo mejor de ti para hacer que cada uno de ellos cause una impresión en el lector. Pero recuerda, esa impresión no es meramente engancharlo: es conmoverlo, hacerle pensar, permitirle comprender la historia y sus implicaciones; ayudarle a conocer a los personajes, sus motivaciones y sus conflictos.

Tampoco olvides que estás trabajando en un borrador. Ese texto no es el definitivo, como no tiene por qué serlo ese primer párrafo. [Durante el proceso de revisión y reescritura puedes volver sobre él y afinarlo.](https://www.sinjania.com/revision/) En ese momento, con toda la obra escrita, puede que se te ocurra un primer párrafo mejor, que encaje de manera más exacta con el conjunto de la obra, con su totalidad.

Así que date permiso para, de momento, simplemente escribir el primer párrafo como si fuera cualquier otro, sin obsesionarte ni presionarte.

¿Te cuesta arrancar con el primer párrafo?, ¿crees que puede tener que ver con la procrastinación o el perfeccionismo? ¿Eres de los que se obsesiona con la idea de que un primer párrafo tiene que enganchar? Charlemos en los comentarios.

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