enero 24

Algunas ideas sobre el DRM aplicado al libro electrónico

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El DRM («Digital rights management» o «Gestión de derechos digitales») sirve a los creadores de contenidos digitales (como los libros en formato electrónico) para controlar cómo y quién accede a sus productos y para qué dispositivos están disponibles, limitando al acceso a los mismos. Pero el DRM plantea inconvenientes para el lector, como limitar el número de accesos a un archivo por el que ha pagado o no poder prestar su ejemplar a un amigo (como si permite un ejemplar en papel).

Lo cierto es que el DRM puede funcionar para determinados productos, como licencias de software o apps. Un software define su propio comportamiento y, en consecuencia, tienen mucha más flexibilidad en la forma en que se aplican los controles de copia. Los problemas con la aplicación del DRM a los libros electrónicos es que estos no funcionan de la misma manera que un software. Y esa es la primera idea sobre el DRM.

1. Los libros electrónicos no son software y, en consecuencia, no pueden utilizar con eficacia el DRM

Los ebooks requieren una estandarización de algún tipo, ya sea para un canal de venta específico o común para toda la industria. El editor no puede experimentar con los controles de copia de título a título, porque la estructura de la industria y la naturaleza del libro electrónico (es un archivo, no una app) obligan a servirse de un modelo de DRM estandarizado.

El problema es que el DRM estandarizado es ineficaz. No tiene ninguna de las ventajas prácticas de los controles de copia que se pueden aplicar a la comercialización de un software, pero tiene todos los inconvenientes. No se puede adaptar a las necesidades concretas de cada título diferenciando, por ejemplo, el comportamiento en las ventas de un best seller y de un libro de fondo.

2. La estandarización contrarresta las ventajas de DRM

El DRM estandarizado pierde la capacidad de adaptación, que es la única razón por la DRM sobrevive en la industria del software. Para obtener la misma ventaja teórica que tiene el DRM aplicado al software, se necesita un sistema propietario. Un sistema propietario como el de Amazon o Apple, quienes tienen el control de cada etapa de la distribución, es el único lo bastante adaptable y flexible para responder a los cambios y posibles eventualidades.

Sin embargo hay que señalar que Amazon o Apple implementan un DRM estandarizado porque así lo desean los editores. Si estas empresas buscaran simplemente la eficacia, modificarían los esquemas de DRM prácticamente cada semana, para adaptarlos a las características del momento. No obstante, estos cambios supondrían un enorme costo para un escaso beneficio. Nadie que no sean las empresas de software tiene el incentivo económico para aplicar el DRM al contenido de manera correcta.

3. El DRM compromete la interoperabilidad y la modularidad

La naturaleza misma de DRM y los controles de copia hacen que los sistemas abiertos y modulares resulten más caros y complicados de implementar. La creación de un estándar abierto para DRM no resuelve este problema, ya que significa que todas las demás fases de la cadena de venta al público tienen que ser modificadas para reflejar el nuevo estándar DRM.

4. La industria audiovisual es un pésimo ejemplo a seguir

En cuanto se comercializa, cualquier película está, casi al instante, en la web. La tecnología DRM aplicada a la industria audiovisual ha demostrado sobradamente su ineficacia. Los editores deberían tener esto presente. Tampoco las leyes antipiratería, cada vez más estrictas, parecen funcionar.

5. El impacto económico de la piratería no se puede medir, pero el impacto de DRM sí

Si añadir DRM a un libro electrónico aumenta las ventas, perfecto; si eliminar el DRM de un libro electrónico aumenta las ventas, perfecto. Se puede hacer la prueba tomando un grupo de títulos con un rendimiento global conocido: se elimina el DRM de una mitad y se mantiene en la otra, evaluando a continuación el efecto que tiene sobre las ventas de cada grupo.

Lo único que debe importar es el ROI del DRM. La piratería es otro tema sobre el que no importa lo que pensemos. Una decisión como la de utilizar DRM debe estar respaldada por los números: si el DRM ayuda a ganar dinero, debe mantenerse; si por el contrario hace que se pierda, hay que eliminarlo.

6. Los editores pueden ser más flexible con el DRM

La irreversibilidad es un mito. Una editorial puede fácilmente volver a añadir el DRM si lo desea, luego de haberlo quitado durante una temporada. Evidentemente, no se podrá volver a implementar en los títulos ya vendidos, pero no hay razón para no experimentar un poco más con el DRM, probando diferentes opciones.

La única razón válida que impedirá al editor volver al DRM será la inevitable indignación del cliente con ese sistema de control, señal de que el DRM fue una mala idea desde el principio.

7. El DRM es intrínsecamente hostil al consumidor

Aunque sea útil en otros contextos, el DRM presenta demasiados problemas para el lector.

Hace el uso legal más difícil e incluso impide formas legales de uso que no han sido previstas por el editor (como prestar el libro electrónico a un amigo). Es un acto patente de hostilidad hacia el lector, pues parece indicar que el editor no se fía de él. Además, debido a su ineficacia, el DRM solo afecta al comprador honesto, puesto que el pirata directamente rompe el DRM o lo descarga ya sin DRM de un sitio ilegal.

En resumen, el DRM no aumenta las ventas. Es técnicamente ineficaz, porque es fácilmente craqueable. Y además es poco amigable para el comprador/lector. Probablemente, y a medida que los editores caigan en la cuenta de estas tres verdades, vaya dejando de utilizarse.


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curso de libro electrónico, ebook, edición, edición digital


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